El pozo de los deseos reprimidos

Televisa, Azteca y la pelea

Si el encuentro entre Mayweather y Pacquiao fue la pelea del siglo, ya estuvo que a este pobre siglo, que apenas está empezando, se lo va a llevar la tristeza.

Deje usted la parte deportiva que mis amigos de La Afición están desmenuzando con lujo de detalles. ¿Qué me dice de la parte que le corresponde a la televisión abierta nacional?

Tengo material suficiente para escribir un libro, pero como aquí hay muchos intereses, mucho fanatismo y muchas cuestiones de gusto personal, le propongo algo diferente.

¿Qué? Vamos a analizar lo que pasó en las pantallas de Televisa y Azteca, que fueron las televisoras que se encargaron de llevar esto a todo el país, para que usted me diga quién lo hizo mejor o peor.

Comienzo con Televisa porque, en el cuadrante, ellos fueron los primeros en aparecer en esta transmisión.

¿Qué fue lo que hicieron? Un ejercicio particularmente polémico. Pasaron la pelea en El Canal de las Estrellas inmediatamente después de un partido del América.

¿Y? ¿Qué tiene esto de polémico? Que El Canal de las Estrellas no está posicionada como una frecuencia de box. Los Sábados de box son de Canal 5.

Aquí hay una cuestión que va de la competencia desleal a la traición a un público. ¿Será que todo se vale a la hora de los números?

¿Qué pasó en Azteca? Sus directivos, como siempre, pusieron la pelea después de una película en Azteca 7, que está tan posicionado en este sentido que muchas personas conocen a este canal como “La casa del boxeo”.

No es lo mismo el poder, la cobertura ni la estructura de El Canal de las Estrellas que el de Azteca 7. ¿O usted qué opina?

Entremos a la transmisión. ¿Qué ofreció Televisa? Además de la espectacularidad de la señal oficial, que no es responsabilidad de nadie en México, una mesa de comentaristas.

¿Quiénes la integraron? Alfonso Morales, Ricardo López, Guillermo Schultz y Jorge El Travieso Arce, con ElFurby haciendo participaciones a distancia, como grabadas, raras.

¿Qué fue lo que más destacó del trabajo de estos señores? Una ausencia total de orden, de coordinación, de tono.

¿Me creería si le dijera que los letreros que aparecían a cuadro tenían sus posiciones en un orden y que ellos estaban sentados en otro?

¿Haciendo qué? Peleándose por el micrófono. Al doctor Morales, que es la institución de instituciones de las narraciones de box en este país, no lo dejaban hablar.

Guillermo Schultz se la pasó callando a El Travieso. Ricardo, viéndolos como con desprecio. Y luego ElTravieso no daba una con su manejo del lenguaje, sobreactuadísimo.

No había manera de ver a los comentaristas de Televisa y de no sentir la ausencia de armonía entre ellos, de no rechazarlos, de no buscar otra narración.

Pero lo peor de todo fue cuando llegó la hora de la crítica. Más se tardó don Alfonso, dignísimo, en abrir la boca que Schultz en cerrársela para mandar a lo siguiente, como el más grosero de los compañeros. No se vale.

¿Qué ofreció Azteca en este sentido? Cuatro mesas de comentaristas entrelazadas.

La primera estaba integrada por Eduardo Lamazón, Carlos Aguilar, Julio César Chávez y Juan Manuel Márquez.

La segunda, por Érik Morales, Rodolfo Vargas y Marco A. Barrera.

En un tercer espacio estaba Daniel Padilla y en el cuarto, Saúl El Canelo Álvarez.

¿Qué es lo que hay que destacar? La impresionante mezcla de coordinación, profesionalismo y buen ambiente de estos señores.

A uno, como televidente, le quedaba claro que estos narradores sabían cuándo hablar y cuándo no, y que había una noción de quién era el líder de cada segmento.

No se necesita tener doctorado en comunicación para percibir el respeto, la cordialidad, el conocimiento de causa, el manejo del lenguaje y, lo más admirable, lo mucho que esos señores estaban gozando la experiencia de analizar esa pelea con sus espectadores.

Daniel realizó algo muy importante: trabajó con el público. Era una especie de cobertura de color, pero muy necesaria para establecer un ambiente, para contagiar a las audiencias.

El Canelo hizo lo suyo en una labor doble: la de comentarista y la de promotor de su propia pelea, que será en unos cuantos días más.

Por último, en Azteca sí hubo crítica, mucha crítica, buena crítica.

¿Con qué remató Televisa? Con una cosa asquerosa: Vanessa Huppenkotten boxeando contra La Barbie Juárez en un Sabadazo de medianoche entre estridencias, comediantes y todo menos espíritu deportivo.

¡La cosa más viboreable del mundo! Decadente a propósito, como para que nadie se quedara con las ganas de hacerla garras. ¡Qué vergüenza!

¿Con qué cerró Azteca? Con un programa especial sobre El Canelo Álvarez.

Nada más la producción de ese documental era de colección, calidad mundial. Se lo juro. A esto súmele la parte editorial, los valores.

¿Usted por dónde vio la pelea? ¿Quién cree que lo hizo mejor? ¿Quién peor? ¿Por qué? 

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