El pozo de los deseos reprimidos

Televisa vuelve por sus fueros

Acaba de ocurrir algo increíble, sensacional, importante. Tiene que ver con Televisa y sería una irresponsabilidad periodística guardar silencio.

Por supuesto, me refiero al desenlace de la primera temporada de la serie Mujeres de negro, que se transmitió el domingo pasado.

Desde los años 80 y 90, con finales que marcaron la historia de la televisión como los de El maleficio, Gabriel y Gabriela, Cuna de lobos y Lazos de amor, que no veíamos algo parecido.

¿Y? ¿Qué tiene esto de trascendental?

Mucho, porque las producciones del consorcio de Emilio Azcárraga iban a la baja, porque Mujeres de negro era el principio de un cambio y porque si esto sí cambió, todo en Las Estrellas podría cambiar para bien.

¿Se da cuenta de lo que esto significa en el contexto actual de la televisión abierta nacional?

Televisa vuelve por sus fueros. Televisa le podría poner la arrastrada de su vida a Tv Azteca y a Imagen Televisión.

Déjeme lo pongo en antecedentes para que entienda la magnitud de esto.

Mujeres de negro era un formato internacional con muchos problemas a nivel contenidos.

El peor de todos era que, como sus adaptadores sustituyeron lo que originalmente era humor negro por seriedad, la historia terminaba por convertirse en una apología del delito.

Dicho en otras palabras, el mensaje era: mujeres, maten a sus maridos si se les da la gana. Se vale. Sí está grueso, ¿o no?

Bueno, pues justo cuando aquello parecía que se iba a convertir en una bronca ideológica para Televisa, sus escritores aprovecharon el reto de inventarse un final dominical para componer aquello como verdaderos maestros.

No le voy a dar detalles para no echarle a perder la experiencia en el remoto caso de que no la haya visto o de que la vaya a ver por Blim.

Pero transformaron una bronca en el mensaje más maravilloso del mundo: di no, no solo al crimen, a la mismísima venganza.

Fue un capitulazo épico donde miles de espectadores fuimos de sorpresa en sorpresa hasta quedar shock.

Y es que aquello, que ya había cumplido con su objetivo moral, se puso todavía mejor en la última secuencia.

¿Por qué? Porque se peca de pensamiento, palabra, obra y omisión. Y castigar eso, en melodrama, solo lo pueden hacer los grandes.

¡Bravo! ¡Me pongo de pie! ¡Ya era hora!

Felicidades a todos los involucrados en esta producción. Nos acaban de dar varias magníficas lecciones morales y de televisión. ¿A poco no?

SIN RASTRO DE TI

Yo ya le había criticado esta serie en mi videoblog Surtido rico cuando se estrenó en Blim hace varias semanas. ¿Se acuerda?

Pero ahora que está de lunes a viernes a las 21:00 por Las Estrellas, quiero hacerlo a través de este medio, porque se trata de algo que vale la pena.

Sin rastro de ti es una joya y la razón es muy simple: representa el nacimiento de una nueva dramaturgia en el contexto actual de la televisión mexicana.

Seamos sinceros, nuestros escritores oscilan entre los más anticuados refritos y las telenovelas de narcos y asesinos.

Sin rastro de ti es una historia completamente nueva que ni apuesta por los romances viejo ni por el culto a los delincuentes.

Pero, ojo, es emocionante, es romántica, capaz de seducir a hombres y mujeres, y tiene una peculiaridad asombrosa: parte del supuesto de que el público es inteligente y todo el tiempo nos está invitando a participar.

¿Cómo? Imaginando qué fue lo que le pasó a su protagonista, qué hay detrás de lo que le sucedió, quién es el responsable de su tragedia y, obviamente, qué va a pasar con ella. Además, no se trata de la típica protagonista casta y pura de toda la vida.

No, ésta es una mujer de hoy, ciento por ciento productiva, que tiene en sus manos las riendas de su vida, que goza de su sexualidad y que es capaz de decirle que no a situaciones a las que no cualquiera rechazaría.

Mire, para no hacerle el cuento largo, Sin rastro de ti es un acontecimiento porque, a diferencia de otras series como Yago, encaja perfectamente con el perfil de las audiencias de Las Estrellas.

Pero, además, porque es el puente ideal entre lo que algunas personas conocieron como telenovela latinoamericana y lo que otras están entendiendo como serie.

A mí me fascinan sus libretos, su dirección de escena, su música, su edición, su fotografía y sus actuaciones.

Le juro que va a amar más que nunca a Adriana Louvier, Tiaré Scanda, Fernando Ciangherotti, Juan Pablo Medina y Ana Layevska, por mencionar solo a unas cuantas de las figuras que participan en este proyecto.

¿Quiere que le cuente la historia? No, mejor véala. Descúbrala por su cuenta.

Si usted está harto de pan con lo mismo, ya sea hacia lo rosa o hacia el narco, luche por ver esta propuesta de la productora Silvia Cano (quien está asociada de Roberto Gómez Fernández en proyectos como El hotel de los secretos).

Es una deliciosa sorpresa. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com