El pozo de los deseos reprimidos

Todo un escándalo

Ahorita se traen todo un escándalo con Bordertown en Estados Unidos.

Unas fuentes dicen que la cancelaron. Otras, que no.

Sea como sea, yo le suplico que hoy a las 23:00 vea esta maravillosa serie de dibujos animados por el canal FX.

Independientemente de que vaya a durar una temporada, cuatro o 25, esta producción de Seth MacFarlane (Ted, Family Guy y American Dad) es material obligado para todos los que vivimos en México.

¿Por qué? Porque, aunque usted no lo crea, es la primera comedia que critica las diferencias culturales entre Estados Unidos y nuestro país, y es chistosísima, inteligentísima, de lo más crítica.

Es la historia de dos familias, una gringa y otra mexicana, divididas únicamente por una calle.

Los personajes son gloriosos, pero las situaciones, más. Cosas que salen en las noticias, que duelen, que se tienen que discutir.

¿Cuál es la nota? Que nosotros, que tenemos tanto qué decir de nuestros migrantes, los polleros y la gente de bien que solo quiere progresar cruzando la frontera, jamás nos hemos atrevido a realizar algo la mitad de irónico que esto.

Qué vergüenza que tenga que venir alguien del otro lado a defendernos, a poner los puntos sobre la íes y más en estos tiempos electorales tan llenos de odio y polarización.

Unas fuentes dicen que ya cancelaron este programa. Otras, que no.

Las series de televisión no valen porque tengan muchas temporadas, valen por lo que son capaces de darnos cada vez que nos sentamos a verlas.

Y Bordertown nos da lo que nadie más nos ha dado: humor alrededor de los contrastes entre Estados Unidos y nosotros. Es genial. ¿A poco no?

DESGRACIA

La vida de Verónica Castro es maravillosa. Ojalá que algún día la señora nos regale su libro, porque, de veras, qué mujer tan más valiente, talentosa y extraordinaria.

En los años 80, la protagonista de Los ricos también lloran condujo un inolvidable programas de concursos titulado Esta noche se improvisa. ¿Se acuerda?

Era un espectáculo muy divertido donde varios invitados hacían las delicias de las multitudes participando en diferentes dinámicas que tenían que ver con música, memoria y canciones.

Hay que aclarar que en ese momento, México entero manejaba los mismos referentes musicales. Era una época de oro de estrellas, discos y plataformas.

Imagínese nada más el agasajo que era tener a Verónica con aquellos repartos jugando a la música. Era sensacional y la producción, divina.

¿Por qué le estoy recordando esto? Porque Ritmoson lleva varias semanas transmitiendo algo así como una versión 2016 de ese concepto y yo me quiero morir de la vergüenza.

Es una mamarrachada inmunda hecha como con dos pesos de presupuesto y conducida por Yurem Rojas (Pequeños gigantes) con puros invitados equis perdiendo el tiempo con unas dinámicas de franca flojera.

Yurem tiene su encanto, pero no es Verónica Castro. Ver esto así, con ese nombre, es poco menos que un insulto, una equivocación.

Además, claro, de que estamos en otro momento de la historia de la música y la televisión.

México ya no tiene ni las estrellas ni la industria musical que tenía antes, la gente ya no maneja los mismos referentes. Esto es una desgracia que jamás se debió haber autorizado. ¿O usted qué opina?

NOSTALGIA

A propósito de producciones de los años 80, gracias a las redes sociales, está pasando un milagro: ha vuelto Odisea burbujas.

Y es increíble el fenómeno de audiencia que cada una de las aportaciones de estos personajes consigue tanto en Facebook como en YouTube.

No solo estamos hablando de revivir uno de los mejores programas infantiles de la televisión mexicana, estamos hablando de un concepto mucho más moderno, ideal para unir a las nuevas generaciones.

¿Cómo? Con unas animaciones particularmente ingeniosas que rescatan personajes clave como el Profesor Memelovsky, Patas Verdes, Mimoso Ratón, Mafafa Musguito, Pistachón Zig-zag y el Ecoloco, muchas de aquellas canciones y muchas de aquellas aventuras.

Aquí el tema es que los papás ya tienen un pretexto para compartir con sus hijos uno de los mejores programas con los que crecieron y que las nuevas generaciones van a descubrir un concepto de una riqueza emocional y editorial como para que lo tomen Netflix o Blim y lo conviertan en un cañonazo todavía mayor al que tuvieron las transmisiones originales.

Y es que debería usted ver la reacción del público de Centro y Sudamérica ante clips como el de El juego de los nombres. Los aman, les recuerdan cosas. Son un éxito.

Y los nuevos dibujitos son hermosos. Pistachón no solo se ve de lo más tierno, está que ni mandado a hacer para los requerimientos de la comunicación de hoy demostrando que estas creaciones de la gran Silvia Roche son eternas, que todavía tienen mucho qué dar.

Busque lo nuevo de Burbujas en las redes sociales. Le va a encantar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com