El pozo de los deseos reprimidos

Salinas y Slim

Como usted sabe, yo soy el enemigo público número uno de La academia kids y de todos esos programas de talento infantil.

¿Por qué?, porque una de mis mayores preocupaciones en la vida tiene que ver con los niños y sus derechos.

No puedo soportar que traten a nuestros pequeños como animales de circo o que los utilicen para el divertimento perverso de los adultos. ¡No puedo!

Eso se tendría que haber prohibido desde hace muchos años. Es enfermo, inhumano, injusto. No lo soporto y no me cabe en la cabeza que haya padres que expongan a sus hijos a esas cuestiones.

El caso está en que, muy independientemente de mis inquietudes personales, tengo la obligación profesional de monitorear todos esos programas y otros todavía peores.

Yo, como miles de personas, vi completa la emisión número uno de La academia kids. ¿Y qué le puedo decir? Que me dejó con la boca abierta.

Como que algo pasó a nivel interno en Azteca 13 muy, pero muy profundo, que las cosas cambiaron a tal grado que fíjese lo que le voy a decir:

La segunda temporada de La academia kids Lala es el primer gran reality show de talento infantil de toda América Latina.

El primero en respetar a los niños, el primero en ofrecerles una plataforma digna, el primero en concentrarse únicamente en el talento.

No había visto nada igual desde los tiempos de Juguemos a cantar, con el inolvidable Raúl Velasco en los años 80.

Obviamente no es un título de domingo por la noche como La voz… México ni la producción más cara del universo ni la que tenga a los jueces más cotizados del planeta.

Pero es digna y eso en un país como el nuestro, donde abundan las irregularidades, significa mucho.

Y eso, repito, en una industria tan sucia como la del espectáculo con menores de edad, es un logro como para ir y colgarle una medalla a sus responsables.

Por supuesto, hay mucho que perfeccionar como el hecho de que cada vez tenemos menos temas blancos que se puedan interpretar en esta clase de festivales.

Pero Ricardo Salinas debe sentirse muy orgulloso de este lanzamiento. Consiguió cambiar la historia de esta clase de emisiones.

Por último, quiero felicitar de manera particular a los conductores y jueces de este concepto. Se nota que los dirigieron para manejar un tono mucho más limpio, mucho más lindo.

¿O usted no se dio cuenta de la ternura que había en Víctor García? ¿Usted no notó ese cambio, en general, en toda la producción? 

Está en Chino

La gran noticia en materia de televisión de hoy tiene que ver con la inauguración y con las primeras competencias de los Juegos Olímpicos de la Juventud Nanjing 2014.

Es la segunda vez que el Comité Olímpico Internacional organiza este evento. El próximo será en 2018 en Buenos Aires.

¿Y? ¿Por qué ésta es una gran noticia? Primero, porque es uno de los eventos deportivos más importantes de la humanidad, el inicio de una fiesta que en algunos años será tan cara, complicada y cotizada como los tradicionales Juegos Olímpicos de Verano o el Mundial de futbol.

Y, segundo, porque Nanjing 2014 no nos está llegando ni por los canales de Televisa ni por los de Azteca. Nos está llegando por las señales de Claro Sports, el canal del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) y Canal Once.

¿Qué significa esto? Una victoria para Carlos Slim, la cabeza de Claro Sports, y un éxito muy hermoso tanto para el OPMA, que es un organismo público descentralizado, como para el Instituto Politécnico Nacional, la instancia a la que pertenece Canal Once.

Poco a poco, las señales directas e indirectas de las empresas de Slim se están posicionando.

Además de que es admirable cómo han sabido perfeccionar sus coberturas especiales respecto a experiencias previas tan polémicas como la de Sochi 2014.

En cuanto al OPMA y a Canal Once, la inversión es mínima, porque se nota, por las narraciones, que sus transmisiones están afiliadas a Claro Sports (América Móvil) y no a algunos de los muchos convenios que las televisoras públicas suelen tener con otros medios similares de otras naciones, en este caso de China.

¿Cuál es la nota desde la perspectiva del OPMA y de Canal Once?

Uno, que el OPMA se está sosteniendo como una gran plataforma que desde que comenzó esta administración ha sabido nutrir a la población, e incluso a otros canales, con contenidos tan peleados por la televisión privada como los de estos Juegos Olímpicos de la Juventud.

Y dos, que o algo pasó, o América Móvil está administrando sus relaciones con los medios públicos, porque en esta ocasión, a diferencia de Sochi 2014, Conaculta Canal 22 no está en la jugada. Canal Once tiene el evento. ¿Cómo ve?

ESPN, por cierto, también está participando en esta fiesta, solo que de una manera muy rara, sin mandar a líderes como José Ramón Fernández, a través de ediciones especiales y solo en uno de sus canales de HD.

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