El pozo de los deseos reprimidos

Remedio para la epidemia de odio

Interrumpimos la epidemia de odio que invade la fuente de espectáculos y, en general, a todo el país para destacar algo importante, maravilloso y positivo.

¿Qué? La llegada de Peanuts, o Rabanitos, o Carlitos y Snoopy, o Snoopy y sus amigos, como usted la quiera llamar, a Discovery Kids.

Déjeme ponerlo en antecedentes para que entienda la magnitud de este acontecimiento.

Peanuts es una de las aportaciones más brillantes del espectáculo estadunidense de la segunda mitad del siglo XX.

Comenzó como una humilde tira cómica y creció hasta transformarse en un auténtico fenómeno social incluyendo, por supuesto, cine, televisión y enemil cantidad de productos de consumo.

A lo mejor usted no ubica a ninguno de los personajes de este concepto porque Rabanitos llegó a la cúspide muchos años antes de que tuviéramos la globalización que tenemos ahora.

Por lo mismo, tiene muchos nombres y a nadie le llama la atención que se venda tarjetas de felicitación, cuadernos, adornos y camisetas.

Pero Carlitos y Snoopy llegó a los cines de todo el planeta cuando los únicos dibujos animados que lo hacían eran los de Walt Disney y se puso a vender tarjetas, cuadernos, adornos y camisetas cuando nadie más lo hacía. Eso no se usaba antes. Se lo juro.

Snoopy y a sus amigos son algo así como los abuelitos de La pantera rosa, de Ziggy y de Garfield, un concepto de los años 50 que solo los adultos, muy adultos, manejan con emoción.

Pero, ojo, es un concepto glorioso que todavía da para mucho, tanto desde la perspectiva editorial como desde la perspectiva artística.

Si no me cree, solo espérese una cuantas semanas a que se estrene la nueva película de estos personajes que han sido homenajeados en diferentes ocasiones hasta por títulos tan famosos como Los Simpson.

¿Cuánto apostamos a que será uno de los cañonazos de taquilla más fuertes de 2015?

En el remoto caso de que usted no tenga la más mínima idea de quiénes son los Peanuts, se los voy a describir así:

Son varios niños, con personalidades muy definidas, que llevan una vida aparentemente normal mientras van reflexionando sobre sus neurosis al lado de un perro entrañable, de nombre Snoopy, y de un pajarito encantador a quien conocemos como Woodstock.

¿Cuál es la gracia de esta joya? Que en contraste con la mayoría de las tiras cómicas de aquel entonces, aquí tenemos personajes mucho más de carne y hueso, niños que representan tipos psicológicos que chocan con la inocencia de su edad.

El resultado es increíble, porque al mismo tiempo que tenemos una insólita mezcla de psicología, sociología y filosofía, tenemos humor, ternura y lo más importante de todo: esperanza.

Finalmente los niños aprenden, crecen. Siempre habrá un futuro para Charlie Brown, para Lucy, Patty, Linus y los demás. Un futuro que quisiéramos para nosotros. Un futuro que quisiéramos para la humanidad.

Discovery Kids, por su lado, es la señal de televisión de paga especializada en entretenimiento para niños en edad preescolar más poderosa de México.

Si hay un canal que los papás de los niños más pequeños de casa aman y respetan es este. Ahí está la programación más sana, entretenida, inteligente y diversa del mercado.

Yo le podría hacer 40 homenajes en vida a Discovery Kids. ¡Qué excelencia en el manejo de la programación! ¡Qué nivel tan más impresionante de propuestas!

Desde el lunes pasado, Discovery Kids está transmitiendo, alrededor de las 12:15 horas, las nuevas caricaturas de Snoopy y sus amigos.

Le voy a decir la verdad: después de padecer catástrofes como las nuevas versiones de títulos como La pantera rosa, yo esperaba una mugre.

¡Pero qué cree! Me topé con una obra maestra que no le puedo dejar de recomendar.

Esta adaptación que incluye a talento de Francia en su realización es probablemente la mejor que se haya hecho desde que Peanuts era una tira cómica en blanco y negro.

Los responsables de este producto no solo respetaron la propuesta más original de Carlitos y Snoopy, la transformaron en arte.

Nunca antes Rabanitos se había visto más hermoso en televisión y esa hermosura no es solo la del diseño de sus dibujos animados.

No, es la de sus guiones que son impresionantemente tiernos, complejos y profundos.

Snoopy y sus amigos es un acontecimiento exquisito que lo hará reír, que lo hará suspirar y que lo hará reflexionar.

Esta serie, cuyos capítulos ni siquiera llegan a los 15 minutos y que consisten en unas cuantas viñetas particularmente cortas, debería ser material obligado para chicos y grandes.

Por lo que más quiera en la vida, luche por verlos, por compartirlos con sus hijos, con sus amigos, con todos.

En estos tiempos de odio solo el arte nos podrá salvar y Discovery Kids, con este lanzamiento, nos está trayendo arte. ¡Gracias! ¡Necesitábamos algo así! ¿O usted no?

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