El pozo de los deseos reprimidos

"Remake" con "remake" se paga

Tengo un problema muy grande y solo usted me puede ayudar. Le suplico que me diga qué está pasando aquí, qué debo hacer, cómo debo tomar las cosas, si estoy bien, si estoy mal.

Es en relación con Lo imperdonable, la nueva telenovela nocturna de El Canal de las Estrellas que de nueva no tiene nada. Es algo así como la adaptación número 5 mil de La mentira.

¿Cuál es el problema? Que ya me la sé de memoria y que no la estoy viendo para gozarla, la estoy viendo para ver qué tanto se parece o no a las otras versiones que he visto de esta historia.

¿Y? ¿Cuál es la bronca? Que la experiencia telenovelera no es eso. No debe ser eso.

Ver una telenovela debe ser algo mágico, algo que nos sorprenda, que nos conmueva, que nos emocione, que nos haga querer dejarlo todo para correr a ver todos los días, a la misma hora y en el mismo canal, esa historia con esos actores.

Yo veo Lo imperdonable porque la tengo que ver, porque a eso me dedico, pero me da una flojera inmensa y, lo peor de todo, me deprime.

No puedo evitar pensar, mientras la observo, en lo mal que debe de estar este país como para que nos queramos refugiar en un argumento tan choteado, en lo terribles que deben de estar las cosas en Televisa como para tener que volver a hacer lo mismo.

¿Cuál es el mensaje? ¿Cuál es el mensaje si lo sumamos a los mensajes de las campañas electorales, de los noticiarios, de los talk shows, de los programas de deportes y de las mesas de análisis político?

¿Sí me entiende? La suma de lo que vemos en pantalla es una invitación al suicidio.

¿Dónde están las nuevas historias de amor que deben de entretener a estas generaciones? ¿Dónde están los nuevos escritores, las nuevas propuestas?

¿Hasta cuándo le vamos a seguir dando vueltas al catálogo de El Canal de las Estrellas? ¿Hasta cuándo alguien va a hacer algo para cambiar esto?

Sí, yo sé que el pretexto para hacer remakes es que se trata de una oportunidad de oro para que los jóvenes se acerquen a los clásicos.

Pero los jóvenes o ya no ven telenovelas o están hasta el gorro de clásicos.

Ninguno de los melodramas seriados de estreno que están en este momento en las pantallas del consorcio de Emilio Azcárraga es nuevo.

O viene del pasado, o viene de otros países. ¿Así es como pretendemos decirle al mundo que México es la potencia número uno en materia de telenovelas?

Yo no me puedo sentir orgulloso de Lo imperdonable como alguna vez me sentí orgulloso de Cadenas deamargura, de Cuna de lobos o de El maleficio. ¡Me da pena!

Aquí está pasando algo muy malo que tiene que ver con el abaratamiento de costos, con el no querer arriesgar, con el no tener un mercado que pida, que exija.

¿Pero sabe qué es lo más triste? Que Lo imperdonable está muy buena.

Como producción telenovelera actual, es preciosa. Los libretos están perfectamente bien estructurados y dialogados. La dirección de escena es excepcional. El reparto es espléndido.

Yo no puedo hablar mal de ella cuando mis ojos se recrean con esos paisajes tan hermosos, cuando veo a alguien como Claudia Ramírez, por mencionar solamente un caso, actuar como la más grande de las actrices.

Tendría que ser un auténtico desgraciado para atacar este trabajo, que seguramente le irá encantando a las multitudes conforme pasen las semanas y conforme siga respetando las ideas originales de Caridad Bravo Adams, la autora de este material.

¿Pero qué hago? ¿Le sigo la corriente a Lo imperdonable jugando a que me voy a estremecer con los besos, a que me voy a impresionar con las cachetadas y a que me voy a asustar con las maldades de la villana?

Perdón, pero esto es periodismo de espectáculo. De espectáculos, pero periodismo al fin.

¿Cuál puede ser la nota que pudiera surgir de los capítulos de Lo imperdonable? ¿Qué es lo que pudiera pasar ahí que pudiera tener el más mínimo valor periodístico? 

Por más que haya escenas de cama, por más que haya escenas de acción, no veo nada en el futuro de esta emisión que pudiera competir contra lo que están generando otros títulos de otras plataformas.

¿Sí entiende lo que le quiero decir? Para mí, esto es un gran problema.

Yo no me quedé en el pasado. Yo no le puedo dar a usted como periodístico algo que no lo es, o que al menos, no lo es en la actualidad.

Tengo mucho miedo porque amo esto y porque lanzamientos como Lo imperdonable hacen que poco a poco le vaya perdiendo el sentido a esta industria, a la televisión de este país.

¿Qué hago? ¿Nada? ¿Me instalo en mi zona de confort y finjo? ¿Despedazo algo que no merece ser despedazado?

Ayúdeme, por favor. Quiero seguir siendo su crítico durante muchos años más, pero al paso al que voy, no me va a quedar más remedio que desempolvar mis críticas del pasado y volver a mecanografiarlas para no volverme loco.

Remake con remake se paga. ¿O usted qué opina?  

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV