El pozo de los deseos reprimidos

Receta contra la depresión

A veces miro la televisión abierta y no puedo evitar sentirme triste.

¿Por qué? Porque lo que veo no coincide con lo que esperaría ver ni a nivel noticioso, ni a nivel entretenimiento ni a nivel educativo.

Estamos en problemas. Una televisión que no cumple es una televisión que no sirve, que deprime, que afecta.

El otro día estaba paseando mi tristeza más allá de los pocos títulos que me satisfacen cuando me encontré con una gran sorpresa en el espacio que usted menos se podría imaginar, la hora de los infomerciales.

¿Y cuál fue esa sorpresa? Simi-Noticiario, uno de los muchísimos programas que se producen en Farmacias de Similares, la empresa del Doctor Simi.

¿Me creería si le dijera que Simi-Noticiario, esa modesta revista noticiosa, estaba tratando muchos más temas, y con más profesionalismo, que la mayoría de las emisiones de las grandes televisoras públicas y privadas de nuestra nación.

¡Se lo juro! Sus responsables hicieron un especial de lenguaje entrevistando a algunos de los más grandes expertos en lingüística de todo México.

Y el resultado fue espectacular, de lo más lúdico, interesante, polémico y divertido. ¡Lo adoré!

Ojo, se supone que los programas que salen en la hora de los infomerciales, lo único que quieren es vender.

Simi-Noticiario va más allá. Por supuesto que cumple con sus objetivos comerciales, pero en términos sociales y de contenidos nos deja mucho que la mayoría de los conceptos que se hacen en Televisa, Azteca, Canal Once y Conaculta Canal 22.

Cuando se siente deprimido por las cosas que mira en la tele, como yo, atrévase a descubrir otros títulos, atrévase a ver lo que hacen fundaciones como la del Doctor Simi. Se sorprenderá.

Impresionante

A veces miro la televisión de paga y no puedo evitar sentirme triste.

¿Por qué? Porque a pesar de que hay tantas cosas tan buenas, la mayoría se parecen.

Si no están jugando a ser como era Breaking Bad, se van por el lado de los virus, del terror, de los superhéroes o de la fantasía.

Y si nos vamos hacia los otros programas, sin no nos topamos con reality shows de vómito como AcapulcoShore nos vamos a encontrar como con la copia de la copia de la copia de conceptos que fueron inventados hace como 10 años.

A lo mejor ahora las aventuras de sus protagonistas ahora se hacen con ropa, sin ropa, con tacos o con modelos, pero finalmente se está perdiendo la originalidad.

El otro día estaba paseando mi tristeza más allá de los pocos títulos que me satisfacen cuando me encontré con una sorpresa en uno de los canales que menos se comentan en los espacios de espectáculos: TruTV.

¿Y cuál fue esa sorpresa? Panic Button (el botón del pánico), una pequeña producción estadunidense que usted no puede dejar de buscar en la guía electrónica de programación de paga.

¿Por qué? ¿Pues qué pasa ahí o qué? Panic Button es un programa de televisión real, un reality show, pero de terror.

¿En qué consiste? En poner a la gente a vivir experiencias escalofriantes a través de una combinación de dispositivos de realidad virtual con un espacio por donde se tienen que desplazar hasta llegar a una meta.

¿Y el botón del pánico? ¿A qué viene al caso ese nombre? ¡Ah, es que la cosa se pone tan, pero tan espantosa que a los participantes se les da la opción de detener el juego presionando un botón de pánico cuando hayan llegado a su límite de terror.

Por lo que más quiera en la vida, luche por ver esto. A mí me devolvió la esperanza en la creatividad mediática.

A mí me dio un poquito de luz en medio de este lamentable momento de la industria de la televisión de paga donde importan más los asuntos empresariales que los editoriales.

Fiesta

Hoy a las 18:30 se va entregar el Latin Grammy y el canal TNT promete hacer una de las transmisiones más espectaculares de toda su historia.

Se trata de la más grandes ceremonia de entrega de premios que pueda existir para la música en nuestro idioma, desde la gloriosa perspectiva de lo que son los Grammys.

Estamos hablando de credibilidad, de poder de convocatoria, de popularidad, de dinero, de resultados, de todo.

Usted no solo va a ver a nuestras máximas estrellas en el escenario, va a vivir presentaciones musicales insólitas, shows que por diferentes razones son imposibles de imaginar en la industria de la televisión mexicana y latinoamericana.

¿Cuál es la nota? Que en el Latin Grammy todo puede suceder tanto en los musicales, como en la premiación, como en la transmisión.

Por eso los señores de TNT tiran la casa por la ventana con el mejor equipo de producción, de traductores y de comentaristas.  

Por nada del mundo se vaya a perder esta ceremonia completamente en vivo desde Las Vegas. Yo sé que le va a gustar. Yo sé que va a dar de qué hablar de aquí a diciembre. Se lo garantizo.  

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