El pozo de los deseos reprimidos

Queridos amigos de "¡Qué pobres tan ricos!"

Los saludo con cariño para felicitarlos por el final de su telenovela que se transmitió el domingo pasado por El Canal de las Estrellas.

Yo no sé si estén conscientes de lo que hicieron, pero se trata de uno de los ejercicios de televisión abierta nacional más hermosos de los últimos años.

Ustedes, a través de una magnífica producción, de unos estupendos libretos, de una gran dirección de escena, de una estupenda fotografía y de magníficas actuaciones nos hicieron soñar durante meses.

Y no solo eso, nos enviaron exactamente esos mensajes positivos que ya casi nadie quiere mandar.

Ahora que todo es corrupción, odio, división, conformismo e hipocresía, su trabajo nos recordó la importancia de la honestidad, del amor, de la unión, de la superación y de ser uno mismo.

¿Cuántas otras telenovelas mexicanas nos están enseñando hoy que vale más ser pobre pero honrado que rico y deshonesto?

¿Cuántos otros melodramas nos muestran, sin contradicciones, que todos nos tenemos que amar, porque todos vamos juntos en el mismo paquete?

¿Cuántos otros programas de televisión nos invitan a que nos unamos sin importar si somos pobres o ricos, cultos o incultos, de derecha o de izquierda, homosexuales o heterosexuales?

De veras, esto es histórico. ¿Cuántos productos nos dicen que la única manera de salir adelante es superándonos?

¿Cuántos títulos nos educan para que nos atrevamos a ser lo que somos? ¡Cuántos!

Bueno, todo esto y más fue lo que ustedes nos dieron desde el primero hasta el último de sus capítulos sin sucumbir, como otras telenovelas, a las presiones de la industria.

No saben lo orgulloso que me siento de ustedes, porque, además, nos regalaron esto con alegría.

Sí, hubo suspiros. Sí, hubo suspenso, pero predominó la comedia, una comedia sana, popular y familiar como ya no se está haciendo en México.

Su último episodio fue una obra de arte dentro de los esquemas de la telenovela latinoamericana, porque en lugar de caer en los lugares comunes de la violencia, nos regalaron amor.

Cada una de sus tramas cerró en positivo, hasta la del peor de los villanos.

¿Y qué me dicen de ese momento de gloria, con el monólogo del protagonista, justo en la escena final?

Eso solo lo han hecho los grandes de este negocio como Ernesto Alonso, Yolanda Vargas Dulché, Miguel Sabido y ustedes mismos cuando hicieron Por ella soy Eva.

Lo único que lamento es la falta de sensibilidad de Televisa para programar su desenlace en pleno Mundial de Futbol, independientemente de que ese día jugara el país que jugara.

¡Pero qué podemos esperar de esta industria rapaz donde todo el mundo solo busca la manera de hacerle daño a todo el mundo y donde hasta la prensa especializada y buena parte del público lo único que busca es dañar! ¡Qué!

Obvio, no faltará el vivo que quiera quitarles méritos afirmando que esto no valió la pena, porque ya se había hecho en Colombia o porque no vimos un beso gay.

¡Ahora resulta que todo México tiene acceso a los canales abiertos de Bogotá y que eso nos hace inferiores!

¡Ahora resulta que si no hay beso entre dos hombres o entre dos mujeres los mensajes de diversidad sexual no funcionan!

Pues con la pena, pero si eso fuera cierto, México jamás hubiera hecho ni la mitad de las telenovelas que ha producido desde 1958.

Casi todas, especialmente las mejores, han sido remakes de éxitos internacionales y si han funcionado ha sido por nuestro gran talento para la adaptación.

E, igual, con la pena, pero por más que recuerdo y por más que busca en mis archivos, hasta el día de hoy no encuentro una imagen que se haya transmitido de beso entre personas del mismo sexo en ninguno de los títulos que, los listos de las redes sociales, están defendiendo para opacarlos a ustedes.

Y no porque esas emisiones no hayan tenido besos o escenas gay de cama no significa que no hayan cumplido con su objetivo de promover el respeto, ¿o sí?

¿Entonces por qué ustedes no merecen el mismo reconocimiento? ¿Porque son de Televisa y hoy lo que está de moda es atacar a Televisa?

Lo siento, pero eso es injusto. Televisa también ha tocado temas importantes desde los años 50.

Ya hubieran querido los cultos creadores de hoy haberle ganado la batalla a aquellos gobiernos represores y a aquellos ejecutivos mochos como se la ganaron Fernanda Villeli, Luis Reyes de la Maza y Carlos Olmos, por mencionar solo unos cuantos nombres.

Pero, claro, es tan bonito hablar mal. Ustedes, ni se agobien. Lo hicieron muy, pero muy bien.

Queridos amigos de ¡Qué pobres tan ricos!: ¡Felicidades! ¡Muchas felicidades!

No menciono ningún nombre a propósito, porque entre ustedes, como en la vida misma, todos y cada uno de los que participaron es igual de importante.

Les aplaudo de pie, con emoción, y les deseo que regresen pronto con otra joya tan hermosa como ésta. ¡Bravo! ¡Bravísimo! 

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