El pozo de los deseos reprimidos

‘Public Morals’

A usted le consta que esto de ver televisión se ha convertido en una experiencia maratónica.

No hay manera de ver tantas cosas tan buenas en tantos canales al mismo tiempo. ¡No la hay!

Por si esto no fuera suficiente, la industria se está manejando de una manera rarísima. Ya no hay forma de organizar la agenda.

Apenas le está agarrando la onda, uno, a los estrenos de una semana cuando ya comenzó la otra con 14 mil propuestas todavía mejores.

¿Me creería si le dijera que me acabo de enterar de que mañana sábado se va a estrenar una de las series más esperadas de la temporada?

Y yo, que me dedico a esto y que se supone que manejo información con mucha anticipación, me enteré por accidente.

Imagínese una persona que solo enciende su televisor de vez en cuando y que apenas le da una o dos vueltas al mismo grupo de canales.

Obviamente nadie se va a enterar de nada y en este caso sería imperdonable.

Por favor, además de todo lo que ya tiene planeado para este sábado (incluyendo ver Alta definición a las 20:00 en Proyecto 40), sintonice el sorpresivo y maravilloso estreno de Public Morals a las 21:00 por el canal TNT Series.

Ojo, no es TNT, es TNT Series. Es otra señal. Búsquela en su sistema de cable o de antena directa al hogar. No se confunda.

¿Por qué tendría usted que ver Public Morals? Porque esa no es una serie de acción y entretenimiento, es el retrato más escalofriante que jamás se haya hecho del México de hoy.

Sí, ya sé lo que está pensando: A ver, ¡¿cómo?! ¿Es una serie que se desarrolla en México? ¿Hoy? ¿Cómo? ¿Salen mexicanos?

No, y ahí está su grandeza.

Public Morals es una serie de policías y ladrones que se desarrolla en los años 60 en Nueva York.

Lo increíble es que ese contexto, tan lejano para Estados Unidos de 2015, es la realidad cotidiana que millones de mexicanos vivimos en la actualidad.

Le juro que entre más veía el capítulo uno, más me iba sumergiendo en el sillón. Era una mezcla de asombro, horror y vergüenza.

¿A qué me refiero cuando le digo esto? A un montón de situaciones que lo van a dejar helado.

Usted nada más imagínese que en aquella época, en ese ciudad, los que mandaban eran los delincuentes.

¿Y quiénes, al parecer, protegían a los delincuentes? ¡Los policías!

¿Por qué? Porque las leyes eran tan malas y el esquema cultural tan decadente, que la única manera de sobrevivir y crecer era siendo corrupto.

Los policías lo sabían, lo practicaban y hasta se daban el lujo de expulsar a quienes no estuvieran de acuerdo con sacarle dinero, sexo o alguna otra clase de favor tanto a los criminales como a los ciudadanos inocentes que caían en sus garras por accidente.

¡Ah, verdad! Y no le he dicho nada, porque quiero que la vea, que se sorprenda y, sobre todo, que se emocione.

Public Morals es una serie para emocionarse, para ver balazos, para ver pasiones, como The Sopranos en su momento solo que a través de una producción de época particularmente fina.

¿Cuál es el punto de partida de esta historia? Algo que los mexicanos estamos muy acostumbrados a escuchar, especialmente en los medios de comunicación: los valores.

Según esta serie, en aquellos años, en Nueva York, la gente estaba muy preocupada por los valores y para protegerlos había leyes, leyes conocidas como de las buenas costumbres.

¿En qué consistían? Literalmente eran leyes restrictivas diseñadas para controlar las acciones de la gente de esta ciudad para establecer un orden de vida social, pacífico y armonioso.

Y como esas leyes existían, había policías, algunos de ellos encubiertos, que se encargaban de que se aplicaran.

¿Cómo? Poniéndole trampas y condenando a quienes ejercieran delitos como la homosexualidad, la pornografía, el tráfico y consumo de drogas, la prostitución y los juegos de azar. 

¿Se imagina usted a un policía ligándose a un gay para bajarle una lana o contratando a una prostituta para cacharla y obligarla a tener sexo a cambio de su silencio?

Ni le cuento de lo que las monjas hacían con los niños en las escuelas, de la doble moral con la que los padres educaban a sus hijos ni de los negocios que se hacían entre los buenos y los malos.

¿Ahora entiende cuando le digo que Public Morals es México hoy?

Y nos llega a tan solo cuatro días de su presentación en Estados Unidos con un reparto excepcional de pura gente que usted va a reconocer de películas como El luchador, Salvando al soldado Ryan y Behind the Candelabra y de series como Justified, Castle y 30 Rock.

Es un inesperado acontecimiento que por fin va a sacudir esa parte de nuestra realidad con la que nadie se quiere meter, porque, se supone, es positiva y aspiracional: los valores.

Vea Public Morals. Aunque sea en repetición. Pero véala. Es en serio. Tal vez ahí esté la solución a muchos de nuestros problemas. ¿O usted qué opina?  

alvaro.cueva@milenio.com