El pozo de los deseos reprimidos

Pedro, David y las vergüenzas

Lo que está pasando aquí es una vergüenza. ¿Qué? Que somos sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 y que no se está transmitiendo nada.

Sí, muy bonita la ceremonia de inauguración que salió por algunos canales, ¿pero y las competencias? ¿Pero y lo que podría ser una negocio millonario para nuestras televisoras?

Si fuéramos cualquier otro país de la zona, la totalidad de la industria estaría volcada a transmitir, apoyar y explotar esto.

¿Qué pasa? ¿Por qué esta campaña de silencio? ¿Por qué nadie se queja? ¿Por qué nadie dice nada?

¿Se da usted cuenta de la cantidad de lecturas que hay detrás de esta situación? Desde las políticas hasta las económicas pasando por malinchismo, racismo y cosas peores.

No, y no me salga con el viejo cuento de que Veracruz 2014 está en Claro Sports, TVC Deportes, el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (antes OPMA) y Canal Once, porque eso y nada son lo mismo.

¿Cuánta gente tiene Claro Sports en México? ¿Qué es lo que quedó de TVC Deportes después de su segregación estratégica?

¿Usted sabe dónde sintonizar al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano? ¿Lo conoce?

¡Y luego los resúmenes de Canal Once son como de televisora soviética de 1980!

En lugar de pasar lo partidos, nos ponen reportajes donde la nota son las magníficas instalaciones con baño que el gobierno construyó para ese evento.

Estamos mal, en la lona, perdidos. Qué pena, de veras, por nuestros queridos deportistas y por todos los millones de ojos que nos están mirando, en este instante, desde otras partes del mundo. ¡Qué pena!

Final sin final

Furioso es poco. Me siento engañado con la final del reality show The Ultimate Fighter Latinoamérica que, como usted sabe, se transmitió la noche del sábado pasado en Canal 5.

¿Por qué? Porque el reality le valió un comino y porque transformaron aquello, que era nada más y nada menos que la cúspide de la UFC, en una vil cobertura como de Nuestra Belleza México combinada con cualquier mamarrachada de Telehit.

Para que nos entendamos, vamos a marcar diferencias. Por un lado está la gloriosa noche que la UFC, la marca más famosa del mundo en materia de artes marciales mixtas, organizó en la Arena Ciudad de México.

Por el otro, las peleas, que deben de ser analizadas única y exclusivamente desde la perspectiva deportiva.

Y por allá, en una tercera categoría, lo que usted, miles de personas y yo vimos a través de la televisión, que fue otra cosa, una especie de tianguis de mala muerte con unos conductores pésimos improvisando tonterías desde un estudio en Televisa.

¿Por qué esos presentadores estaban en la aburridísima zona de confort de un estudio de televisión en lugar de transmitir desde la arena como lo hacen los mejores comentaristas de la UFC?

¿Por qué en lugar de chulearle el chamorro a Mariana Echeverría no nos demostraron que sabían de lo que estaban hablando? ¿Qué pasa? ¿Por qué la UFC lo permite?

Era, entre otras cosas, la final de The Ultimate Fighter Latinoamérica.

¿Por qué no vimos a todos los participantes en medio de la fiesta? ¿Por qué no vimos a Caín Velásquez cuando menos en un videíto?

Siempre es lo mismo, ¡caray! ¿O usted qué opina?

El cambio esperado

¡Pobre México! Con tantos problemas y con una telenovela estelar que en lugar de entretener a las multitudes se burla de ellas cambiando a su actor protagónico de una manera absurda y grosera.

Por supuesto que me refiero al cambio de Pedro Fernández por David Zepeda que se dio la noche del jueves pasado en Hasta el fin del mundo te amaré de XEW-TV.

Me puedo morir de la vergüenza pero no por el cambio de actores, que es una situación hasta cierto punto común en el negocio del espectáculo, ¡por la forma!

¿Sabe usted cómo cambiaron de actor protagónico? Poniendo primero a Pedro Fernández en una cama, dizque soñando sino que besaba a Marjorie de Sousa y ahí, en pleno beso, la cámara giró y acto seguido, Pedrito ya no era Pedrito, era David.

Corte a David abre los ojos en la misma cama. El galán de esa historia ya no es Pedro, ahora es él. Todo fue como un sueño. Yo diría que como una pesadilla.

Ojo, no me quejo de la sustitución ni estoy diciendo que Pedro o David sean malos elementos. Digo que esto es un escándalo.

¿Por qué? Porque en contraste con otras sustituciones que muchos hemos visto desde hace décadas, aquí se está tratando al público como estúpido y ni modo de cambiarle.

¿Qué otra telenovela mexicana de estreno hay en otra cadena nacional a esa hora?  

¿Pero sabe qué es lo más triste? Que a través de estas sutilezas se nos está educando para aceptar estas irregularidades como algo normal.

En consecuencia, no se asuste de lo que vaya a pasar con este país en los próximos años. La mesa ya está puesta. Hemos aprendido a que nos pisoteen. ¡Gracias! 

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