El pozo de los deseos reprimidos

Payasear no es informar

Hoy quiero hablar de eventos, porque los grandes eventos mediáticos no son esas cosas monstruosas que se mencionan en los programas de espectáculos.

¿Y? ¿Qué tiene de malo especular sobre Lucero o meterse en la vida privada de Laura Zapata? ¡Es muy chistoso! ¡Muy divertido!

Será muy chistoso o muy divertido, pero el periodismo de espectáculos es, ante todo, periodismo. El circo es para los payasos y el veneno para las víboras.

Aquí tenemos que informar a la gente, e improvisar chistoretes sobre las tangas de Cristian Castro o etiquetar como triunfadora a una persona por tener cuerpazo no es informar, es desinformar, distraer.

La fuente de espectáculos merece tanto respeto como cualquier otra y a mí se me quiere caer la cara de vergüenza cada vez que pongo un programa especializado en esta materia.

Estamos perdidos, atrapados en los años 90. Es más, seguimos hablando de las mismas estrellas de las que se hablaba en aquel entonces como si en verdad el firmamento artístico no hubiera evolucionado. ¡Me quiero morir!

El daño que le estamos haciendo a la fuente, pero sobre todo al público, es imperdonable.

Por eso quiero aprovechar este espacio para felicitar públicamente a Warner Channel no solo por haber transmitido los People’s Choice Awards la noche del miércoles pasado, por haber sido el gran canal de este maravilloso evento mediático, evento mediático de verdad.

Le explico: es muy raro que una señal como la de Warner transmita esta clase de premiaciones.

Acuérdese, casi siempre, cuando hablamos de acontecimientos especiales, hablamos de otras marcas.

El hecho de que Warner se preocupe por comprar los derechos de una fiesta tan cara como los People’s Choice Awards significa algo.

¿Qué? Que le está dando su lugar a la gente, que Warner cree en usted y en mí, en nuestros gustos, en nuestras opiniones, que Warner piensa en su público.

Los People’s Choice Awards es una ceremonia donde las que mandan no son las academias, son las audiencias, y ahí es donde hay que estar. Escuchando, entendiendo, atendiendo.

Yo me siento profundamente orgulloso de que, por primera vez en la historia reciente de los medios de comunicación, Warner le haya dado a los People’s Choice Awards un trato de Oscar, un trato de Emmy, un trato de Grammy.

¿En qué me baso para decirle esto? En todo lo que usted no vio a cuadro y que yo tuve oportunidad de atestiguar, de una manera u otra, a nivel corporativo, desde hace meses.

Y en todo el dineral que Warner invirtió en publicidad, en relaciones públicas, en redes sociales y en producción, porque su trabajo, amarrado a la señal oficial de Estados Unidos, fue excelente.

En el remoto caso de que usted no sepa de lo que le estoy hablando, ¿qué son los People’s Choice Awards?

Unos premios anuales, del más alto nivel, que los espectadores le dan, desde 1975, a lo que consideran lo mejor del cine, la música y la televisión.

Son muy buenos, porque son muy honestos, porque chocan con lo que la mayoría de las academias proponen, porque tienen un ambiente mucho más cálido, juvenil y festivo, y porque sus categorías incluyen temas que casi nadie más considera como mejor comedia de estreno y mejores amigos de la tele.

Yo los amo y amé el trabajo de Warner de este año, porque sus comentaristas en español se pulieron por alcanzar el mejor de los niveles y porque, en perfecta congruencia con su espíritu de respeto a las audiencias, estos señores consideraron los mensajes que los televidentes estaban intercambiando a través de las redes sociales como parte de la transmisión.

Ni le hablo de los ganadores, porque usted ya los conoce: The Big Bang Theory, Orange is the New Black, Sandra Bullock, por mencionar solo a unos cuantos.

Mejor le escribo de otro evento mediático que usted no se debe perder: el Rally Dakar 2014 que todos los días se está transmitiendo por Fox Sports.

¿Qué es el Rally Dakar? La carrera más difícil del mundo. Son autos, camiones y motos, de diferentes tipos, que a lo largo de varias semanas, viajan por Argentina, Bolivia y Chile entre desiertos, montañas y padeciendo cualquier cantidad de horrores.

¿Y por qué habría que verlo? Porque es un espectáculo ideal para el público de hoy que vive y pide experiencias extremas en los videojuegos y el deporte.

Fox Sports está haciendo un trabajo excepcional que va de la colocación insólita de cámaras y micrófonos a los helicópteros y de las entrevistas a los reportajes especiales.

Busque, por favor, estas transmisiones en la guía electrónica de programación de su sistema de televisión de paga y participe a través de las redes sociales.

Yo sé que le va a gustar, que se va a enganchar y que terminará concluyendo, como yo, que los eventos mediáticos no son los que nos dicen en los programas de espectáculos. Son otros. Son estos. ¿A poco no? 

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