El pozo de los deseos reprimidos

'Bots' vs. clones, ¿quién ganará?

Todos tenemos una serie favorita, la que nos quita el sueño, la que nos roba el alma.

En este momento hay tantas series tan buenas en tantos canales que yo ya no le podría decir si Orphan Black es mi favorita.

Lo que sí le puedo decir es que esta producción de BBC me quita el sueño, me roba el alma. La adoro de una manera enferma.

Cierro los ojos y miro a los personajes. No puedo dejar de pensar en ella. Es una pasión, una obsesión. Fanatismo a la ene potencia.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Por tres razones.

Primero, porque la cuarta temporada de esta maravilla está disponible, completa, desde la semana pasada, en Netflix.

Ojo: Orphan Black solo va a tener cinco temporadas. Decir temporada cuatro es llegar al clímax, a la cúspide de la emoción.

Segundo, porque por primera vez en la historia de Orphan Black, esta serie llegó primero a Netflix que a los cables y las antenas directas al hogar.

¿Sabe usted lo que significa esto? Un golpe durísimo para la industria de la televisión de paga, un cambio en el orden como tradicionalmente se estrenaban las series en nuestro país.

Acuérdese. Antes, primero eran los cables y las antenas como Dish o Sky. Ahora están primero los sistemas de distribución de contenidos en línea (OTT).

Y tercero, porque miles de personas están de vacaciones. Éste es un momento perfecto para ver una serie casi completa desde su temporada uno.

¿A usted, en caso de no conocerla, no le gustaría abonarse a este título desde su primer capítulo? Se lo recomiendo no solo como crítico, como amigo, porque esto, insisto, es personal.

¿Qué es Orphan Black? ¿Por qué me gusta tanto?

Orphan Black es una serie de ciencia ficción sobre la clonación humana.

Y no se asuste, no le estoy vendiendo trama, no le estoy echando a perder nada.

¿Por qué me gusta? Porque no se parece a nada más que exista en este momento en alguna otra plataforma y porque me confronta, me reta, me asusta, me obliga a pensar, a imaginar, a creer.

Es como un videojuego, como un juego de roles, como un espectáculo que va más allá.

Independientemente de mis gustos personales, ¿por qué es buena?

En términos editoriales, porque se mete con cuestiones éticas muy delicadas, con noticias que todos hemos leído alguna vez y porque es compleja, rica.

En términos de producción, porque es muy complicada. Tatina Maslany, su actriz protagónica, interpreta a más de 23 personajes diferentes.

Cada uno con su imagen, su raza, su acento, su sexo, su tono, su orientación y su comunicación no verbal, en diferentes circunstancias físicas y emocionales, y muchas veces apareciendo a cuadro al mismo tiempo.

Es una locura a la que hay que sumarle locaciones internacionales, escenas de acción, de humor, de erotismo y de muchas otras cuestiones más.

¿Qué tiene la cuarta temporada de especial respecto a las anteriores? Actualidad.

Seamos sinceros, aunque el tema de la clonación humana sigue siendo fabuloso, tiende a verse como algo del pasado, de la oveja Dolly, de los años 90.

Orphan Black 4 lo trae a este momento histórico, lo combina justo con los grandes temas científicos de la actualidad y lo condimenta con otras cuestiones más de hoy, como el hackeo y las conspiraciones corporativas.

Resultado: una bomba escalofriante sobre nanotecnología, mutaciones, reproducción humana, implantes de terapia genética, eutanasia, ADN y ambición empresarial.

Para quienes hemos sido adoradores de esta serie desde un principio, la temporada cuatro es una obra maestra de la nueva dramaturgia, porque amarra a la perfección todas y cada una de las situaciones que han aparecido desde el capítulo uno de la primera temporada.

Para quienes no, es como entrar a otro nivel de construcción literaria porque, en contraste con las temporadas anteriores, aquí ya no tenemos un espectáculo lineal.

Vamos de presente al pasado, del pasado al futuro y hasta los muertos se dan el lujo de hablar con los vivos sin que se pierda la más mínima noción de credibilidad tanto en la historia como en los personajes.

Sarah, el gran personaje central, evoluciona como nunca antes hasta convertirse en otro tipo de protagonista, más oscura, asesina.

Y es que si las tendencias del espectáculo mundial van hacia el elogio de personajes cada vez más siniestros, Orphan Black no se podía quedar atrás.

Usted, aquí, va a amar a algunas mujeres por perras, por malditas, y sin dejar de defender lo bueno, lo positivo.

¡Ni se imagina lo que va a ver! Yo me eché los diez capítulos de esta temporada en dos días. Grité, suspiré, me carcajeé. Valió la pena.

¡Bienvenido a la guerra de los bots contra los clones! Bienvenido a la cuarta temporada de Orphan Black, una exclusiva más de Netlfix para este agitadísimo verano de 2016, una de mis series favoritas de los últimos años.

Se la recomiendo de todo corazón. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com