El pozo de los deseos reprimidos

Nalga es nalga

Hay un tema que se repite constantemente en la televisión y que hoy ha vuelto a ser noticia: el cuerpo.

Que si hay que enseñar el cuerpo para vender, que si no hay que enseñarlo porque es pecado, que si ciertos tipos de cuerpo están bien, que si ciertos tipos de cuerpo están mal.

Por eso hay tantos problemas de autoestima en nuestra sociedad, especialmente entre los jóvenes.

¿Nos encueramos o no nos encueramos? ¿Quiénes sí pueden quitarse la ropa y quiénes no? ¿Es una cuestión de edad o de sexo?

¿Por qué los únicos que se pueden quitar la ropa en este negocio son, casi siempre, los más operados?

Por favor, póngase a pensar: ¿Qué tanto hemos evolucionado los seres humanos del siglo XXI cuando hablamos del cuerpo en relación a los hombres y las mujeres de otros siglos?

¿Hemos empeorado, hemos mejorado o estamos igual?

Hace rato le comentaba que esto ha vuelto a ser noticia. ¿Por qué? Por una serie de estrenos que hemos tenido en los últimos días, que van mucho por el lado del cuerpo y que vale la pena discutir.

Para efectos prácticos, me voy a quedar nada más con dos: Hombre Cosmo, del canal Cosmopolitan Televisión, y Mulher Arte de HBO.

Elegí estas dos emisiones porque una tiene que ver con el cuerpo del hombre y la otra con el de la mujer, porque una de estas producciones es pésima y la otra, sublime, y porque ambas son 100 por ciento representativas de muchas cosas que nos marcan, que nos educan.

¿Qué es Hombre Cosmo? Un nuevo reality show, grabado en la Riviera Nayarita, en donde un grupo de muchachos de diferentes rincones de América Latina, incluyendo México, compite para ver quién está más guapo.

Es una especie de concurso de belleza para hombres y digo lo de especie, porque aquí comienzan las broncas.

Cuando hablamos de mujeres, la televisión sí se atreve a llamar a las cosas por su nombre. Cuando hablamos de hombres, no.

El resultado es una catástrofe, porque como en este programa nadie, ni siquiera la conductora, tiene los pantalones para decirle a esos señores si están bonitos o no, comienzan a jugar con un montón de barbaridades que en lugar de ayudar, perjudican.

Ahora resulta, por ejemplo, que si un tipo no se quita la camisa en una primera pasarela, no es honesto, que no es él mismo, que no se le puede conocer.

Si lo que esas señoras quieren ver son chavos sin camisa, que les digan que se quiten la camisa. ¡Para qué se hacen tontas!

Igual, si lo que los responsables de esta emisión quieren es generar contenidos softporno para mujeres, que los generen, que no le hagan al cuento.

Así como los hombres tienen derecho de pedir títulos cuya única finalidad es ver chicas sin ropa, que las mujeres hagan lo mismo. No tiene nada de malo.

Hombre Cosmo es una porquería, porque le están negando la oportunidad al público femenino de recibir lo mejor de la carne.

Porque al hacerlo, a lo único que contribuye es a alimentar todavía más la espantosa doble moral en la que vivimos.

Y porque esto, al final, deja una sensación de vacío todavía peor en un público al que se le está educando para pensar cosas como que hay una relación entre las nalgas de los hombres y su nivel de caballerosidad y pues no, eso no existe.

Nalga es nalga y caballerosidad es caballerosidad. Punto.

Además, Hombre Cosmo es un proyecto muy mal hecho. Malos textos, malas dinámicas, malas imágenes.

¡Y tantas cosas que se podrían hacer con el cuerpo masculino en televisión!

Lo que es no saber hacer las cosas. Lo que es no tener ganas de crear.

¿Qué es Mulher Arte? Una exquisitez que se acaba de estrenar en HBO.

De lo que se trata es de acompañar a un artista plástico de Brasil a viajar por las cinco regiones que componen ese país, buscando a la mujer más representativa de cada una para dibujarla completamente desnuda.

Obviamente hay una selección, a cada una de las aspirantes se le pide que se quite la ropa, el señor les hace bocetos, platica con ellas y al final nos llevamos no solo un buen taco de ojo, nos llevamos una magnífica entrevista, un retrato precioso de las chicas brasileñas y una experiencia que va más allá de lo erótico.

Claro que vemos senos; claro que vemos pubis. Y al verlos nadie se escandaliza, porque de eso se trata, de que el cuerpo sea el cuerpo, sin disfrazar las cosas.

Y hay mujeres blancas, y hay mujeres negras, y hay muchachas flacas, y hay muchachas gordas. Y al final todas son unas reinas y no hay televidente que no se sienta satisfecho.

Porque además la producción es finísima. Esos textos no son guiones, son poemas. Esas imágenes no son tomas realizadas al aventón, están estudiadas, iluminadas por expertos.

Luche por ver esto y por reflexionar sobre la relación que existe entre el cuerpo y la televisión.

A mí me da miedo, porque creo que muchos programas le están haciendo un daño inmenso a la sociedad. ¿O usted qué opina? 

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