El pozo de los deseos reprimidos

No más Mundial

No me gustó este Mundial de Futbol. Creo que nos excedimos. Pusimos todas nuestras fantasías en Brasil 2014 y cuando le digo todas nuestras fantasías no nada más me refiero a la ilusión de ver ganar a la selección mexicana.

No, le estoy hablando de políticos que se apoyaron en este evento para dar nota, de niños que dejaron de estudiar por atender los partidos, de negocios que se detuvieron por la Copa del Mundo.

¡Hasta el Papa salió a relucir en este festejo! ¿Qué fue lo que pasó? Porque no nada más pasó en México, pasó en muchas partes.

Y no lo digo porque me guste o no me guste el futbol, lo digo porque si hay un evento deportivo polémico, insaciable en términos económicos y manchados por mil y un cuestiones que atentan contra la ética más elemental es éste.

¿Por qué si todos sabemos cómo son los Mundiales de Futbol seguimos creyendo en ellos? ¿Tan desesperados estamos? ¿Tan urgidos?

No se necesita ser un experto en deportes para darse cuenta de la profunda crueldad atlética, financiera y arbitral que hay detrás de la Copa del Mundo.

Pero allá vamos, detrás de ella. ¿Por qué? ¿Porque hay tanto dinero de por medio que quienes podrían poner un alto en términos futbolísticos y mediáticos prefieren callar antes que exponerse a perder su rebanada del pastel monetario?

No sé usted, pero a mí sí me asustaron muchas de las cosas que tuve que ver en Brasil 2014.

Desde las historias de gente que murió por culpa de esta fiesta, hasta la vehemencia con la que nuestras distinguidas buenas conciencias se pusieron a defender la intimidación a través de gritos como “puto”.

Pasando, por supuesto, por los estallidos de violencia en Argentina, por las protestas en Brasil, por la depresión en México y por los insultos a pueblos como el de Alemania, Holanda y Croacia.

¿Qué necesidad tenemos de exponernos de esa manera, de evidenciarnos? ¿Tantas ganas tenemos de despedazarnos, de desintegrarnos?

Eso no es el deporte, eso no es lo que debemos promover. ¿O sí?

En Brasil 2014 hizo falta mucha cordura y donde más se notó fue en la parte mediática.

¿Será posible que, mientras se está desarrollando una Copa de esta naturaleza no pueda existir nada más ni siquiera en las noticas?

¿Sí se da cuenta la gente de la industria, el vínculo de absoluta dependencia que está construyendo con la FIFA? ¿Es esto sano, óptimo? ¿Y quién gana? ¿Los medios o la FIFA?

¿Qué pasaría si una televisora se negara a transmitir cualquier contenido, así sea un anuncio, de un Mundial de futbol?

¿Qué pasaría si la FIFA le negara a una televisora el permiso de transmitir cualquier contenido vinculado a un Mundial de futbol?

¿Quién sobreviviría? ¿Quién moriría? ¿Quién depende de quién?

Para nadie es un secreto que gracias al dinero que entra de eventos como las Copas del Mundo muchas televisoras pueden pagar noticiarios, telenovelas y hasta la importación de series enlatadas.

Pero tarde o temprano este vínculo se puede romper como se han roto otros como el de los spots de las campañas electorales.

¿Qué estamos esperando para prevenir una catástrofe? ¿Qué estamos esperando para cambiar y mejorar?

No sé qué piense usted de todo lo que vimos en la tele, pero yo me quedó con una sensación como de intoxicación, como de cruda, como de vacío.

En mi caso concreto, invertí demasiadas semanas mirando mucho de todo. ¿Y con qué me quedé? Con nada. ¿Qué aprendí? Salvo honrosas excepciones, puras babosadas.

En televisión abierta, a lo mejor Televisa hizo muchos y muy buenos negocios, pero Azteca le dio cátedra de planeación, entusiasmo, creatividad, color y profesionalismo.

Aztecarioca es de lo mejor que la televisora del Ajusco ha hecho en su historia y su transmisión final fue un poema donde anunciantes, público y trabajadores no pudieron haber acabado más contentos.

¿Y qué me dice de su video rumbo a Rusia 2018? ¿Así o más original? ¿Así o más inesperado?

Televisa Deportes tiene cuatro años para volver a ser la gran Televisa Deportes de antes.

A pesar de inmensas aportaciones como las de Karla Iberia Sánchez y Alberto Lati, hubo muchos puntos negros en su trabajo en este Mundial. ¡Hasta en las narraciones! Lo cual es poco menos que imperdonable.

En televisión de paga, José Ramón Fernández (ESPN) volvió a crear el mejor espacio de análisis de todos. Tan acalorado como inteligente, pero el mejor.

¿Y qué opina de esfuerzos como Comex Másters tanto de ESPN como de Fox Sports, de la genialidad de Carlos Albert en Efekto Noticias, de la astucia del OPMA para nutrir de contenidos a muchos canales públicos con Elotro mundial o de la agilidad de La Red para traer a México algo tan oportuno como De zurda con Maradona?

Por favor, que Brasil 2014 sea un tema para reflexionar, no para volver más excesivo algo que, a todas luces, se salió de toda proporción. ¿O usted qué opina?  

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