El pozo de los deseos reprimidos

Mujeres de verdad

¡Ah, qué ironías de la vida! Se supone que Lucky Ladies México del canal FoxLife es un reality show hiperpolémico porque sus participantes son mujeres escandalosas que todo el tiempo están dando el peor de los ejemplos.

¿Le digo la verdad? Estas chicas que se supone son la cosa más negativa del universo, proyectan valores mucho más reales y profundos que la mayoría de las conductoras de los mejores programas de este país, ésas que navegan con bandera de Virgen de Guadalupe.

El único pecado de Marichelo Puente, Heydee Hofmann, Esmeralda Palacios, Muriel Ebright, Andy Velázquez, Andrea Ibarra y María Daniela Azpiazu, las integrantes de la segunda temporada de esta propuesta, es ser honestas.

Dígame, ¿está mal que una mujer sea como es, que diga lo que piensa, que exprese cada uno de sus sentimientos?

Por supuesto que no, por eso yo prefiero mil veces ver a estas señoras, que además son maravillosas esposas, magníficas madres de familia y/o talentosísimas artistas, a chutarme la hipocresía de tantas figuras de dos caras que engalanan buena parte de la televisión abierta de nuestra nación.

Lucky Ladies es uno de los mejores programas de México, una obligación para todos los que estamos desesperados por encontrar grandes personajes en situaciones extraordinarias, irreverentes, divertidas.

Yo las amo, adoro lo que hacen y me he sorprendido descubriendo el otro lado de sus maridos y hasta de sus papás.

¿Me creería si le dijera que Facundo, por ejemplo, más allá de las barbaridades que hace para Televisa Deportes y Canal 5, es un señorón de primera que se merece todo nuestro respeto?

Para que vea la importancia de este concepto. Para que vea todo lo bueno que un reality show puede hacer por usted, por muchas figuras públicas y por mí.

¿Cuál es la nota? Que los nuevos capítulos de esta joya ya están disponibles todos los jueves a las 22:00 por el canal FoxLife y a la hora que usted guste, a un ritmo de un episodio por semana, en el sistema FoxPlay.

Y no sabe usted qué buenos están. Buenos por divertidos, buenos por su espectacular manufactura y buenos por dos ajustes de reparto que se hicieron por ahí que elevaron el nivel del proyecto acercándolo a más y mejores audiencias.

Si este reality show estuviera en televisión abierta nacional en lugar de Big Brother, le juro que otro gallo nos cantaría. ¿O usted qué opina?

Por favor, búsquelo. Le va a gustar.

SIEMPRE SORPRENDENTE

Estamos de acuerdo en que How To Get Away With Murder es una de la más gloriosas series de paquete básico de los últimos años, ¿verdad?

¿Por qué? Porque rompe con muchos de los más choteados esquemas que se están dando en esta ventana en particular y porque todo el tiempo nos está sorprendiendo.

Pero, además, porque tiene la peculiaridad de darle la oportunidad de brillar lo mismo a mujeres de color que a mexicanos y homosexuales sin que nadie se escandalice y porque hace una crítica social de mucha, mucha altura.

Bueno, ¡pues qué cree!, la temporada dos, la que se estrenó el lunes de la semana pasada a las 21:00 por el canal Sony, está mejor que la primera.

Imposible ver aquello y no gritar, porque van a pasar cosas todavía más fuertes que las que vimos en su temporada uno y porque ahora tiene unos personajes nuevos que, no sé a usted, pero a mí me han dejado con la boca abierta.

¿Dónde quiere que me detenga? ¿En los secretos de antes? ¿En los de hoy? ¿En las secuencias de muerte?

¿En el remate de cada uno de los episodios? ¿En los besos lésbicos entre Viola Davis, la súperprotagonista de esta historia, y Famke Janssen (X-Men)?

Se supone que How To Get Away With Murder es una serie sobre la preparación profesional de varios jóvenes que aspiran a ser abogados en Estados Unidos.

Obviamente es mucho más que eso porque, al parecer, la justicia no es esa dulce materia que enseñan en las facultades de derecho y porque no todos los abogados son tan limpios como creíamos.

Aquí hay maldad, sangre, manipulación, perversión, engaño, mucho erotismo y una estructura dramática que hace que uno se emocione irremediablemente.

La nota, por supuesto, es que nuestra paisana Karla Souza forma parte del reparto de esta producción y que lo hace muy bien.

Pero más allá de eso, que significa mucho para los talentos de México y de toda América Latina, esta es una experiencia que los amantes de las series de paquete básico no se pueden perder.

Si por alguna razón usted no vio los primeros dos capítulos de esta nueva temporada, búsquelos en la página de internet del canal Sony porque son altamente recomendables.

Y si sí los vio, ¡felicidades! Da gusto encontrar emisiones como How To Get Away With Murder en los cables y en las antenas directas al hogar.

Da gusto que en medio de esta avalancha de tanta televisión sin sentido haya algo que destaque. ¿A poco no?


alvaro.cueva@milenio.com