El pozo de los deseos reprimidos

"México tiene talento"

Cuando hablamos de México tiene talento, el nuevo reality show de Trece, hablamos de una cosa bastante complicada, y lo triste es que esto no tendría que ser así.

El formato Got Talent, al que supuestamente obedece este programa, es algo ligero, sencillo, amable.

¿Qué es lo que está pasando aquí? Una combinación bastante extraña de ideas, intereses y necesidades.

Por un lado, tenemos a un país, México, que por diferentes razones la está pasando mal, pero que, a pesar de esto, tiene una población particularmente talentosa para lo que usted quiera, guste y mande.

Por el otro, a una industria televisiva urgida de buenos contenidos.

De todos los formatos de programas de televisión que hay en el mundo, había uno que, por misteriosas razones, jamás se había realizado en nuestra nación.

Se trata de un concepto que ya es viejo a escala global, pero que encaja a la perfección con las necesidades tanto del público mexicano como de su industria: Got Talent.

¿Qué es Got Talent? El típico show de talentos que las televisoras locales de este país han hecho toda la vida, pero estructurado como si fuera un reality show tipo American Idol.

¿Qué quiere decir esto? Que aquí los participantes, en lugar de llevarse una caja de productos de los patrocinadores, se llevan un premio mucho más jugoso y que el espectáculo es aderezado por un grupo de jueces con roles preasignados.

Pero es lo mismo. Ni perdamos el tiempo idealizando algo que no va más allá de la televisión populachera.

Y como programa de televisión populachera en Got Talent vamos de lo sensacional a lo grotesco, de lo lacrimógeno a lo polémico, de lo chistoso a lo irritante, y del debate a la concordia.

Por supuesto que de vez en cuando, como en cualquier emisión de aficionados que usted haya visto, se va a encontrar con personajes monumentales.

Pero, ojo, solo van a ser llamaradas de petate, flores de un rato, hombres y mujeres de los que se va a hablar hoy y que mañana pasarán al olvido.

¿Por qué le comento esto?  Porque muchas personas vieron versiones de Got Talent de países como Estados Unidos y Gran Bretaña a través de los cables y las antenas directas al hogar.

Y como el hecho de poder pagar por un cable o por una antena directa al hogar en México es un asunto de clase, se ha creado la noción de que este formato es la cosa más elegante del universo y no, no lo es.

La única diferencia entre los personajes que han desfilado, para bien o para mal, en los Got Talent de la televisión de paga y los que han salido en el México tiene talento que acaba de arrancar en la televisión abierta de este país es su nacionalidad.

Pero son igual de finos, igual de corrientes, y esto incluye a los jueces.

Creo que llegó la hora de ver las cosas como son, sin colocarle la etiqueta de superior a todo lo que nos llega de otras partes del mundo y sin menospreciar lo poco o mucho que hacemos en México.

A mí no me duele México tiene talento, me duele que México no le haya vendido al mundo alguno de los formatos de programas de talento que inventó hace más de 30 años.

A mí no me afecta que México tiene talento sea una experiencia populachera, me afecta que haya tanta gente en las redes sociales atacándolo, precisamente por eso, por ser populachera.

Esto significa que tenemos serios problemas, que no sabemos ni de géneros ni de formatos. Significa que estamos perdidos.

México tiene talento es un gran programa de televisión.

Compárelo usted, por favor, a nivel contenidos y a nivel producción con títulos como Laura, Sabadazo y Extranormal, y dígame quién es más positivo, quién es más aspiracional y quién graba en unas locaciones de ese tamaño.

¿Entonces por qué le dije al principio de esta columna que este show era una cosa bastante complicada? Porque tampoco es la octava maravilla del mundo.

Got Talent es un formato para verse una o dos veces por semana y ya. La razón es muy simple: se vuelve repetitivo.

México tiene talento, por lo que entendí, se va a transmitir de domingo a viernes a las 19:00 horas por Trece.

¿Sabe usted lo que es eso? Una oda a la saturación. A la cuarta maroma nos vamos a volver locos.

Por más divina que sea Ximena Sariñana como crítica y por más simpático que sea José Manuel Figueroa como juez, la sensación siempre va a ser la de que estamos viendo lo mismo.

Y tan lo va a ser que al lado de estos figurones Azteca está repitiendo a Héctor Martínez, al crítico de Soy tu doble.

¿Ahora entiende cuando le digo que la cosa está complicada?

Es como si la vida le estuviera ofreciendo la solución a un problema y usted, en lugar de aprovecharla, se quisiera colgar de eso y solucionar, al mismo tiempo 40 problemas diferentes. ¡No se puede!

El formato es bueno. La materia prima también. Pero la aplicación no. ¿O usted qué opina? 

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