El pozo de los deseos reprimidos

Crítica a 'Shark Tank México'

La hemeroteca no me dejará mentir: siempre que le escribía de Shark Tank le decía que era una desgracia que no existiera una versión mexicana de este magnífico formato internacional.

¿Por qué? Porque más allá de que es una experiencia mucho muy entretenida, es un concepto positivo, aspiracional y lleno de enseñanzas.

¡Pues qué cree! Los señores del canal Sony lo adquirieron, lo produjeron en nuestro país, con nuestra gente, con nuestros tiburones y el resultado es espléndido.

De hecho, le voy a decir algo horrible: si ponemos en una pantalla el Shark Tank de Estados Unidos y en otra el Shark Tank México, gana el nuestro.

¿Por qué? Porque nuestros empresarios no le piden nada a los hombres más ricos del mundo, porque nuestros emprendedores tienen una creatividad fuera de serie y por un tema cultural.

Mientras que los participantes de otras versiones de este mismo título de otras regiones del mundo hacen unas cosas ridículas, los mexicanos se lo toman mucho más en serio.

Por tanto, sus propuestas están más cuidadas, su interacción con los tiburones es más madura y el resultado es mil veces más emocionante.

Es como si nuestros paisanos supieran que están ante una oportunidad que verdaderamente puede llegar a cambiar su vida, que difícilmente van a volver a hablar ante esos millonarios.

En el remoto caso de que usted jamás haya visto Shark Tank, ¿qué es? ¿Por qué habría que verlo?

Shark Tank es un reality show que nació en Japón hace muchos años, que de ahí brincó a lugares como Inglaterra y que finalmente llegó a Estados Unidos, de donde viene la franquicia adquirida por Sony.

¿De qué trata? De darle la oportunidad a una persona que, o ya tiene un pequeño negocio, o que sueña con tenerlo, de presentárselo a algunos de los empresarios más ricos y poderosos del país.

¿Para qué? Para que alguno o algunos de estos magnates, hombres y mujeres, al evaluar su propuesta, se conviertan en sus socios.

¿Sabe usted lo que es que una persona con problemas y necesidades, de un día a otro, se convierta en socia de un hombre riquísimo y hábil para multiplicar todo lo que sea dinero?

El detalle es que esto no es un cuento de hadas, los participantes deben convencer a los tiburones que les ponen enfrente, hacerles propuestas, recibir otras y al final, ganar o perder.

No todas las ideas que se exponen en Shark Tank son buenas y los empresarios que están ahí no fueron convocados para hacer obras de calidad.

Quieren más dinero, arriesgar lo menos posible y, ¿por qué no?, aprovecharse de la inocencia, la desesperación y la falta de experiencia de los emprendedores.

Bueno, todo esto que le acabo de decir, sucede en cada uno de los Shark Tanks del mundo. Imagíneselo en México.

Sí, con nuestros hombres y nuestras mujeres de diferentes rincones de la República, de diferentes posiciones socioeconómicas y de diferente generación.

Y los empresarios no solo son magníficos personajes, son figuras públicas que representan cuestiones de lo más especiales para millones de personas como Arturo Elías Ayub, Jorge Vergara, Ana Victoria García, Rodrigo Herrera y Carlos Bremer.

¿Usted se imaginó alguna vez a Jorge Vergara como juez de un reality show? ¿Se lo imaginó al lado de Arturo Elías Ayub?

Nada más esto es un muy buen chisme. Póngase a pensar en lo demás.

¿Cómo será la relación de todas estas personalidades en el mundo real? ¿Qué pasará por su mente cuando se tienen que pelear?

A mí me gusta mucho este formato, porque cuando uno lo mira, no solo se la pasa excelente: aprende.

¿De qué? De negocios, pero también de relaciones humanas, de cómo vender un proyecto, cómo venderse y, lo más importante, de cómo evitar que nos vean la cara, de cómo decir que no.

¿Cuál es la nota? Que hoy viernes 17 de junio, a las 22:00, se va a estrenar el capítulo 1 de esta emisión por el canal Sony.

Tuve el grandísimo honor de verlo antes que nadie, en exclusiva, y le doy mi palabra de que lo va a amar, de que va a sentir que está viendo algo nuevo y de que al final se va a quedar con una muy grata sensación de vamos a echarle ganas, de vamos a poner negocios, de sí se puede.

Por supuesto que no le voy a vender trama, porque sería una falta de respeto gravísima, pero sí le voy a decir algunas cuestiones importantes.

Primero, que aquello está hecho con toda la mano. Segundo, que sus tiburones son sensacionales. No hay manera de verlos y de no amarlos.

Y tercero, que es increíble todo lo que uno aprende de los aciertos y de los errores de los participantes, y de las críticas y sugerencias de los empresarios.

Shark Tank México es un programón. ¡Qué orgullo que por fin una televisora de nuestra región se haya atrevido a hacerlo con nosotros y para nosotros!

¡Gracias, Sony! ¡Así se hace! Y usted, no se lo pierda. Le va encantar. De veras que sí. 

alvaro.cueva@milenio.com