El pozo de los deseos reprimidos

El otro "MasterChef"

No sé a usted pero a mí, después del éxito de MasterChef México, me quedaron muchas ganas de ver más y mejores programas de cocina en la televisión abierta de este país. ¡Pero qué cree! Casi no hay.

Por increíble que parezca, a pesar del fenómeno nacional e internacional de los shows gastronómicos, en este lugar, particularmente rico en ingredientes y platillos, los programas de cocina son un concepto en vías de extinción.

Sí, es como para que encendamos los focos rojos. Ya vimos que ahí está el dinero. Ya nos quedó claro que ahí están las audiencias. ¿Entonces?

Es como tener una mina de oro y no quererla utilizar. Y no, no me refiero a las enemil secciones de cocina de nuestras saturadísimas revistas como Hoy, Venga la alegría y Ellas arriba.

Me refiero a programas de cocina de verdad, conceptos conducidos por alguien que, además de comunicar, domine la materia, que sea capaz de entretener, de cocinar, de vender.

Por eso hoy quiero hacerle un homenaje en vida a uno de los pocos proyectos de este tipo que quedan en las pantallas abiertas de nuestra nación y a su genial conductora.

Obviamente me refiero a Cocinemos juntos con Many Muñoz del canal Cadenatres del Distrito Federal, que se puede ver en todo el país a través de diferentes sistemas de cable y de antena directa al hogar.

Amo Cocinemos juntos, porque es una manera muy inteligente de hacer televisión gastronómica como la que hacía la gran Chepina Peralta, pero con un lenguaje más actual, incluyendo la parte de redes sociales y, lo más importante, sin dejar de ser televisión abierta.

Ojo con lo que estoy diciendo, porque no es lo mismo cubrir los requerimientos de esta ventana tan complicada que hacer los 14 mil programas diferentes de señales como las de Unicable o El Gourmet.

En televisión abierta hay que partirse el lomo todavía más, se tiene que llevar un discurso, vigilar un montón de estímulos simultáneos, cuidar las formas, hacer show, cumplir con las menciones comerciales, estar al pendiente de la parte de los tiempos, del ritmo, y por si todo esto no fuera suficiente, cocinar bien.

Hablemos de la parte que tiene que ver con lo que hacía Chepina Peralta. ¿Por qué vale la pena destacar este punto?

Porque una de las tendencias más poderosas de la televisión abierta mundial, en la actualidad, tiene que ver con el retorno al origen.

Rescatar el formato de los más legendarios y entrañables títulos gastronómicos, esos que hacían las señoras frente a una cocina en un estudio de televisión, representa algo.

¿Qué? Tradición, certeza, nostalgia. Esto que aparenta ser tan elemental, es algo que cada vez vemos menos en los monitores abiertos.

Por eso es básico que regresemos a él, que lo recuperemos como hemos recuperado el box, los concursos y otras cuestiones.

¿A qué me refiero cuando le digo que Cocinemos juntos tiene un lenguaje más actual?

A que, a diferencia de lo que veíamos hace más de 30 años, aquí la señora Muñoz cocina un montón de platillos por programa de una hora, cuenta con el respaldo de una magnífica comediante (Olgasana), tiene toda clase de apoyos visuales y hace más.

¿Qué? Entrevistas sobre temas del momento como dietas o cuestiones profundas de salud y nutrición, menciones a cualquier cantidad de productos y servicios, y la invitación a darle seguimiento a lo que cocina a través de varias redes incluyendo videos en YouTube.

Cocinemos juntos en 60 minutos hace y vende más que muchos programas de revista que duran hasta el triple.

¿Ahora entiende cuando le digo que le quiero hacer un homenaje a esta mujer?

Para llegar a donde Many ha llegado se necesita talento, valor y una capacidad de trabajo bárbara, porque no me quiero ni imaginar el sistema nervioso de esta fabulosa comunicadora mientras está bromeando con sus compañeros del estudio, pensando en lo que va a tener que hacer antes del corte a comercial y luchando para que no se le queme el pescado.

¡Es una reina! Y, además, es chistosa, simpática, la compañera perfecta para la gente, hombres y mujeres, que la están mirando mientras se está transmitiendo su programa y que no necesariamente van a preparar sus recetas.

Le recuerdo, la gente mira shows de gastronomía porque son hermosos, divertidos, positivos, relajantes, aspiracionales, porque nos remiten a grandes momentos, a suculentas experiencias, porque nos hacen soñar.

Los mira porque alimentan algo más que el estómago en estos tiempos donde todo es tan oscuro, tan sucio, tan igual.

Qué pena que a pesar del cañonazo que fue MasterChef México la televisión abierta de nuestro país tenga tan pocas opciones al respecto.

Qué gusto que, a pesar de esto, contemos con joyas como Cocinemos juntos con la querida Many Muñoz.

Por favor busque este título a las 11:00 horas por Cadenatres. Le va a gustar. De veras que sí.

@AlvaroCueva