El pozo de los deseos reprimidos

Luego no diga que no se lo dije

Qué cosa tan más emocionante la que Discovery Channel transmitió el domingo pasado.

¿Qué? Un programa especial, completamente en vivo, desde Chicago, donde vimos a un hombre, al gran Nik Wallenda, cruzar sobre la cuerda floja, sin protecciones, desde la cima de un rascacielos a otro.

Pero no nada más vimos eso, ¡no!, lo vimos hacer otro cruce, igual de espeluznante, pero con los ojos vendados.

¡Sí! ¡Con los ojos vendados! ¡Superó lo que ya le habíamos visto cruzando el Gran Cañón, igual, sobre la cuerda floja!

No sé usted, pero yo ni siquiera podía respirar, era como si al mirarlo a través de la pantalla, hubiera estado viviendo exactamente lo mismo que ese señor y eso se logra con una buena producción de televisión.

Qué buen manejo de la imagen, del sonido y de la entrevista. ¡Qué precioso trabajo!

¿Cuál es la nota? Primero, que Discovery Channel nos volvió a confirmar que su señal es algo más que una estación de documentales.

Segundo, que México es un punto estratégico de Discovery a escala mundial, porque fue un privilegio ver esas escenas, verlas así.

Y, tercero, que la calidad vende, porque ese espectáculo no fue televisión basura, fue televisión inteligente.

¿Qué tiene de inteligente ver a un acróbata romper dos récords mundiales arriesgando su vida?

Tiene de inteligente la lucha del hombre contra la naturaleza, contra sus límites, el desarrollo de un talento extraordinario y un montón de valores que a todos nos quedaron claros en esa emisión.

Valores que tenían que ver con la familia, con la ciencia y hasta con la religión. ¡Asombroso! ¡Felicidades, Discovery! ¡Felicidades, Nick!

Sobre aviso no hay engaño

Así como alguna vez le recomendé títulos fundamentales como The Knick y Political Animals del canal MAX, hoy le voy a hacer una recomendación de lujo.

¿Cuál? La de Gomorra, una de las más magníficas series italianas de todos los tiempos, una obra de arte inmensa, poderosa, aterradora, conmovedora, profunda.

Sí, está inspirada en una novela muy famosa que lleva el mismo nombre y entre su reparto hay gente bastante conocida en los más exquisitos circuitos cinematográficos europeos.

Pero para mí, como crítico mexicano, lo importante no es eso sino algo que a usted y a mí nos va a mover el tapete: el conflicto del crimen organizado.

Gomorra hace un retrato de la delincuencia italiana. El problema es que, analizando las secuencias de esta pieza, no hay manera de no atar cabos y concluir que no es muy diferente a lo que sería un retrato de la delincuencia nacional.

No, no se asuste, esto no es una narconovela como las que luego hacemos en nuestra región del continente o una serie de denuncia como las que luego grabamos en este país.

Gomorra es televisión de altos vuelos y como televisión de altos vuelos lo va a sorprender, lo va a poner a pensar y le va a cambiar su perspectiva del entretenimiento mafioso.

Si a usted, como a mí, le gustaron The Knick y Political Animals, Gomorra le va a fascinar.   

Ojalá que luego tenga tiempo y espacio para profundizar en ella, porque tiene toda clase de lecturas y aportaciones, porque es algo que no llega a nuestro país todos los días.

Luego no diga que no se lo avisé con tiempo. La cita es mañana a las 22:00 por MAX.

Tome nota

Qué bueno está el canal AMC. ¿Se acuerda que le dije que esta gente, la responsable de clásicos como BreakingBad, iba a traer series que iban a poner a temblar a muchas señales?

Pues no me equivoqué, porque desde la semana pasada están transmitiendo todos los martes a las 21:00 Haltand Catch Fire y si no le escribo hoy de ella, aunque sea un poco, me va a dar un ataque.

¿Por qué? Porque es extraordinaria, da en el clavo de todo lo que usted y yo amamos, de todo lo que usted y yo vivimos hoy a través de un ejercicio de nostalgia, de sensibilización y de crítica social.

¿Qué es esto? Halt and Catch Fire es una serie que, palabras más, palabras menos, narra los inicios de la computación en 1983, cuando las computadoras eran unas máquinas horrendas e inaccesibles y cuando más de un visionario se puso a piratear las ideas de sus enemigos para crear más y mejores aparatos.

Cualquier parecido con la realidad de algunas marcas que todos conocemos es mera coincidencia, pero cuando usted mire esta serie no la va a poder soltar jamás. Es sublime.

De hecho, ya se autorizó la segunda temporada, para que vea no le estoy hablando de cualquier cosa.

¿Y qué me dice de los vínculos políticos, sociales y emocionales que podemos trazar entre ese 1983 y nuestro 2014? ¿Y de los personajes? ¿Y de la ambientación?

Por el amor de Dios, no se pierda esto. Le recuerdo que AMC ocupa el lugar que antes tenía MGM en nuestros cables y antenas directas al hogar.   

Localícelo inmediatamente en la guía electrónica de programación de su sistema de televisión de paga. Le va a encantar.

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