El pozo de los deseos reprimidos

Llegó para quedarse

Con toda la humildad de la que puedo ser capaz, le voy a pedir un favor:

Mañana jueves, a las 20:00, cancele cualquier cita que tenga y deje de hacer cualquier cosa que tenga programada porque a esa hora, en el canal BBC Entertainment, se va a estar transmitiendo el capítulo dos de la tercera temporada de Sherlock.

¿Y? ¿Qué tiene esto de extraordinario? ¿Qué tiene esto de especial?

Sherlock es una de las mejores series de televisión del mundo, uno de los espectáculos más populares del planeta entero, un fenómeno de audiencia, de ventas y de crítica.

En el remoto caso de que usted no la conozca, le explico: Sherlock es una adaptación de las novelas de Sherlock Holmes que escribió Arthur Conan Doyle en el siglo XIX.

Solo que aquí, cuando hablamos de adaptación, estamos hablando de un grupo de escritores que tomó un clásico indiscutiblemente bueno y entretenido, y que lo convirtió en algo todavía más grande, más divertido, más emocionante y más adictivo.

Créame, ponerle la palabra más a los libros de Sherlock Holmes no es cualquier cosa.

Y es que estos señores, en lugar de alucinar con fantasías de época y efectos especiales, trajeron a este monumental personaje de la literatura a la realidad del siglo XXI, y el resultado es magnífico.

Yo nada más le voy a decir esto para que entienda la dimensión de adaptación que hicieron los responsables de Sherlock: su protagonista no le pide nada ni a los de las películas de superhéroes ni al mismísimo James Bond.

Y tan no les pide nada que, entre aventura y aventura, salva a Londres de la destrucción total, enfrenta a la opinión pública y se tiene que sacrificar, desapareciendo, como Batman y Superman.

No hay manera de ver un capítulo completo de Sherlock y de no sucumbir ante su exquisita combinación de inteligencia, humor y suspenso que, además, es para toda la familia.

No hay manera de ver esto, insisto, y de no convertirse en su más fiel admirador.

Por si todo esto que le acabo de decir no fuera suficiente, ¿sabe quiénes son sus protagonistas? Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, las estrellas de Star Trek into Darkness y El Hobbit, respectivamente. ¿Así o más fabuloso?

¿Y qué pasa con la tercera temporada? ¡Uy, qué no pasa!

Si usted ya vio las dos primeras temporadas, perfecto, le va a encantar. Y si jamás las había visto o se perdió el capítulo uno, ni se angustie.

No va a batallar nada en entender esta serie y en involucrarse inmediatamente con sus personajes y con sus situaciones porque cada episodio es algo así como una película que vale tanto o más que el mejor de los estrenos de nuestras salas cinematográficas.

En cada uno de ellos usted va a encontrar unos libretos perfectos y una producción del más alto nivel.

¿Cuál es el eje de esta tercera temporada? No le voy a adelantar nada pero es un paquete de conflictos que va, de lo más íntimo, como la relación casi erótica que se da entre los dos protagonistas de este concepto, hasta lo más inmenso, como el terrorismo en Inglaterra, pasando por la participación de un enemigo que quiere destruir a Sherlock y más, mucho más.

El primer capítulo, el que se estrenó la semana pasada, fue poco menos que un acontecimiento.

Vimos cosas que jamás se habían hecho así en televisión como la destrucción del parlamento inglés, incluyendo al famoso Big Ben, y un ir y venir de estímulos francamente asombroso.

Todo comenzó cuando Sherlock Holmes reapareció después de dos años de ausencia, lo cual incluyó hashtags en las redes sociales, y terminó en una cúspide de alaridos.

Pero lo más hermoso e ingenioso fue el reencuentro entre Sherlock y el doctor Watson. Nos pudimos poner a reír toda la noche, pero, igual, nos pudimos quedar con el ojo cuadrado porque fue en un momento muy “inoportuno”.

Mire, ni perdamos el tiempo. Usted merece lo mejor, esto es lo mejor y lo tiene que ver. Punto.

Cancele su agenda de mañana, ponga BBC Entertainment a las 20:00 y goce de esta obra maestra de la televisión británica.

Ojo: el horario está sujeto a cambios y, tristemente, la información que viene en las guías electrónicas de la mayoría de los sistemas de televisión de paga que tenemos en nuestro país, está mal.

Tome sus precauciones y ponga BBC Entertainment desde antes y quédese hasta después. Los capítulos de Sherlock duran 90 minutos y esta temporada solo va a tener tres.

Ahora, si usted no tiene cable ni antena directa al hogar, ni se agobie. Proyecto 40, el canal abierto oficial de Sherlock para México, va a estar repitiendo las dos primeras temporadas de esta serie.

¡Y qué cree! Casualmente comienza mañana a las 22:30. ¿Por qué? Porque al final va a traernos en exclusiva todos estos nuevos capítulos de los que le estoy hablando.

Así que no hay pretexto, Sherlock llegó para quedarse y esto lo tenemos que celebrar. ¿A poco no?   

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