El pozo de los deseos reprimidos

Lau y los premios grande

Entre las miles de cosas importantes que sucedieron el miércoles pasado hubo dos notas que vale la pena destacar: el estreno de Lo que ellos piensan y la primera ceremonia de entrega de Los premios grande de la televisión.

¿Por qué? Porque se trata de asuntos que significan cosas, que tienen que ver con un cambio, que proponen y que, tristemente, por una vergonzosa combinación de rencores e intereses es muy difícil que se comenten en los circuitos “oficiales”.

Hablemos primero de Lo que ellos piensan. ¿Qué es? Un programa de radio con cámaras de la empresa radiotvmx que se puede ver en todo el mundo por internet.

¿De qué trata? De hombres, de lo que pensamos los hombres y, lo más interesante de todo, de lo que, por diferentes razones culturales, no decimos los hombres.

¿Cuál es la nota? Que lo conduce la periodista Laura Estrada (Lau).

¿Y? ¿Qué tiene esto de importante si probablemente usted, en su ciudad, ni siquiera ubique a esta comunicadora?

Es importante porque Lau es una de las más grandes innovadoras a nivel contenidos de entretenimiento de nuestro país, más de un productor le ha robado sus ideas y más de una “amiga”, por celos, le ha cerrado las puertas.

Estamos ante una historia de éxito particularmente interesante porque Lau, que durante años vendió publicidad como loca en Telefórmula, en lugar de hacer lo que hacen todos e irse a otro grupo radiofónico o sucumbir a las televisoras tradicionales, apostó por su reinvención.

El hecho de que ahora esté en un canal de radio con cámaras de internet manda mensajes muy profundos sobre la importancia de señales como la de radiotvmx y estoy convencido de que ahí va a pasar algo fuerte.

¿Cuántos clientes no se van a ir con ella cuando sepan que ahora está haciendo de las suyas en un medio mucho más noble y accesible?

¿Cuántas personas no van a matar para que las entreviste o para escuchar lo que ella, con ese estilo tan ameno, le saca a los famosos?

Busque Lo que ellos piensan, se transmite los miércoles a las 19:00 pero tiene varias repeticiones.

Le va a gustar y le va a demostrar que cuando hay talento, el medio es lo de menos, que cuando hay talento, en cualquier sitio se puede triunfar.

Antes de pasar al siguiente punto, quiero dar las gracias públicamente a la revista Forbes por haberme incluido en su lista de los tuiteros más influyentes de México.

Es para mí un verdadero honor, como lo fue, pocas horas más tarde, haber ganado el título de mejor conductor con estilo peculiar en Los premios grande de la televisión por mi trabajo en Proyecto 40.

Yo, por muchas razones, normalmente no acepto nada, pero este reconocimiento sí lo acepté porque me puse a investigar todo lo que había detrás de él y me convencí de que era de a de veras.

Le voy a explicar porque es probable que usted no sepa de lo que estoy escribiendo.

Los premios grande de la televisión son una iniciativa de una nueva instancia llamada la Academia Mexicana del Entretenimiento Popular con sede en mi tierra, en Monterrey.

Su objetivo es estimular a la industria de la televisión sin favorecer a alguna de las grandes compañías que normalmente entregan premios, pero solo a sus empleados.

La gran cabeza de esto es Andrés Bermea, un crítico a quien ubico y respeto desde hace más de 30 años.

El caso está en que este sueño de Andrés se hizo posible gracias a la apertura de Multimedios Televisión, una muy exitosa televisora del noreste de nuestro país que pertenece al mismo grupo empresarial que este periódico y que, por las características de su programación regional, genera cualquier cantidad de comentarios en plataformas tradicionales y no tradicionales.

El caso es que desde que estos premios se anunciaron por primera vez, muchas personas se confundieron y los etiquetaron como una fiesta interna de Multimedios, cuando en realidad era algo muy superior.

¿Qué? La oportunidad de oro de tener, por primera vez en la historia, unos premios, entregados por una institución calificada, que midieran con la misma vara a todos los productos de todas las empresas.

Pero Los premios grande de la televisión no solo valen por eso, valen porque dignifican al talento regio al ofrecerle un espacio para medirse de igual a igual con lo mejor de la televisión de toda la nación.

Obviamente no son ni el Emmy, ni el Oscar ni los Golden Globes, porque no existe ni anunciante, ni medio, ni academia local, en todo México, capaz de generar algo de esas dimensiones.

Pero es algo que hacía falta y que ya quisieran en muchas partes de América Latina. Por favor, busque la lista de ganadores y dese cuenta de lo que pasó ahí.

Fue precioso, el principio de algo que con dos o tres ajustes, y que con el paso del tiempo, se podría convertir en el premio más importante del año para toda la industria televisiva nacional. ¿A poco no?

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV