El pozo de los deseos reprimidos

Serie buena/Serie mala

La nueva comedia de Sony está padrísima, se llama Grandfathered y estoy convencido de que le va a encantar al público mexicano.

¿Por qué? Porque coincide con una de las tendencias más importantes de las mejores telenovelas que hemos hecho en los últimos años.

¿Cuál? La de integrar audiencias.

Grandfathered es como Sueño de amor y como Amor en custodia, tiene dos protagonistas. Uno para los adultos y otro para los chavos.

¿Quién es el de los adultos? John Stamos, queridísimo actor de clásicos como E.R. y Tres por tres.

¿Quién es el de los chavos? Josh Peck, el gran Josh de Drake & Josh.

Juntos son la cosa más divertida que usted se pueda imaginar.

Pero fíjese, por favor, qué inteligencia la de Daniel Chun, el creador de esta comedia que además ha trabajado de productor en cañonazos como Los Simpson y The Office.

Él, al igual que un alto porcentaje de la televisión que más funciona en este momento, está apelando a nuestra nostalgia, a nuestros ídolos del pasado.

Grandfathered es un título tan bueno, que figuró en una de las entregas de premios más poderosa de toda la industria a escala mundial: los People's Choice Awards.

Pero más allá de todo esto, ¿de qué trata? ¿Cómo está el asunto? ¿Qué nos dice? ¿Por qué habría que verla?

Esta es la historia de un señor de 50 años, soltero, mujeriego y vanidoso que un buen día descubre, al mismo tiempo, que tiene un hijo y una nieta.

Imagínese el shock que esta revelación significa, pero imagínese también el shock del hijo.

El resultado es una explosión de humor bastante agradable salpicado de ternura y de valores, un programa que nos habla de puras cosas buenas como la reintegración familiar, el sentido de la paternidad y la importancia de romper la brecha entre la gente joven y la madura.

A mí lo que más me llama la atención es que se trata de un proyecto que viene mucho al caso con otros conceptos que también están tocando esto desde diferentes trincheras como Younger del canal E!, como The Ranch de Netflix y como 40 y 20 de Blim.

Hablar de los contrastes entre los adultos y los chavos, de sus romances, de sus inseguridades y de sus conflictos con la tecnología, es lo de hoy. ¿O usted qué opina?

Por favor, busque este Grandfathered mañana jueves a las 21:00 por el canal Sony. Estoy seguro de que le va a gustar.

UNA PAREJA EXPLOSIVA

¿Se acuerda usted de las películas de Una pareja explosiva (Rush Hour) con Jackie Chan y Chris Tucker? Eran entre chistosas y policiacas. Eran padrísimas.

¿Por qué? Por la química que había entre Jackie Chan y Chris Tucker.

Ellos eran la pareja perfecta, se entendían, se complementaban.

¡Pues qué cree! Warner Channel acaba de estrenar la versión en serie de televisión de esto, con otro reparto, y el resultado es una catástrofe imposible de digerir.

Primero: como que ya son demasiadas series inspiradas en películas, ¿no?

Salvo honrosas excepciones como The Girlfriend Experience, la mayoría de estos refritos es una desgracia. Acuérdese de Total Recall o de Limitless. ¡Qué espantosas experiencias!

Segundo: Jon Foo y Justin Hires, los actores que pusieron en los personajes de Jackie Chan y Chris Tucker, no les llegan ni a los talones.

Y no solo eso, en el remoto caso de que usted no quiera o no pueda hacer comparaciones, invariablemente coincidirá conmigo en que no logran que el público se involucre.

Tercero: lo que pudo haber sido un muy atractivo experimento de chistes y policías acabó mal, en puros lugares comunes, promoviendo arquetipos.

En contraste con las películas, aquí uno jamás se puede quitar de la cabeza que el asiático, por ser asiático, siempre va a ser experto en artes marciales y que el afroamericano, por ser afroamericano, siempre va a ser bobo, chistoso.

Y cuarto: la producción no tiene nada de extraordinario, de especial. Al contrario, Rush Hour se ve como una serie policiaca de los años 70 colocada a la fuerza en la sofisticadísima dinámica de 2016.

Usted sabe: escena de chiste, escena de acción, escena de chiste, escena de acción.

Dudo que este concepto vaya a funcionar a gran escala y sí era muy importante que se lo dijera, porque ciertos sectores del público mexicano son particularmente malinchistas y asumen que todo lo que se hace aquí está mal y que todo lo que se hace en el extranjero está bien.

¡Pero no! Hay de todo en todas partes y a las pruebas me remito.

Aunque se trata de formatos y de géneros diferentes. Aunque se trata de otros lenguajes y de otras economías, hay de todo en todas partes.

Y no sé usted, pero yo preferiría invertir mi tiempo en algo como Juana Inés y MasterChef Junior que abonarme a un producto tan gris como Rush Hour.

Ojalá me equivoque, pero tengo la sensación de que esa serie, que se transmite hoy a las 21:00 por Warner, va a "pasar de noche". ¿O usted qué opina?


@AlvaroCueva