El pozo de los deseos reprimidos

Importante

Es muy importante lo que está pasando en Conaculta Canal 22 alrededor de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014.

¿Por qué? Porque veníamos del fantasma de Ludens, porque es el primer gran evento especial de esta naturaleza que le toca a la administración de este sexenio.

Porque como en esta ocasión no participaron ni Televisa ni Azteca, esta señal se ha convertido en el único refugio para que miles de personas sin acceso a la televisión de paga o a la internet, sintonicen esta fiesta.

Por toda la parte ideológica, logística y creativa, y por algo muy importante: El canal del Consejo Nacional para la Cultura y la Artes, ni remotamente, maneja los presupuestos de Claro Sports, ESPN o Fox Sports.

Imagínese, por favor, el paquete para estos señores. ¿Cómo le haces para destacar si no tienes recursos? ¿Cómo le haces para competir si no tienes manera?

No y ni hablemos de la parte de la experiencia. ¿Qué clase de experiencia puede tener un ejecutivo como Raúl Cremoux, el director de esta señal, en la organización de coberturas mediáticas de este tamaño?

No es José Ramón Fernández, no es Gerardo Velázquez de León, no es Javier Alarcón ni Francisco Javier González. En resumen: ni viene de esta clase de trabajos ni es un periodista de deportes. ¿Así o más complicado?

Bueno, se lo tengo que decir con todas sus letras: la labor que Conaculta Canal 22 está haciendo alrededor de Sochi 2014 es maravillosa, admirable.

Yo que Tovar y de Teresa, yo que Enrique Peña Nieto, en este momento tomaba el teléfono, le llamaba a Raúl Cremoux para felicitarlo y le aumentaba el presupuesto de éste y de los próximos años. ¡Se lo merece!

¿En qué me baso para echarle flores a esta señal si, objetivamente, la austeridad brota de su pantalla?

En que ellos, a diferencia de Claro Sports, sí entienden lo que es la televisión abierta, la televisión pública y, específicamente, la televisión cultural que es la que manejan.

Todos y cada uno de los espacios de Canal 22 están diseñados para convertir a Sochi 2014 en un inmenso evento de la cultura, para sensibilizar al público, para invitarlo a abrir su mente y profundizar en temas como la danza, la historia, la gastronomía y la literatura.

Pero, además, siempre de la mano de gente preparada, especialista en su materia, líder, que sí se preparó y que sí sabe comportarse frente a las cámaras y los micrófonos de la televisión.

Ponga usted lo que ponga en Canal 22, desde las competencias hasta sus películas, pasando por sus noticiarios, sus programas infantiles y hasta sus cápsulas, siempre va a encontrar algo bueno, algo que tiene que ver o con los Juegos Olímpicos de Invierno o con el universo cultural ruso.

Esto nos habla de un medio organizado, donde sí hay un jefe, donde sí hay un estilo, un tono corporativo, meses de preparación, de ensayo, y muchas, muchísimas ganas de decir cosas.

Quisiera correr a abrazar a estos equipos de trabajo porque mientras que en otras partes, hasta hace unas cuantas semanas, uno decía Sochi 2014 y todos se volteaban a ver como si no supieran nada del tema, aquí se nota que hubo lluvias de ideas, selección de temas, de talentos. ¡Todo!

Como que dijeron, Rusia, ¡y riájale! Inmediatamente aparecieron las novelas rusas, los personajes, las anécdotas, el cine, los pintores, los museos, las leyendas, la ciencia, el idioma, la economía, la arquitectura.

Y de ahí se desprendieron los nombres de los analistas, y las personas que podrían aparecer de invitadas, y la ropa, y los recursos, las locaciones.

Bueno, ya, en el colmo de la creatividad, Conaculta Canal 22 invitó a la actriz de telenovelas Ana Layevska, nacida en la Unión Soviética, para que hablara de su país de origen, de infancia y de sus recuerdos.

¡Y la entrevista estuvo preciosa! ¡Ana jamás había brillado así en su carrera!

¿Por qué a nadie más se le ocurrió algo parecido? ¡Sabe por qué! Porque a lo mejor otros tienen el dinero, pero estos señores tienen el talento, la inteligencia, las ganas de hacer bien las cosas y eso se agradece.

La razón es muy simple: Conaculta Canal 22 es una señal que usted y yo pagamos con nuestros impuestos.

¡Qué gusto ver que nuestros impuestos sirven para algo así de positivo! ¡Qué bueno que nuestros impuestos son administrados porque gente tan entusiasta, tan movida!

Sí, yo sé que haciendo un balance rudo de todas y de cada una de las producciones olímpicas del 22, es muy fácil encontrar imperfecciones.

¿Pero sabe qué? Son nada en comparación con las aberraciones que usted, millones de mexicanos y yo hemos padecido durante décadas en la cobertura de eventos deportivos especiales.

Ojalá que esto sirva de algo y que cuando acaben los Olímpicos, Canal 22 tenga un as guardado bajo la manga y resurja con muchos y muy buenos proyectos especiales.

A mí me encantaría, creo que lo necesito. ¿Usted no? 

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