El pozo de los deseos reprimidos

La Iglesia y la tv

La gran noticia en materia de televisión de hoy tiene que ver con la canonización, en una misma ceremonia, de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II.

¿Por qué? Porque es un fenómeno mediático indiscutible y no nada más en México, en el mundo entero.

Para que usted se dé una idea de la magnitud de esta ceremonia, aquí la pudimos ver, en vivo, a través de las siguientes opciones. El orden es alfabético:

Azteca 13 HD, Azteca 13, Azteca Noticias, BBC World, Cadenatres, Canal 24 Horas (España), Caracol (Colombia), CNN en Español, CNN HD, CNN, Deustche Welle (Alemania), El Canal de las Estrellas HD y El Canal de las Estrellas.

Además de ESNE TV (El Sembrador Nueva Generación), Euro News (Unión Europea), EWTN (Red Católica Mundial), ExcélsiorTV, ForoTV HD, ForoTV, Fox News HD, Fox News, María Visión y MILENIO Televisión.

Sin dejar de considerar a NTN 24 (Colombia), Proyecto 40, RAI (Italia), Telesur Noticias (Venezuela) TVE (España) y esfuerzos que, si bien no estuvieron ahí todo el tiempo, jamás dejaron de reportar como Al Jazeera (Catar).

A esto súmele todo lo que vimos en las redes sociales, en internet.

¿Cuál es la nota? El regreso de la Iglesia católica como eje noticioso, político, económico y espiritual de la humanidad.

Esto que le estoy diciendo no es cualquier cosa porque ya no estamos ni en la Edad Media ni en los tiempos de La Conquista.

Estamos en el siglo XXI, con más posibilidades que nunca, con cualquier cantidad de información de todo tipo.

Ante esto, lo que usted, millones de personas y yo vimos, en directo, en los cinco continentes, en la madrugada del domingo 27 de abril, tiene que significar algo.

¿Qué? La necesidad de regresar a Dios, la desesperación por volver a creer, por volver al origen, un reacomodo de fuerzas.

Interprételo como quiera pero se parece a muchos otros fenómenos similares que estamos viviendo en México y el mundo en este instante.

Sí, yo sé lo que muchas personas deben estar pensando: maldita televisión mexicana que cuando se trata del papa va y cubre pero que cuando se trata de cualquier otra nota guarda silencio.

¿Le digo la verdad? Hubiera sido un gran error que las televisoras de este país no hubieran cubierto en grande la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II.

México hubiera quedado como un país incompetente, aislado, ajeno al contexto internacional.

¿Por qué si hasta la televisión de Inglaterra fue y cubrió, nosotros nos tendríamos que haber quedado callados? ¡Por qué!

Lo verdaderamente escandaloso del trabajo de las señales mexicanas es que ningún canal público, de esos que pertenecen al gobierno, haya estado ahí.

Si revisa la lista de estaciones que le di hace rato, muchos de los canales más importantes que le mencioné son públicos. Están pagados por los contribuyentes de naciones como España y Alemania.

Y si revisa la historia de la televisión nacional, personalidades como Joaquín López Dóriga pueden presumir de haber estado con Juan Pablo II precisamente porque antes, nuestros canales de gobierno, como el viejo Canal 13, iba a esos eventos y le ganaban a las cadenas privadas.

¿A qué le tienen miedo los canales públicos mexicanos de hoy? ¿A verse demasiado obvios? ¿A que la gente vaya a decir que en este país la Iglesia católica es muy poderosa?

Señales como Canal Once, Conaculta Canal 22 y MexiquenseTV no necesitan hacerse las desentendidas para que la gente piense eso y más.

Al contrario, entre más calladas, más sospechosas porque aquí hay mucha tela de dónde cortar.

Usted nada más analice el mensaje que nos acaban de mandar el papa Francisco y El Vaticano.

No vimos una canonización, vimos dos. ¿De quiénes? De dos papas. ¿A cargo de quién? ¡De otros dos papas!

¿Sí se da cuenta de lo que pasó ahí? No es un tema de matemáticas. Es un tema de poder.

Olvídese de aquellos santos que sufrían, de aquellos santos que eran buenos porque eran pobres. Ahora los santos son los papas, los hombres que nos gobiernan.

No importa si son perfectos o imperfectos. Es más, ya ni siquiera importan las reglas. Los papas son el nuevo rostro de nuestra unión con Dios.

A ellos hay que rezarles y Benedicto XVI y Francisco van que vuelan para santos. O los respetamos o nos metemos en problemas con Dios. Más claro, ni el agua.

Ahí estuvieron los mandatarios de muchas naciones respaldándolos y ahí estuvimos nosotros a través de unas coberturas televisivas impresionantes porque no hubo un solo canal que no le echara ganas.

Sería una grosería decir que Televisa lo hizo mejor que Azteca o que MILENIO Televisión destacó teniendo enfrente a ExcélsiorTV, más todo lo demás.

La gran noticia en materia de televisión de hoy tiene que ver con la canonización, en una misma ceremonia, de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, con lo que vimos y con lo que esto representa. ¿A poco no? ¿Y usted qué opina? ¿Qué?

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV