El pozo de los deseos reprimidos

"Gotham"

Hoy es un día histórico para los amantes de la televisión, de las series, de los superhéroes, de los cómics y, por supuesto, de Batman.

Hoy, a las 21:00 horas, por el canal Warner, llega a México y a toda América Latina Gotham, la primera serie sobre esta importante franquicia en la nueva época de oro de la televisión.

¿Cuál es la nota? Que por increíble que parezca, a estas alturas de la historia del entretenimiento, Batman sigue siendo uno de los conceptos más amados y más buscados por las multitudes, de todas las edades, en el mundo entero.

La llegada de un proyecto de esta magnitud, a la industria televisiva en este instante, lo convierta automáticamente en uno de los títulos más cotizados del planeta.

No hay manera de que esto no vaya a ser un cañonazo de audiencia y de ventas.

No hay manera de no ver esta producción y de no participar en los debates, porque, como usted comprenderá, cuando uno menciona esta clase de emisiones aparecen miles de expertos apoyando o protestando, porque tal personaje o porque tal situación encaja o no encaja en lo que saben o en lo que vieron con anticipación.

Gotham es ya un fenómeno y por más perfecta que sea, no va a haber manera de darle gusto ni a tanto erudito ni a tanto fanático ni a tanto enemigo.

Yo le voy a dar un consejo: esta noche, cuando usted sintonice Warner Channel para conocer esta serie, olvide todo lo que sabe de Batman y entréguese a este espectáculo con humildad.

Solo así apreciará en su real magnitud esta obra maestra que, si sigue por donde parece que va a seguir, se podría convertir en una joya de culto como Game of Thrones, Breaking Bad o True Detective.

De ese tamaño de serie de televisión estamos hablando. Aquí Ciudad Gótica es solo un pretexto para plantear uno de los más exquisitos, retorcidos y alarmantes estudios sobre la maldad que se hayan producido en la historia de la televisión.

Gotham no son las aventuras de Batman, es el retrato de la monstruosidad en la que nos hemos convertido como seres humanos y como sociedad.

Aquí vamos a ver cómo, desde niños, nos alimentamos del más oscuro de los odios y lo vamos transformando en una obsesión que, en lugar de ayudarnos, nos perjudica.

Pero aun así, ahí estamos, aborreciendo, atacando, destruyendo.

En esta serie nos va a quedar claro que los que mandan no son los buenos, no son las autoridades. No, son los malos, los delincuentes, los asesinos.

En Gotham los capos del crimen organizado son los que les dan órdenes a la policía y los guardianes de la ley son los que matan.

Sí, los señores que se supone que son los que nos cuidan son los que nos exponen, los que nos roban, los que nos secuestran. ¿Sí se da cuenta de lo que le estoy diciendo?

Éste no es el Batman a go-go de los años 60, ni el de las caricaturas de tantas y tantas décadas, por más estilizadas que hayan sido. No es un show para el público infantil.

Es una propuesta tan, pero tan oscura que para hacerla todavía más contundente sus responsables decidieron que sus protagonistas, en lugar de ser adultos, sean niños.

Desde Naranja mecánica, la novela, no la película, yo no me enfrentaba a una manifestación artística que se atreviera a jugar de semejante manera con un elemento tan sagrado para todos.

Aquí va a pasar algo, porque no es lo mismo ver a la maldad encarnada por mayores de edad, incluso por grandes estrellas de la farándula, que verla asumida por un puñado de niños, de niñas o de chicos muy jóvenes que podrían ser nuestros hijos o que podríamos ser nosotros mismos.

Por eso celebro que el gran protagonista de Gotham, más que el pequeño Bruce Wayne (David Mazouz, de Touch), sea el joven James Gordon (Ben McKenzie de The O.C.).

Esto es como un rayo de esperanza en medio de tanta oscuridad. Esto es lo que va a catapultar a Gotham a donde muy pocos han imaginado.

Si usted estaba buscando una serie de superhéroes linda, emocionante, chistosa o sexy, como ha habido tantas desde los años 50, me temo que se va a decepcionar.

Esto es otro nivel de televisión, algo completamente diferente a cualquier cosa que usted haya visto o que esté en este momento al aire.

Gotham, sin ser un ejercicio de televisión premium como The Knick, sobresale, destaca. ¡Es increíble! ¡Prodigiosa!

Por eso, insisto, entre menos juegue usted al experto en Batman, entre menos espere ver lo que siempre ha visto, más la va a disfrutar.

Hoy no le tengo que decir que luche con todas sus fuerzas por ver el estreno de Gotham.

O ya lo vio directo de Estados Unidos a través de sus propios medios, o lo va a ver esta noche, a las 21:00, a través de Warner.

Sea como sea es para mí un honor decir: ¡Bienvenido Batman a la nueva época de oro de la televisión! No podía esperar algo diferente ni de ti, ni de DC Comics ni de Warner. ¡Bienvenido!

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