El pozo de los deseos reprimidos

Ganaron dando dinero

Hace muchos años que los eventos de responsabilidad social dejaron de dar nota en la industria de la televisión mexicana.

¿Por qué? Porque se volvieron rutinarios, demasiados y porque, salvo honrosas excepciones, se quedaron en lo mismo.

Soy el primero en donar, en reconocer innovaciones y en celebrarlos, ¿pero cómo se los planteo a usted periodísticamente?

Fíjese lo que le estoy diciendo, porque es todo un tema.

A menos que no se llegue a la meta o que se cometa algún error, a nadie le interesa hablar de estas cuestiones.

Y qué triste, porque son eventos que antes convocaban a las familias, que nos llenaban de orgullo y que retaban nuestra capacidad de asombro.

Acuérdese de la emoción que todo México sintió cuando se hizo el primer Movimiento Azteca. Acuérdese del nacimiento de grandes esfuerzos como Teletón.

¡Era precioso! Todos estábamos platicando de eso al día siguiente, recordando momento específicos, presumiendo nuestras donaciones.

Hoy, no. Silencio. Qué Flojera. No dones. De seguro están deduciendo impuestos.

Urge que todas las fundaciones que se vinculan con la industria de la televisión replanteen sus estrategias mediáticas, porque si siguen por donde van, tarde o temprano perderán el apoyo del público.

Y no se trata de eso, se trata de seguir ayudando, de seguir dando nota.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque el pasado fin de semana se llevó a cabo la segunda edición del Cancerotón y todavía no puedo creer lo que vi.

Por primera vez en mucho tiempo alguien dio nota en positivo alrededor de un evento de responsabilidad social transmitido por la industria de la televisión mexicana.

Por primera vez en años, décadas, alguien cambió la historia de esta clase de programas de televisión.

¿Qué es el Cancerotón? Un evento tipo maratón aplicado a diferentes plataformas mediáticas a través del cual se le pide a la gente que done para apoyar el combate al cáncer.

¿Qué tiene esto de diferente respecto a lo que se hace en Televisa, Azteca y otras televisoras?

Que no se trata nada más de donar, cuando uno mira Cancerotón recibe, de una manera entretenida y efectiva, información que lo ayudará, en este caso, a prevenir el cáncer.

Sí, yo sé que hasta aquí nada de lo que le he dicho suena medianamente espectacular. Volvemos a lo mismo: ¿dónde está el valor periodístico de esto?

En un momento más se lo digo. Por favor, déjeme continuar poniéndolo en antecedentes.

¿Quiénes están detrás? Grupo Multimedios, con sede en Monterrey, y el Patronato del Instituto Nacional de Cancerología.

El primer Cancerotón fue el año pasado, en Tamaulipas. En esta ocasión fue en Nuevo León y duró 26 horas.

¿Cuál es la nota? ¿Qué fue lo que tuvo este programa de diferente? ¿En qué me baso para afirmar que ahí se cambió la historia?

En que, por primera vez en la historia de la televisión de este país alguien supo organizar un evento de responsabilidad social y recaudación de fondos sacándole provecho a las redes sociales.

Lo que usted, miles de personas y yo presenciamos del viernes al sábado pasado por televisión, radio e internet no fue el típico especial de toda la vida, fue el primer telemaratón de Twitter.

¿Se da cuenta de lo que le estoy diciendo? Y no solo fue de Twitter. Fue de Facebook, de YouTube y de un montón de redes más.

Por fin la televisión mexicana entró al siglo XXI, entró a través del Cancerotón y no nació en la Ciudad de México. ¡Nació en Monterrey!    

¿Y cómo fue esto? ¿A poco la gente tenía amarradas sus tarjetas de crédito a sus cuentas en las redes sociales?

No, fíjese qué inteligentes los organizadores del Cancerotón. De repente usted y yo estábamos mirando la tele y los conductores decían, por ejemplo: tuitéen con el hashtag #YoDonoConCablevisión.

Si juntamos equis cantidad de tuits, Cablevisión donará cierta cifra inmensa de dinero al Cancerotón.

Y allá vamos todos, a tuitear, a volver a tuitear y a volver a tuitear.

¿Qué pasó al final? Que cumplimos con el objetivo de esta actividad, que convertimos el #YoDonoConCablevisión en Trendig Topic y que Cablevisión ganó muchísimo.

¡Ganó dando dinero! ¿Y a usted y a mí cuánto nos costó? ¡Nada! ¡Ni un peso! ¿Cuándo había visto usted en este país algo por el estilo?

¡Creatividad pura! ¡Creatividad aplicada a los medios, a las redes y al combate contra el cáncer!

Y esto es solo una de las muchísimas aportaciones que Cancerotón hizo este año.

No sabe usted qué buen programa, qué excelente producto, qué atinadas conducciones, qué afortunada combinación de invitados especiales, qué precioso estudio y qué orgullo.

Se llegó a la meta que era la recaudación de fondos para la construcción de la primera clínica de prevención contra el cáncer de todo México.

Pero no solo eso, se dio nota, nota en positivo. ¡Bravo! ¡Felicidades, Cancerotón! ¡Así se hace! ¡Felicidades a todos! 

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