El pozo de los deseos reprimidos

¿A Favor de lo Mejor "vs" Horacio Villalobos?

Esto es un escándalo. ¿Qué? Lo que acaba de pasar en Monterrey.

Resulta que, como usted sabe, Horacio Villalobos consiguió, con mucho esfuerzo, organizar una gira nacional de su espléndida producción teatral titulada Un corazón normal.

Monterrey forma parte de esa gira y, como está pasando en todos los lugares donde se va a presentar esta joya, recibió con anticipación la publicidad correspondiente.

¿En qué consiste esa publicidad? Entre otras cosas, en un montón de carteleras con la fotografía de dos hombres, los protagonistas, besándose en la boca.

El caso es que estos anuncios se pusieron en las calles de Monterrey y ocurrió algo impresionante.

No, no es lo que usted se está imaginando que es la típica reacción de muchas personas que se sienten ofendidas ante esta ilustración.

No, aquí ocurrió algo más, como de otra época, como de otro país.

Circuló un meme firmado por Patricia Garza, directora de la asociación A Favor de lo Mejor del estado de Nuevo León, solicitando 100 llamadas para que esos pósters fueran retirados de la vía pública.

¿La razón? Porque eran inapropiados para los niños de Monterrey.

El meme no solo prendió como pólvora en las redes sociales, venía con los datos personales de Patricia que, en cuestión de minutos, se convirtió en el centro de la polémica.

Entre las madres de familia que la molestaban en su celular y los miembros de la comunidad LGTBI que la insultaban en Twitter, la señora no se daba abasto.

Usted, seguramente, al leer esto, ya la quiere o canonizar o asesinar. No lo juzgo. Esta historia es muy fuerte.

¿Pero sabe qué es lo más sorprendente de esto que le estoy contando? Que Patricia Garza no hizo ese meme, que ella ni siquiera tenía vela en este entierro.

Al contrario, si ella y Pablo Zubieta, presidente de A Favor de lo Mejor en Nuevo León, ha hecho algo a lo largo de su administración, ha sido fomentar la apertura y el sano debate en la búsqueda de más y mejores contenidos para la gente de su región.

Y a las pruebas me remito: la respuesta oficial de A Favor de lo Mejor a este alboroto es de lo más seria y profesional.

Consiste en un texto que dice, entre otras cosas, que la llegada a Monterrey de esta obra es una muy buena oportunidad para que los padres hablen con sus hijos.

¿Sobre qué? Sobre cuestiones de diversidad sexual, sobre la importancia del respeto, sobre muchas cosas que son exactamente lo contrario a lo que se ha estado diciendo.

A Favor de lo Mejor no es una entidad conservadora, censora o promotora del odio.

Es una institución moderna, abierta y dinámica a la que respeto y con la que he colaborado en varias ocasiones. A usted le consta.

Esto que pasó en Monterrey es insólito porque, además, haya salido de donde haya salido, contribuyó a crear un clima de rencor e intolerancia que culminó en algo tristísimo: la cancelación de la campaña publicitaria de Un corazón normal.

Los letreros fueron retirados de las calles y, si este peculiar movimiento social sigue por donde va, tal vez y hasta consiga que esta maravillosa puesta en escena jamás llegue a la capital de Nuevo León.

¿Sabe usted lo que esto significa para un país como el nuestro justo en este momento histórico?

¿Sabe usted lo que representa para una ciudad como Monterrey que ha peleado tanto por la cultura, por los derechos humanos y por el progreso?

Estamos ante una tragedia y no lo podemos permitir. Un corazón normal es una obra fundamental y la hemeroteca no me dejará mentir.

Yo aquí, en esta columna, la recomendé hasta para preadolescentes, porque si algo necesitan nuestros chavos es información y Monterrey no se cuece aparte. Monterrey también necesita información.

Un corazón normal es una pieza exquisita que narra los orígenes del sida en Nueva York.

No hay manera de verla y de no sensibilizarse sobre la importancia de hablar de estos temas, de discutirlos con nuestros hijos, de impedir que continúen los contagios.

Por favor, independientemente de su orientación sexual o de su posición ante determinados temas, luche por ver esta obra y no caiga en los juegos de quienes quieren acabar con ella adjudicándole sus inquietudes a agrupaciones como A Favor de lo Mejor.

Tanto Horacio Villalobos como Patricia Garza están luchando contracorriente para cambiar las cosas, para que esto crezca. Cada uno desde su trinchera, cada uno con admirable tenacidad.

Urge aclarar lo que pasó aquí, defender los buenos contenidos y la libertad de expresión.

Y para que vea que esto es de verdad, lo invito a que hoy, de 10:00 a 12:00 horas, sintonice Dispara, Margot, dispara, el programa de radio que Horacio Villalobos conduce con Sergio Zurita en MVS.

Ahí, Patricia y Horacio hablarán de este tema, pondrán las cartas sobre la mesa y algo bueno ocurrirá. Monterrey merece ver Un corazón normal.

¿O usted qué opina?

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