El pozo de los deseos reprimidos

España, México y la TV

España, todo se está moviendo hacia España. Y yo no sé qué me llama más la atención, si las noticias que nos están llegando de allá, o la pésima percepción que los españoles tienen de sí mismos.

¿En qué me baso para decir esto? En muchas de las cosas que han estado saliendo en los noticiarios y en las que me ha tocado leer en las redes sociales.

Obviamente es algo que me brinca porque yo pensaba que los mexicanos éramos los campeones de la baja autoestima, pero no, parece que los españoles están igual o peor, parece que el fenómeno es mundial.

¿A dónde quiero llegar? A algo que sí es importante que se diga, tanto para los españoles como para los mexicanos.

Allá se dice que las cosas están muy mal. Pues estarán muy mal pero la televisión que nos está llegando de España, con todo y sus defectos, es mejor, en muchos sentidos, que la que hacemos a nivel abierto en México.

A usted le consta, aquí le he escrito lo mismo de proyectos de estreno como Sin identidad que de jóvenes clásicos como Cuéntame cómo pasó, títulos que miles de personas sintonizamos a
través de las señales internacionales de TVE, Antena 3 y hasta del canal de Galicia.

¿Y qué me dice de lo que está pasando a nivel formatos? Los mexicanos, en muchos sentidos, imitamos a los españoles.

Y si no los imitamos como en el caso de Vecinos, vamos y les compramos legalmente sus franquicias como lo que veremos pronto en El hormiguero.

Y si los imitamos, y si vamos y les compramos programas es porque genuinamente lo están haciendo bien.

¿Por qué es importante hacer esta observación? A nosotros, como mexicanos, ¿qué tanto nos podría importa esto?

Nos debe de importar y mucho. Mire, España acaba de pasar por una crisis económica monumental, una bronca como no hemos tenido en México en décadas.

Esa crisis se llegó a reflejar en la televisión. Mucha gente se quedó sin trabajo. Bajaron las producciones.

En esta columna se lo comenté. Después de habernos regalado verdaderas maravillas de series, la recesión puso en riesgo las nuevas temporadas de algunos de nuestros títulos más queridos.

¡Pero qué pasó! Entre que la crisis se comenzó a superar y entre que los españoles sacaron la casta, ni usted ni yo sentimos una disminución de la calidad en sus producciones y conforme fue pasando el tiempo aquello se puso mejor, mucho mejor, incluso, que antes de la recesión.

En México, se supone que jamás estuvimos en crisis y que hoy estamos de maravilla.

Bueno, pues jamás estuvimos en crisis y hoy estamos de maravilla pero nuestra televisión abierta nacional lleva años en caída libre.

Compare usted la cantidad y calidad de series, programas, reality shows y telenovelas que hemos hechos en los últimos cinco años y, objetivamente, cada vez producimos menos, y cada vez producimos peor.

Compare el Bailando por un sueño de hoy con el de hace cinco años, compare la cantidad de telenovelas que hay hoy en Azteca 13 con la que había hace cinco años, y el total de series que Televisa, Azteca y Canal Once están grabando y transmitiendo hoy con el total de series que grababan y transmitían antes.

¿Sí se da cuenta de lo que está pasando aquí? Los españoles se quejan de lo que tienen, que tiende a ser bastante bueno, y nosotros, que vamos pésimo, ni nos inmutamos.

Al contrario, jugamos a fingir cosas como que el final de Quiero amarte fue magnífico.

¿Qué nos está pasando como consumidores de contenidos? ¿Qué nos está pasando que evidentemente no está pasando en España?

¿A dónde vamos a llegar si seguimos por ese camino? ¿A dónde van a llegar los españoles si siguen por la senda que se están trazando?

Le propongo un trato, sentémonos a ver televisión de España y comparemos.

Si usted no tiene cable o antena directa al hogar, no se preocupe.

Algunos canales abiertos nacionales tienen grandes títulos que le van a servir para contrastar contra nuestras obras maestras del ingenio y la creatividad como Lo que la vida me robó y Siempre tuya Acapulco.

Le propongo, por ejemplo, que hoy martes, a las 20:00, vea Águila Roja por Cadenatres y a las 22:00, Isabel por Conaculta Canal 22.

Es muy sintomático que ambas sean producciones de época, que sean series y que sean emisiones destinadas o, a explicar un momento muy específico del pasado, o a generar entretenimiento a partir de acontecimientos históricos o de fantasías vinculadas a una cultura popular.

Como usted sabe, Águila Roja me puede enloquecer, Isabel me puede fascinar y hasta aprendo cuando las miro, pero aquí el importante es usted.

¿Qué opina de Águila Roja? ¿Qué le parece Isabel? ¿Le gustan? ¿Se ha divertido? ¿Se ha conmovido? ¿Se ha emocionado?  

Búsquelas, por favor, y reflexione. Hoy todo se está moviendo hacia España, ¿pero y aquí? ¿Qué tanto de bueno y qué tanto de malo está pasando aquí? ¿O usted qué opina? 

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