El pozo de los deseos reprimidos

Elenita, el futbol y la tele

Como usted sabe, el martes pasado se anunció que Elena Poniatowska ganó el Premio Cervantes.

Lo primero que dije fue: ¡Bueno! ¡Aquí va a pasar algo grueso!

¿Por qué? Porque Elenita, al parecer, fue vetada de Noticieros Televisa después de atreverse a decir, en una de sus participaciones, lo que ella pensaba de la relación entre el poder y los medios.

¡Imagínese usted las caras de la gente de esa televisora! ¿Qué iban a hacer? ¿A poco se iban a quedar sin dar la noticia?

¡Pues qué cree! La dieron y yo, desde aquí, los quiero felicitar, porque se necesitan o muchos pantalones, o mucho cinismo, para hacer eso con una luminaria castigada.

Y ellos no solo lo hicieron, la anunciaron como su colaboradora en El noticiero.

Habrá que ver si la autora de La noche de Tlatelolco sigue colaborando con entera libertad en esa empresa.

Por lo pronto, ocurrió un milagro: la perdonaron. ¡Lo que es el poder del Cervantes! ¡Lo que es el poder de Elena Poniatowska!

Futbol

México siempre sí va a ir a Brasil 2014. La noche del martes fue una locura para las pantallas de este pobre país.

Pero cuando digo locura no solo me refiero al júbilo, sino a un conglomerado de asuntos que a mí no me deja de poner a pensar.

La mayoría de las televisoras y el público se pusieron a celebrar como si de verdad hubiéramos hecho una gracia, como si le hubiéramos ganado a Alemania.

No, estuvimos a punto de quedarnos con las ganas de ir al Mundial con todo lo que esto implica en términos económicos, políticos y sociales.

¿Dónde está la reflexión? ¿Dónde está el mensaje de arrepentimiento por parte de quienes provocaron esta desgracia? ¿A dónde se fue el pudor?

Por si esto no fuera suficiente, en este espíritu de éxito hay una especie de doble mensaje: no ganó México, ganó un equipo de una televisora. 

Ahora las televisoras valen como instituciones. Hay que encomendarnos a ellas. ¿Sí se da cuenta de lo que está pasando aquí?

Estreno

Este es un gran momento para los reality shows. ¿Por qué? Porque se está profundizando en lo que se inventó la década pasada.

Antes, por ejemplo, teníamos programas de televisión real sobre moda y, listo, todos eran iguales. Que si las modelos, que si los diseñadores.

Ahora, no. Sobre las modelos, sobre los diseñadores y sobre mil cosas más, se hacen espectáculos maravillosos, incluso para México y el resto de América Latina, como Desafío Fashionista, que se estrenó ayer a las 21:00 por Discovery Home & Health.

¿Qué es? El sueño de todo fanático de la moda: tener una tienda para uno solo y comprar, y comprar y comprar, solo que a través de una dinámica de competencia con unos jueces que van de lo erudito a lo macabro y muchos, pero muchos tips para gastar y vestir.

Ojalá que luego pueda profundizar en él, porque es superdivertido, altamente recomendable, está muy bien hecho y entre su reparto usted va a encontrar gente conocida de lo mejor.

Terapia

Hoy es jueves de terapia. ¿Dónde? En el canal TBS veryfunny.

¿Cómo? A qué me refiero con esto? A que desde la semana pasada, los jueves, de 19:00 a 20:00, por esa importante señal de paga, se está transmitiendo la nueva temporada de Webtherapy.

¿Qué es? ¡Acuérdese! Es una serie cómica prodigiosa estelarizada por Lisa Kudrow donde ella interpreta a una mujer que se dedica a dar terapia psicológica a través de las cámaras de las computadoras.

Si usted ya conoce este concepto, coincidirá conmigo en que es fantástico. Si no, véalo, porque se va a sorprender en dos sentidos.

Primero, en la manera como los responsables de esta comedia utilizan no el lenguaje de la televisión, sino el lenguaje de las redes sociales.

Y, segundo, en el reparto que acompaña a Lisa. Puras figuras del espectáculo. Desde sus ex compañeros de Friends hasta estrellas como Steve Carell y Lily Tomlin.

Es excelente y sus situaciones, cada vez más disparatadas. Búsquela.

Desastre

¡Me muero! Los señores del canal TVC estrenaron una cosa monstruosa titulada Sin delantal, que es como para llamar a Salubridad para que se los cancele.

Es un programa de cocina, supuestamente irreverente, donde un chef que se ve como si no se hubiera bañado en meses prepara unos platillos sin oficio ni beneficio con los pelos todos parados y los brazos sin depilar.

Créame que el resultado es asqueroso, independientemente de que la producción es miserable y poco creativa, y el pobre hombre se ve como abandonado a su suerte tratando de improvisar chistoretes con los camarógrafos para matar el tiempo.

Como que alguien vio a Jamie Oliver y dijo, ¡claro!, copiémoslo. ¡Y pues no!

Jamie es irreverente y casual, pero conserva la parte de la higiene y domina tanto la materia de la cocina como la de la televisión. ¿O usted qué opina?

Sale los lunes a las 11:30 con enemil repeticiones como si en verdad fuera la gran cosa. ¡Cuidado!