El pozo de los deseos reprimidos

El nacimiento de Fusion

La gran noticia en materia de televisión de esta semana no tiene nada que ver ni con series ni con telenovelas. Es más, ni siquiera tiene que ver con algo que podamos sintonizar legalmente en nuestros monitores.

Es el nacimiento, el lunes pasado, en Estados Unidos, del canal Fusion, resultado de la alianza entre las cadenas Univision y ABC.

¿Y? ¿Qué tiene esto de importante? Todo. Estamos hablando de un acontecimiento histórico, del nacimiento de la que seguramente será una de las señales más vistas, exitosas y poderosas del mundo.

De algo que tiene que ver con Estados Unidos, pero que también tiene que ver con México. De algo que todos tenemos que celebrar, pero también, de algo que todos tenemos que cuestionar.

¿Qué es Fusion? Me encantaría decirle que un canal como CNN en Español o MILENIO Televisión. Usted sabe, una estación de noticias. Pero no.

Igual, me fascinaría decirle que es una señal para latinos donde todos hablaremos en español, y nos divertiremos de principio a fin, y nos querremos mucho. Pero tampoco.

Fusion, por lo que he visto, es un canal que combina lo que alguna vez conocimos como sistema noticioso con canal de entretenimiento y todo el rigor de algunos de los mejores periodistas de Estados Unidos con lo más irreverente de los más deschavetados presentadores del otro lado de nuestra frontera norte.

No es en español, es en inglés, y aunque se nota que está dirigido a un público joven y multicultural, cualquier persona en su sano juicio lo puede ver y disfrutar.

Fusion es, como su nombre lo indica, una fusión de muchos elementos editoriales, técnicos y humanos. Es, para acabar pronto, la cúspide de la televisión informativa del siglo XXI, un orgullo para la industria a nivel internacional.

Por supuesto, hay noticiarios y deportes, pero también hay comedia, revistas y hasta series de televisión.

No hay millennial que vea eso y que no enloquezca de felicidad porque, además, viene con todo con lo que se debe venir en este momento en término de redes sociales.

Yo lo veo y levito viendo a compatriotas como Jorge Ramos y León Krauze, y me emociono con su concepto de noticia, que no se parece a las asquerosas densidades o a las patéticas guerras de intereses que manejamos en México.

Para Fusion, noticia es lo que hoy es noticia, los trending topics, los temas de los que todos hablamos y que, a nuestros doctos periodistas, les daría vergüenza voltear a ver.

Fusion es como un sueño convertido en realidad, una bocanada de aire fresco, el paraíso, un oasis, el lugar donde nos podemos refugiar y ser nosotros mismos, sin corbata, cantando, bailando y jugando.

Yo quiero vivir ahí y sintonizarlo hasta que ya no pueda más de tanto placer.

Esto es un trancazo en todos los sentidos y ahí es donde surgen mis cuestionamientos.

¿Por qué nosotros en México no podemos tener algo así? ¿Por qué nuestros periodistas insisten en vivir y trabajar como vivían y trabajaban nuestros abuelos?

Pero espérese, aquí viene lo peor. ¿Por qué nuestros más altos empresarios, como los mexicanos que tienen que ver con Univision, sí son capaces de innovar en Estados Unidos y aquí, no? ¿Por qué insisten en tenernos estancados?

¿Por qué pasan estas cosas? ¿Por culpa de nuestras autoridades? ¿Solo de nuestras autoridades o también del mercado?

¿Cómo reaccionaría usted, honestamente, si el conductor de su noticiario estelar de la noche fuera un chavito con la camisa abierta que a media nota se aventara un chiste?

¿Cómo reaccionaría usted si alguna televisora mexicana decidiera, en un acto de inmensa cordura, comenzar a producir en inglés? ¿Cómo?

¿Lo aceptaría? Ahí está el detalle. También en nosotros, el público.

Hablemos, por ejemplo, de algunos de los talentos de Fusion. ¿Quiénes son?

Gente que aquí jamás iba a pasar de ser “el suplente” o el “conductorcito” del “noticierito” del “canalito” al que, cuando surgiera la primera emergencia, lo iban a quitar de la silla para poner en su lugar al “conductorzote” del “noticierote” del “canalote”.

Bueno, esos chavos, que aquí eran y jamás iban a dejar de ser “nadie”, allá son “Las Estrellas”, “Las Figuras”. Y así cobran. ¿Por qué?

¿Por qué aquí no le damos oportunidad a la gente? ¿Por qué aquí no creemos en los jóvenes? ¿Por qué aquí no consideramos a los millennials?

¿Cuántos talentos como los que hoy brillan en Fusion no están ahora mal pagados y subutilizados en la industria de la televisión mexicana? ¿Cuántos no van a terminar su carrera haciendo exactamente lo que están haciendo hoy?

¿Ahora entiende cuando le digo que el nacimiento de Fusion es algo que todos tenemos que cuestionar?

¡Felicidades, Univision! ¡Felicidades, ABC! ¡Qué gusto ver lo que ustedes están haciendo! ¡Qué gusto saber que ustedes sí pueden hacer esas cosas y triunfar! ¡Felicidades! ¡Sigan así! ¿Y nosotros?