El pozo de los deseos reprimidos

'Divorce and the city'

Es imposible hablar de Sarah Jessica Parker y no hablar de Sex and The City, una de las series más importantes de todos los tiempos.

Sarah Jessica es Sex and The City. Sarah Jessica es HBO, la casa productora de esa gran obra maestra.

El domingo pasado, el canal HBO estrenó Divorce, el nuevo proyecto de esta gran actriz.

¿Sabe usted lo que esto representa para ella? ¿Sabe usted lo que esto representa para HBO?

Es volver al origen, recuperar a un talento fundamental pero, al mismo tiempo, es un reto del tamaño del mundo.

No hay persona en los cinco continentes que haya visto Sex and The City que no vaya a comparar, que no espere que se repita ese inolvidable fenómeno de los años 90, que no vaya a buscar lo mismo.

Y, con la pena, Divorce no es lo mismo y yo la amo por eso, porque tanto Sarah Jessica como HBO se atrevieron a crear algo mucho muy distinto pero, no por eso, menos valiente, menos revolucionario.

Divorce es una exquisitez de la televisión premium, una joya de una perfección alucinante, un producto muy avanzado para nuestra época.

En una primera lectura, sí, es una comedia sobre el divorcio entre personas que tienen más o menos 50 años.

La verdad es otra, Divorce es un punto y aparte en la historia de la televisión.

¿Por qué? Desde la perspectiva de los contenidos, porque sus guiones son un golpe al cerebro.

Por un lado, tenemos una narrativa que todo el tiempo nos está sacudiendo, donde la violencia está en los detalles más estúpidos de la vida cotidiana, donde las situaciones nos van envolviendo hasta que caen sobre nosotros como una gran avalancha emocional de la que no se puede salir.

Y, por el otro, porque sus personajes son completamente opuestos a lo que se pide cuando hablamos de este tipo de productos.

Sarah Jessica, por ejemplo, que en cualquier comedia convencional sobre divorcios interpretaría a una señora moralmente buena, aquí es mala, muy mala, perversa, dañada.

Pero el hecho de que sea mala, muy mala, perversa y dañada la vuelve gloriosa. ¡De eso se trata! ¡Eso es lo que se tiene que hacer! ¡Gracias, Sarah Jessica! ¡Gracias, HBO! ¡Felicidades!

Y esto que le estoy escribiendo es solo desde la perspectiva de los contenidos, desde la perspectiva de la producción también tenemos una conjunción de técnicas muy avanzadas.

Esto no es cine. Esto no es televisión. Aunque suene a anuncio, esto es HBO.

La luz va por un lado. Las cámaras, por otro. Los actores se desgarran. Luego se quedan inmóviles. Pero en esa inmovilidad lo dicen todo.

Cada reacción está cronometrada, la dirección de arte juega con nuestros sentimientos, la música nos arrastra y hay belleza, y hay horror, y hay lo que no hay en otras partes.

¿Qué? Ambición, ganas de comerse al mundo, de cambiar la historia.

Divorce es tan, tan, pero tan buena que me da miedo que por ahí aparezcan grupos que la rechacen, que cuestionen a Sarah Jessica por no lucir glamurosa como en Sex and The City, que se asusten ante la oscuridad de este tema.

Pero es algo que se tenía que contar y que se tenía que contar así: desde lo hondo, desde el cerebro, desde la tripa.

Y sí, de vez en cuando uno se ríe, pero no precisamente como en The Big Bang Theory  o The Ranch.

Esto es tan oscuro como las cosas que las parejas que llevan años de casadas viven, como las cosas que se dicen, como las cosas que se hacen.

No sé usted, pero estoy convencido de que a partir de esta serie se van a poner sobre la mesa muchos temas vinculados al matrimonio.

No es lo mismo tener muchos años de casado hoy, a como era en los tiempos de nuestros padres o de nuestros abuelos.

Las expectativas son muy altas en todo: los hijos, lo económico, lo sexual.

Intervienen las mascotas, los celulares. ¡Hasta las cosas que comemos, las posiciones políticas y los conflictos de movilidad urbana!

Y es que la gente cambia y como bien dicen los personajes de esta historia: ¿en qué momento pasas de haber vivido ocho años de feliz matrimonio a querer matar al otro?

¿Qué va a suceder aquí? Lo que usted quiera.

Divorce o se convierte en un escándalo mundial o pasará de noche como Tell Me You Love Me, como John From Cincinnati y como muchas otras producciones de HBO que se atrevieron a romper esquemas en su momento pero que no gozaron de un impacto social.

Yo lo único que le puedo decir es que, independientemente de lo que los fans de Sex and The City esperen del retorno de Sarah Jessica Parker a HBO, tuvo un arranque de oro y merece ser vista aunque usted no tenga nada que ver con el tema del divorcio, aunque usted no pertenezca a la generación de sus protagonistas.

Por favor, luche por ver las repeticiones del capítulo uno de Divorce en los canales del paquete HBO-MAX o en la plataforma HBO Go y luego, abónese a esta comedia. Se va a quedar con la boca abierta. Se lo garantizo.

alvaro.cueva@milenio.com