El pozo de los deseos reprimidos

Día histórico

El viernes fue un día histórico para la televisión de este país por dos razones: una buena y otra mala.

La buena, porque se realizó con éxito la primera transmisión de televisión abierta en 4K.

La mala, porque se anunció que el programa de reparto de televisores para el apagón analógico sufrirá reducciones.

Hablemos primero de la transmisión 4K. ¿Dónde fue esto? En El Canal de las Estrellas. ¿Con qué? Con el capítulo El peor error de sus vidas del programa La rosa de Guadalupe.

¿Qué tiene esto de importante? ¿Por qué es tan especial?

Es importante porque coloca a la televisión mexicana a la altura de las mejores industrias mediáticas del mundo. Es especial porque significa una revolución en nuestras pantallas.

Como usted sabe, en los últimos años, la televisión, como invento, ha vivido grandes transformaciones técnicas. Estamos recibiendo imágenes de una calidad insólita. ¡Y qué me dice del sonido!

Hoy por hoy ver televisión es una experiencia que compite contra la mejor de las proyecciones cinematográficas, incluso en tercera dimensión.

El caso es que dentro de toda esta revolución existe algo que se llama alta definición (HD, por sus siglas en inglés).

Para no hacerle el cuento largo con puntos, líneas y muchas otras cuestiones, tiene que ver con la calidad de la imagen.

Ver televisión en HD es ver imágenes mucho más hermosas, nítidas, coloridas, ¿pero qué cree?, incluso dentro de la alta definición hay niveles.

El nivel más fino, grande y pulcro de toda la alta definición, hasta el momento, es el 4K.

Aquí ya estamos hablando de otro universo, de una calidad que solo había sido utilizado por las casas productoras más importantes del planeta.

El viernes pasado, México, y concretamente Televisa, se pusieron a ese nivel con La rosa de Guadalupe.

Si usted tuvo oportunidad de ver ese capítulo y tuvo el privilegio de hacerlo en un monitor 4K, coincidirá conmigo en que sintonizamos, por primera vez, un producto nacional con la calidad que hasta antes solo nos ofrecían marcas como BBC y HBO.

¡Fue espectacular! ¡Glorioso! ¡Increíble!

Felicito desde aquí a la producción de Miguel Ángel Herros, porque no cualquiera hubiera aceptado semejante reto y porque no cualquiera lo hubiera podido sacar adelante.

Trabajar en 4K no se trata de encender una cámara más cara y ya. Se trata de dominar técnicas, de saber manejar profundidades de campo, de entender de colores y texturas.

Es un arte y el hecho de que el señor Herros haya sido el primero en implementar esto en México tiene un significado adicional, porque este hombre no solo es un genio de la pantalla chica, es uno de los grandes pioneros de toda la historia de la televisión nacional.

A él le tocó trabajar en los primeros proyectos que se hicieron en los años 50, pasar de la televisión en vivo a la televisión grabada, recibir los satélites, la televisión a colores y ahora esto.

¿Se da cuenta de lo que este dato representa? Es una bendición, una noticia que manda un mensaje a nivel industrial, que le dice algo a las nuevas generaciones. ¡Es todo un tema!

Y ese capítulo de La rosa de Guadalupe, por cierto, estuvo de concurso.

Fue un gran texto sobre los conflictos sexuales que padecemos como padres y como hijos en la actualidad, una obra de Carlos Mercado Orduña y de su espléndido equipo de colaboradores.

Si usted quiere saber más sobre lo que opino de La rosa de Guadalupe, busque el videoblog Surtido rico que grabé al respecto hace algunas semanas. Está en milenio.com.

Hoy tenemos que sentirnos orgullosos como mexicanos, como consumidores y como realizadores de televisión por esta nota.

Si antes podíamos darle la vuelta al mundo con nuestros títulos, ahora, gracias a La rosa de Guadalupe, podemos entrar, incluso, a los mercados más sofisticados del planeta. ¡Bravo! ¡Bravísimo!

Ahora hablemos del reparto de televisores. Antes, el gobierno iba a distribuir 13.8 millones de aparatos para que la gente menos favorecida pudiera seguir viendo sus programas favoritos en televisión abierta.

Ahora, con los recortes anunciados el viernes pasado, solo va a mover 10 millones.

¿Qué tiene esto de malo? Que va a dejar sin televisión a más de 3 millones de hogares, lo cual va a tener un costo político altísimo. No me quiero ni imaginar las protestas.

Pero deje usted el costo político, le va a costar una fortuna a las empresas que aspiren a tener alguna de las nuevas concesiones nacionales, porque antes solo iban a trabajar bajo un esquema, el digital.

Ahora, como van a entrar en un momento donde se seguirá consumiendo televisión analógica, si en verdad van a querer llegar a todo México, van a tener que gastar más, mucho más.

¿De dónde van a sacar tanto dinero? ¿Cómo le van a hacer para recuperarlo? ¿De qué manera se va a reflejar esto en sus programas?

Sí está fuerte. ¿O usted qué opina?

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