El pozo de los deseos reprimidos

Debate sobre Netflix

Acabo de tener un debate muy fuerte sobre Netflix con algunas mujeres que se dedican a la programación de televisión en este y en otros países.

Me dicen, con mucha razón, que Netflix es muy tramposa, porque saca la primera temporada de una serie como Sense8 en algún momento del año y que luego, para sacar la temporada dos, cambian la fecha, lo cual es una absoluta falta de respeto para el público.

A mí, la verdad, esta situación no se me hace tan grave considerando que hay producciones particularmente sofisticadas que se tienen que mover por ene circunstancias vinculadas al clima, a los presupuestos y a cosas que tal vez ni siquiera nos imaginamos.

Y esto no solo pasa en Netflix, acaba de suceder con Game of Thrones, cuyo retorno a HBO va a tardar muchos meses más de lo común.

¿Por qué le estoy contando esta historia? Primero, para que entienda el profundo ardor que una compañía como Netflix puede provocar en México y en muchas otras partes del mundo.

Y segundo, porque más me tardé en tener esta discusión con las programadoras, que Netflix en callarnos la boca.

¿Con qué? Con lo que será el estreno de la nueva temporada de The Ranch este viernes 7 de octubre.

Como usted sabe, esta magnífica serie de comedia se estrenó hace algunos meses.

Lo lógico era que la volviéramos a ver hasta 2017. ¡Pues no! Como que los ejecutivos de este importantísimo sistema de distribución de contenidos en línea (OTT) dijeron: si ya está lista, ¿para qué hacemos esperar a las audiencias?

Además fue un cañonazo, algo que genuinamente enloqueció a las multitudes de todo el planeta. ¿Qué caso tiene enlatarla como luego se enlatan algunas telenovelas de producción nacional?

Sí, yo sé que esto también puede tener una lectura negativa desde la perspectiva de los hábitos y las costumbres de la industria de la televisión donde las reglas son muy claras:

Una temporada se transmite un año. La que sigue, 12 meses después.

Pero, ¿qué cree? Netflix y, en general, todas las OTT van más allá de la televisión. ¿Por qué sus cabezas se tendrían que apegar a reglas que se inventaron hace más de 60 años?

Por si esto no fuera suficiente, alterar el curso natural de las temporadas es lo de hoy.

A ver, ¿por qué usted se quejaría de que Netflix se tarda mucho en poner la siguiente temporada de joyas como Marco Polo y no de que los responsables de The Walking Dead obligan a los televidentes a chutarse sus temporada divididas en primeras y segundas partes?

¿Sí entiende el mensaje que se esconde aquí? Netflix nos sigue enseñando cosas nuevas, nos está demostrando que podemos ser todavía más libres en la producción y consumo de televisión yendo de una temporada a otra según se vayan dando las cosas.

Y sí, habrá ocasiones en las que se trate de emisiones tan caras y complejas que a lo mejor el periodo entre temporada y temporada tarde mucho.

Pero habrá otras como The Ranch donde esos tiempos se condensen y al final todos saldremos ganado. Qué maravilla, ¿no?

Por supuesto que no le voy a decir lo que va a pasar en la temporada dos de este proyecto, pero lo que sí le puedo afirmar es que se la va a pasar increíble.

Le suplico que lo considere para su maratón de este fin de semana.

En el remoto caso de que usted jamás hay visto esta comedia, tiene de aquí al viernes para disfrutarla y ponerse al día.

Lo único que le pido es que no se conforme con ver nada más el capítulo uno. Cuando hablamos de series diseñadas para OTT, la estructura es otra, más interesante, más envolvente. Cuando haya llegado al capítulo tres, por ejemplo, no la va a poder soltar. Su amor por cada uno de los personajes va a ser enorme y va a superar la primera impresión de tener enfrente a tan magnífico reparto.

Estamos hablando del gran Ashton Kutcher, del genial Danny Masterson, de la increíble Debra Winger y del legendario Sam Elliot.

Perdón, pero Ashton es una celebridad del cine y la televisión al que hemos aplaudido lo mismo en That 70’s Show que en Jobs.

Danny, que también viene de That 70’s Show, ha hecho cosas muy buenas en Haven, Royal Pains y Rasing Hope.

Debra es fundamental para entender el cine de los años 80 con títulos como Reto al destino y La fuerza del cariño.

Y Sam es un clásico desde los tiempos de La mujer policía, Las calles de San Francisco y Mannix.

Por si esto no fuera suficiente, su sentido del humor es tan pícaro, que la va a amar. Punto.

Es una historia de familia, de padres e hijos, de amor y desamor, un proyecto más inteligente de lo que parece porque, como se lo dije en alguna otra ocasión, tiene lecturas sociales, una visión crítica, y eso la hace entrañable.

¿Entonces en qué quedamos, Netflix hace bien o hace mal en la manera como programa las temporadas de sus series de televisión?

Luche por ver The Ranch 2. Le va a gustar. De veras que sí. 

alvaro.cueva@milenio.com