El pozo de los deseos reprimidos

Cuarón, el cine y las series

Yo creo que después de haber visto las nominaciones al Oscar a todos nos volvió a quedar claro algo.

¿Qué? Que en este país hay talento, que México es la cuna de importantes figuras de la cinematografía mundial y que cuando no estamos festejando a un director estamos reconociendo a un fotógrafo, un escritor, un actor o actriz.

¿A dónde quiero llegar? No, no al lugar común de “¡Oh, sí! ¡México tan maravilloso!”, porque todas esas personas, para brillar, se tuvieron que ir de aquí.

Alfonso Cuarón, por ejemplo, no es el gran Alfonso Cuarón que es por México, por Televisa o por Azteca.

Es Alfonso Cuarón por sí mismo, por su trabajo, porque un buen día se atrevió a decir basta y a perseguir sus sueños.

Si se hubiera quedado aquí hubiera terminado haciendo Gossip Girl Acapulco, Lo que callamos las mujeres, Sabadazo o Extra Normal.

A dónde quiero llegar es a este punto: aquí hay hombres y mujeres que pueden generar los mejores espectáculos del mundo, que se pueden medir con las más grandes personalidades de industrias como la del cine y la del teatro, ¿pero qué pasa con la televisión?

Muchos mexicanos han sido capaces de participar o de hacer películas o musicales que han arrasado con el Oscar, con el Tony y hasta en festivales como el de Cannes. Ni hablemos de popularidad o de dinero.

¿Por qué no hemos conseguido nada igual en materia de televisión?

Sin quitarle méritos a genios como Roberto Orci (escritor mexicano de cañonazos como Hawaii Five-0) o a títulos como Capadocia, que han participado en certámenes como el Emmy Internacional, ¿dónde está nuestro prestigio televisivo?

No, y no me salga con esa payasada engañabobos de que nuestras telenovelas son las mejores del mundo, porque no es cierto.

¿Dónde están nuestras ficciones, nuestras ficciones originales, nuestras ficciones de verdad?

¿Dónde están nuestras series y miniseries? ¿Dónde están nuestras aportaciones periodísticas y nuestros realityshows?

¿Por qué nos paramos el cuello hablando de compatriotas que han sido nominados a muchos premios por una película o una obra de teatro, pero nadie puede presumir de haberle arrebatado una estatuilla a HBO, a BBC o a Fox?

¿Sí se da cuenta de que aquí está pasando algo? Y no es que no tengamos mercado o talento.

Si no lo tuviéramos, no seríamos el éxito que somos para las compañías internacionales que distribuyen contenidos ni en transmisiones especiales como la de ayer por la mañana.

México tiene todo para convertirse en una de las más grandes potencias mundiales en la creación de programas de televisión, por eso me pongo de pie ante algo histórico que está sucediendo en este momento y que, misteriosamente, no ha sido reportado por casi nadie.

¿Qué? Los talleres gratuitos que Patricia Arriaga, la responsable de series como XY, está coordinando en Cineteca Nacional.

Gracias a una inquietud de Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta, y al apoyo de instituciones como Imcine y la misma Cineteca Nacional, Patricia está formando el primer gran semillero de creadores de series de este país.

¿Y cómo lo está haciendo? Primero, con un taller para escritores de series que, desde hace varios meses, está trabajando en la Ciudad de México.

Ojo, no es el típico diplomado impartido por gente que, o no tiene nada de experiencia en esto, que solo tiene la experiencia de haber trabajado en este país o que solo ha colaborado en una empresa.

Patricia fue a la UCLA, una de las universidades más importantes a escala internacional para esta clase de cuestiones, y se trajo a una de sus mejores maestras que, además, ha participado en la creación de grandes series.

Y, por si esto no fuera suficiente, cada mes, como ya se lo he reportado en esta columna, se trae a escritores de títulos fundamentales como Downton Abby, Isabel y Maison Close a impartir clases magistrales abiertas al público.

Créame que en ese taller va a pasar algo importante, tanto, que se va a vincular con otro taller, pero para puros productores, con ejecutivos de todas partes de México y del mundo, y ahí sí, cuidado, más de un piloto va a ver la luz y de ahí al éxito global hay solo un paso.

Patricia Arriaga está cambiando la historia de la televisión de este país y, de mí se acordará, va a llegar un día en que así como hoy celebramos a Alfonso Cuarón en cine, celebraremos a sus discípulos en televisión.

Si a usted le interesa al tema, quiere escribir o producir series, métase a la página de internet del Imcine y permanezca atento.

En unas cuantas semanas se van a abrir las próximas convocatorias, que incluyen un módulo de escritura para principiantes y quien entre aprenderá lo que normalmente no se enseña en las escuelas, aprenderá de los grandes y eso representa una esperanza para todos los que amamos la televisión. ¿A poco no?  

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