El pozo de los deseos reprimidos

Crítica a los Panamericanos

La gran noticia en materia de televisión de esta temporada, después de las coberturas especiales de la segunda fuga de El Chapo, tiene que ver con deportes.

Es impresionante la cantidad de grandes eventos deportivos que se están transmitiendo en este momento en la mayoría de nuestros canales abiertos, de paga y en línea.

Si me permite, me voy a concentrar en los Juegos Panamericanos Toronto 2015.

¿Por qué? Porque, se supone, es el evento más completo de todos, el que involucra más disciplinas y el que requiere de una mayor inversión por parte de nuestras instituciones.

Entiendo perfectamente bien que estamos en un momento histórico complicado y que ahora todo está sujeto a la ley de la oferta y la demanda, pero no me deja de poner triste que esta fiesta tenga tan poca cobertura mediática.

Como usted sabe, los derechos los tiene el consorcio de Carlos Slim, pero eso no es pretexto.

Gracias a la generosidad de este empresario, muchos medios públicos le podrían estar dando seguimiento a estas competencias como lo hicieron con otros eventos similares.

Pero no, algo está pasando que ni nuestros medios más necesitados de contenidos están dispuestos a ser parte de Toronto 2015.

El caso es que para ver los Juegos Panamericanos solo hay, básicamente, de dos sopas: el canal Claro Sports, disponible en todo el país a través de diferentes sistemas de televisión de paga como Dish, o la versión para internet de esta marca.

¿Qué le puedo decir del trabajo que Claro Sports está haciendo en esta ocasión? Que sí se nota una admirable diferencia respecto a otras coberturas especiales anteriores, pero que no deja de ser preocupante un asunto.

¿Cuál? La ausencia de un líder, de una cabeza, de alguien que le imprima un sello periodístico a todo lo que usted y yo estamos sintonizando.

¿Qué le trato de decir con esto? Que estos señores podrán tener el mejor equipo técnico del planeta, pero que mientras no entiendan que lo que tienen que hacer es periodismo deportivo da lo mismo si le están dando seguimiento a los Juegos Panamericanos o a los Premios TvyNovelas.

No se siente un estilo, no se siente pasión, no hay alguien a quién buscar, alguien para estar de acuerdo, para pelear, para algo.

La televisión, como la política, hace mucho tiempo que dejó de ser un asunto de logotipos. Es de gente, de personajes.

Lo que el público busca son figuras, alguien para hacer alianzas, comunidades.

¿Quiénes son los rostros de Claro Sports? ¿Quién les ha hecho una campaña de presentación? ¿Quién sabe qué los distingue de las estrellas de otras señales?

Me da mucha pena escribirle esto, porque soy el primero que quisiera que hubiera más y mejores opciones, pero si no los critico, estos señores se van a confiar y al final terminarán fracasando.

Son inaceptables los contrastes que hay en el trabajo que Claro Sports está haciendo alrededor de Toronto 2015.

Los conductores de sus programas especiales como Vive Toronto y Olympia (son Panamericanos, no Olímpicos) están más preocupado por sonreír, por seguir instrucciones a través del apuntador electrónico y por leer cualquier cosa que les pongan enfrente, que por comunicar.

Algunos como Paulina Gomezcaro y Alejandro Reyes sí saben, se nota que sí se prepararon, pero están actuando, no son capaces de involucrarse más allá, de tomar decisiones, de ejercer algún tipo de autoridad.

Resultado: de a tiro por viaje quedan mal, porque sus productores los interrumpen con alguna cortinilla comercial de entrada o de salida, porque los mandan a corte sin permitirles terminar una pregunta o porque nadie les dice qué sigue, se les acaba la música y se produce un largo e incómodo silencio.

Y estos son los errores de forma, imagínese los de fondo.

No puede ser, por ejemplo, que la gran nota del sábado haya sido el fracaso de México en futbol y que después de ofrecer estos malos resultados lo siguiente que veamos sea un reportaje, tipo homenaje, para el director técnico que llevó a nuestro equipo a la derrota.

Eso jamás lo hubiera permitido un periodista. Al contrario, se le hubiera ido a la yugular a ese directivo y hubiera organizado una muy ruda mesa de análisis.

Los señores de Claro Sports están tan mal en términos editoriales que sientan aparte a sus especialistas y cuando la cosa se comienza a poner sabrosa interrumpen para meter un soporífero fragmento de la primera competencia en vivo que se encuentran para rellenar el tiempo en pantalla.

No, y ni hablemos de los enlaces a Toronto, realizados en unas terrazas feas y oscuras, o del contraste que hay entre algunos muy buenos reportajes y otros, con tantos problemas básicos, que solo Dios sabe por qué autorizaron.

Aquí hay mucho qué corregir. No está el horno para bollitos. Necesitamos competencia. Necesitamos algo más que calidad en términos de inversión. ¿O usted qué opina?

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV