El pozo de los deseos reprimidos

Crítica a Juguetón 2016

Estoy muy molesto con Azteca, porque no entendí qué pasó con el Juguetón de este año.

Le voy a explicar: soy el fan número uno de Juguetón y de Jorge Garralda.

Creo que Juguetón es una de las campañas de responsabilidad social más hermosas de toda la historia de la televisión mexicana y que Jorge Garralda es un tipazo que le ha hecho importantes aportaciones a la industria de la comunicación nacional.

Nada más los 25 años de A quien corresponda, que a nivel macro pasaron de noche, eran como para hacerle homenaje y medio.

En el remoto caso de que usted no sepa lo que es el Juguetón, se trata de un movimiento a través del cual, durante la temporada de las fiestas decembrinas, se recaudan millones de juguetes que son repartidos el Día de Reyes a lo largo y ancho de la República mexicana.

¿Qué tiene esto de especial? Además de la impresionante complejidad que hay detrás de la recepción de donativos y juguetes, y de la clasificación, almacenamiento y distribución de los mismos, una historia que no me deja de conmover.

Un buen día, a un chico emprendedor de la tele, don Jorge, se le ocurrió decirle al público de su programa que le llevara juguetes al estudio para dárselos a los niños pobres el 6 de enero.

La idea creció, creció y creció hasta convertirse, con el paso de los años, en la campaña más grande en su tipo de todo el mundo. Y no lo digo yo. Está registrado. ¿Así o más admirable?

Hasta aquí tenemos un elemento: Juguetón, la campaña.

Vamos a sumarle otro: Juguetón, el programa de televisión. Lo que desde hace algunos años Azteca ha bautizado como El banderazo.

¿Qué es? Ese momento simbólico en el que, se supone, se comienzan a repartir los juguetes por todo México.

¿Por qué simbólico? Porque dada la magnitud de semejante cantidad de juguetes, obviamente las acciones tienen que arrancar desde mucho tiempo antes en distintos puntos de la nación.

El caso es que El banderazo es la culminación de la campaña y consiste en una verbena popular que se transmite año con año desde diferentes rincones de México.

En una edición se produce desde el Distrito Federal. En otra, desde Guanajuato. Ahora fue en Puebla.

El caso es que hay un momento en que el señor Garralda, acompañado de políticos, patrocinadores y ejecutivos de su televisora, realiza un conteo y luego sigue la fiesta con diferentes estrellas y cantantes.

Quienes somos televidentes de hueso colorado hemos visto de todo a lo largo de las transmisiones de El banderazo.

Desde ceremonias simultáneas en diferentes estados de la República hasta la imagen de los camiones cargados de juguetes recorriendo México pasando por discursos, musicales y shows nocturnos en los foros de Azteca Novelas.

Pero siempre habíamos visto algo o muy anunciado o muy en los horarios de costumbre.

En este 2016, no. El banderazo de Juguetón se transmitió el martes 5 de enero más a las 21:50 por Azteca 13.

¿Y? ¿Qué tiene esto de malo? ¿Por qué le digo que estoy muy molesto?

Porque yo, en mi ingenuidad, como jamás vi una campaña que nos hubiera avisando con insistencia y con mucha anticipación que aquello iba a pasar ese día a esa hora, lo esperaba para ayer por la mañana.

¿Sabe cómo me enteré que El banderazo iba a ser el martes a las 21:50?

Porque en un solo corte comercial, durante la transmisión de Tanto amor, hubo una especie de anuncio.

Si yo no hubiera estado viendo esa telenovela, que cada día está peor, ni me entero.

Y luego vino lo más enfurecedor de esta historia: El banderazo fue una cosa como de 10 minutos entre ¿Qué culpa tiene Fatmagül? y Hechos con Javier Alatorre sin verbena popular.

Lo condujeron Shanik Aspe y Lambda García (que estaba nerviosísimo y omitió palabras clave en la presentación de Jorge Garralda) y ahí se avisó que el concierto se iba a transmitir en vivo el miércoles 6 de enero a las 17:00.

En El banderazo decían eso. En la página de internet de Azteca decía que a las 14:00. ¡Cero coordinación!

¿Cuál es la nota? Que no podemos estar jugando con un evento que es así de grande y que representa una tradición, y que a El banderazo hay que darle su lugar.

Qué bueno que la gente lleve juguetes, qué fantástico que se hayan juntado más de 16 millones y medio de sonrisas, pero desde el principio de la campaña se debe decir la fecha, hora y lugar de El banderazo.

Se debe decir en A quien corresponda, en las producciones de Azteca y en los spots.

Si no, significa que todo esto se resuelve en el último minuto lo cual es gravísimo porque, se supone, lo más importante de esto es darle los juguetes a los niños, no nada más juntarlos.

Ojalá que con tantos cambios que se están dando en Azteca, también se le ponga orden a esto.

Juguetón es algo muy especial para la televisión de este país y Jorge Garralda, una figura fundamental. ¿O usted qué opina?


alvaro.cueva@milenio.com