El pozo de los deseos reprimidos

Crítica a 'Escuela para maridos' México

Me quise esperar para escribirle de Escuela para maridos México, porque quería comprobar que fuera cierto que era tan bueno y, lo más importante, que no se fuera a tratar del típico programa de televisión que se desploma después del capítulo uno.

¡Y qué cree! Es cierto, es muy bueno, de verdad, y no solo no se desploma después del capítulo uno. Crece, se pone mejor.

Estamos de acuerdo en que Escuela para maridos es uno de los mejores formatos de televisión de todo el mundo, ¿verdad?

Bueno, imagíneselo perfectamente bien adaptado a la realidad de nuestro país.

El resultado es increíble, divertidísimo, profundísimo, positivo, emocionante, chistoso, desgarrador.

En el remoto caso de que usted no sepa de lo que le estoy escribiendo, ¿qué es esto?

Escuela para maridos es un reality show donde un grupo bastante representativo de parejas de hombre y mujer (casados, recién casados y arrejuntados), es encerrado durante varios días para participar en unas dinámicas de lo más alucinantes.

¿Para qué? Para resolver sus problemas. Y es que, tristemente, nadie nos enseña a tener pareja, a vivir con otra persona en armonía, a dar y recibir.

Se llama Escuela paramaridos, porque por ahí se hace referencia a las escuelas tradicionales y porque en estos casos tan específicos el elemento que más ruido le mete al matrimonio es el varón.

Estamos hablando desde señores insensibles hasta muchachos violentos pasando por tipos mujeriegos, sucios, groseros, machos, perversos y viciosos.

Estamos hablando, insisto, de un programón porque la manera como los responsables de este concepto desnudan el alma de quienes participan es insólita sin dejar de ser uno de los espectáculos más perfectos de la televisión comercial.

Es aquí donde yo le tengo que hacer un reconocimiento público a Alejandro Fantino y a Alessandra Rampolla, los conductores de este programa.

Alejandro es uno de los mejores periodistas de Argentina. Punto. Un hombre brillante, inteligente, astuto. Domina la comunicación humana. Entiende dónde está la nota.

Alessandra es una de las máximas eminencias de la sexualidad de todo el mundo de habla hispana, una experta que sabe de lo que habla y, lo más admirable, que sabe hacérselo entender a sus audiencias.

Si no fuera por ellos, Escuela para maridos no funcionaría como funciona tanto nivel externo, con los participantes, como a nivel externo, con el público.

¿Por qué? Porque ellos no sólo ponen la parte de la conducción, le inyectan credibilidad al reality, lo transforman en algo todavía más interesante, útil, profesional.

El caso es que cuando uno mira Escuela para maridos solo, en pareja, con los amigos o con la familia, se ríe, llora, reflexiona y debate.

El año pasado, el canal FoxLife trajo a México este concepto con puras parejas argentinas y yo lo festejaba.

Hoy lo tiene al aire con mexicanos para mexicanos y lo ovaciono de pie. Es lo mejor que le ha pasado a la televisión nacional en mucho tiempo.

Usted nada más póngase a pensar en lo difícil que debió haber sido para estos señores convocar a parejas de nuestra cultura, con nuestros problemas, y hacerla hablar, que se abrieran.

Pero no nada consiguieron esto, lograron armar un retrato particularmente delicado de nuestra realidad, de lo que los hombres hacemos con nuestras mujeres, de nuestras carencias, de nuestras necesidades.

¡Es tan diferente de la Escuela para maridos del año pasado! ¡Es tan revelador!

Lo amo. Así, con fuerza. Y felicito a los participantes porque se necesita mucho valor para prestarse a un ejercicio así, para ser tan honestos, hasta en lo sexual, siendo mexicanos. ¡Bravo! ¡Bravísimo!

Pero espérese porque todavía no le digo lo mejor. ¿Sabe usted quién sale en esta edición de Escuela para maridos apoyando a Alejandro y a Alessandra? Facundo.

Sí, Facundo, el de Canal 5, y no sabe usted qué gloriosa aportación.

Por un lado, este señor, con sus dotes de comediante, consigue que el ambiente se relaje en los momentos de máxima tensión.

Por el otro, ayuda a que los participantes se sinceren y a que el público participe a través de las redes sociales.

Resultado: una Escuela para maridos imperdible, corregida y aumentada, y con una producción de primer mundo que uno agradece.

Si usted no lo ha visto, no ha vivido. Le doy mi palabra de que si lo mira una vez, no lo va a querer soltar jamás, porque al mismo tiempo de que se va a entretener, va a aprender cosas que lo van a ayudar a mejorar su vida íntima.

Pasa hoy, los jueves, a las 22:00 por FoxLife y está disponible en Fox Play para que cualquier persona lo vea cuando quiera, como quiera y donde quiera. 

Por favor, búsquelo. Le doy mi palabra de que no se va a arrepentir y de que al mismo tiempo de que se va a entretener, va a aprender cosas que lo van a ayudar a mejorar su vida. ¿A poco no? 

 alvaro.cueva@milenio.com