El pozo de los deseos reprimidos

¿Censura en YouTube?

Estoy molesto, preocupado, asustado. El trabajo de algunos de los videoblogueros más importantes de México está secuestrado y no veo escándalo.

¿Por qué casi nadie está tocando el tema en la fuente de espectáculos? ¿Por qué casi nadie está hablando de esto en los medios tradicionales? ¿Por qué casi nadie está buscando la manera de hacer algo en las redes sociales?

Es como si alguien estuviera impidiendo que Alfonso Cuarón hiciera cine, como si alguien le tuviera prohibido a Eugenio Derbez hacer comedia.

Estamos ante un conflicto legal, sí, pero también ante un problema muy grave de libertad de expresión, porque estos muchachos no nada más eran líderes en la web, tenían un poder, decían lo que pensaban.

Y todo este asunto, bajita la mano, también se puede leer como un acto de censura. Por fin alguien encontró la manera de callar a las redes sociales. ¿Se da cuenta de la gravedad de esta historia?

Primero que nada, ¿qué es lo que está pasando aquí? Lo voy a poner en antecedentes para que entienda.

Así como la televisión, la radio y los periódicos son medios muy poderosos, en los últimos años,  internet se ha convertido en una plataforma igual o superior en muchos aspectos.

Y así como la televisión, la radio y los periódicos tienen a sus líderes, la internet tiene a los suyos.

¿Quiénes son? Hombres y mujeres que hacen de todo, desde webseries y webnovelas hasta pequeños monólogos conocidos como videoblogs.

Un videoblog puede llegar a ser tan popular e influyente como un noticiario, una telenovela o una columna periodística.

Esto que le estoy diciendo es muy fuerte, una amenaza para muchas industrias, un peligro para muchos políticos.

A lo mejor usted no lo sabe, pero los videoblogueros de este país reciben millones de visitas por semana. ¡Millones! Tradúzcalo en dinero, tradúzcalo en votos. ¡Tradúzcalo!

¿Quiénes son los videoblogueros más poderosos de México? La lista es enorme, pero por su antigüedad, su estilo y su éxito, destacan Werevertumorro, Yuya, Luisito Rey y Alex Montiel, por mencionar solo unos cuantos nombres.

Millones de mexicanos de todos los niveles socioeconómicos, de todas las edades y de toda la nación seguimos a estos señores que, básicamente, trabajan contenidos de humor y crítica de cine pero que, entre chistorete y chistorete, han dicho más de una verdad incómoda.

Bueno, pues todo iba de maravilla con estos personajes, a pesar de la insistencia de las autoridades por ponerle barreras a algo tan libre como internet, cuando comenzaron a ocurrir cosas raras.

De un tiempo a la fecha la calidad técnica y editorial de los videoblogs de estas personalidades comenzó a caer. Aquí mismo me tocó hacer pedazos la asquerosa cobertura que Alex Montiel hizo de la ceremonia del Oscar. ¿Se acuerda?

Pero luego esto se puso peor, resulta que creadores como Werevertumorro empezaron a dejar de publicar. El hecho de que un videoblog no salga cuando le toca es tan grave para la red como si una estación de radio dejara de transmitir alguno de sus noticiarios.

Nadie dijo nada y, de repente, semanas más tarde, Werevertumorro subió un video muy raro y muy malo donde, sin su tradicional sentido del humor, trataba de convencer al público de que no estaba sacando sus sketches porque estaba haciendo cambios en su empresa, pero cambios como de cámaras, como de cables.

Obviamente, muchas personas reaccionamos desconcertadas. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Algún truco publicitario? ¿Algún problema de verdad? ¿Qué?

Silencio. Imposible que él o que alguno de los miembros de su equipo dijera algo hasta que Yuya estalló y dijo la verdad en un videoblog impresionante por su valor, por su tono y por sus implicaciones legales.

Resulta que todos estos líderes que le acabo de mencionar, más muchos otros que han preferido guardar silencio, fueron, al parecer, traicionados por un manager que se aprovechó de su inexperiencia para quedarse con una rebanada muy grande de sus ganancias, con su nombre y hasta con sus networks en YouTube.

Sí, hay mucho que discutir sobre esta nota, que no es muy diferente a otras que hemos padecido en la historia de la industria del espectáculo, y que tarde o temprano manchará el buen nombre de marcas como Google y YouTube.

Pero mientras son peras o son manzanas, algunos de los más importantes, creativos y poderosos talentos de las redes sociales de este país están silenciados, sin trabajo y sin dinero. ¿A usted se le hace justo?

Por favor, ayúdeme a que esto se sepa, a que este conflicto se solucione, a que sigamos teniendo internet libre que siempre hemos tenido y a que todos estos muchachos vuelva a triunfar como habían estado triunfando desde hace muchos, muchísimos años.

¿Ahora entiende cuando le digo que estoy molesto, preocupado y asustado? No es para menos. ¿O usted qué opina? 

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