El pozo de los deseos reprimidos

Catástrofe

Le pido paciencia a Dios para soportar los programas especiales que el canal Claro Sports (Grupo Carso) está haciendo alrededor de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014.

Siento como si los estuviera haciendo Laura Bozzo. Son viejos, feos, insoportables, decadentes, verdaderas monstruosidades impropias de una compañía que aspira a quedarse con una concesión de televisión abierta en este país.

Créame que estoy preocupado, porque me cuesta mucho trabajo mirar todo eso sin contener las nauseas, sin deprimirme. ¡Es horrible!

Yo no sé si usted los esté viendo en televisión de paga, en las señales públicas que los están redistribuyendo como Capital 21 o, de plano, en internet, pero sí es un tema que se tiene que poner en la mesa.

¿Por qué? Porque después de padecerlas no hay manera de concluir que si estos señores ganan su concesión nos van a dar pan con lo mismo y no se trata de eso, ¿o sí?

¿Cuál es la bronca? Que esta gente es soberbia, que no entiende la diferencia entre la televisión abierta, la de paga e internet, que parece como si viviera en 1986, que no tiene un proyecto de televisión y que carece de una cabeza que ponga orden.

¿A qué me refiero cuando le hablo de soberbia? A cuestiones imperdonables como que hasta el día de hoy nadie se haya tomado la molestia ni de explicarnos qué es Claro Sports ni de darnos la bienvenida.

Ellos parten del supuesto de que usted y yo los conocemos, de que los adoramos, de que los necesitamos. ¡Están mal! ¡Muy mal! ¿Cómo te quieres dedicar a la comunicación si no explicas las cosas? ¿Cómo quieres trabajar en esto si no eres humilde?

Lo de la diferencia entre los diferentes tipos de televisión es patético. Usted no paga un cable o una antena para que le den lo que le dan El Canal de las Estrellas y Azteca 13.

Su competencia no son Canal 5 y Azteca 7. ¡Son ESPN y Fox Sports! ¿Por qué no los sintonizan de vez en cuando para que se enteren de qué se trata este negocio?

Igual, vivimos en 2014. El modelo de programa revistero de Los protagonistas era de México 86, cuando no había redes, cuando veníamos de un monopolio, del temblor de 1985, de la inflación, de las devaluaciones.

Por favor, supérenlo. Ya no viene al caso hacer más de la mitad de las cosas que están haciendo. Es como si estuvieran tirando el dinero a lo tonto. Se ve mal.

¿Qué le trato de decir cuando le menciono que Claro Sports no tiene un proyecto de televisión? A que se nota que quieren hacer algo pero que no saben qué.

¿Y lo de la ausencia de una cabeza? ¿Por qué me detengo en esto? Porque me queda claro que algunas de las personas que están ahí son excelentes, pero como que nadie las entona, nadie las dirige, nadie les exige.

¿Resultado? Una catástrofe monumental considerando la oportunidad histórica que Sochi 2014 representa para Grupo Carso.

¿Cuáles son los programas especiales que estos señores están haciendo alrededor de los Juegos Olímpicos de Invierno?

Ni ellos saben cómo se llaman, porque en un lado los anuncian como Primer resumen (mañana), Segundoresumen (tarde) y Tercer resumen (noche) y en otro, como Estación Sochi 1.0, 2.0 y 3.0.

¿Y qué cree? Nada qué ver entre una emisión y otra. Es como si las hicieran diferentes compañías. Ausencia total de tono corporativo.

El de la mañana lo conducen Maggie Hegyi, Jan Duverger y Nacho Lozano, pero como si no lo estuviera conduciendo nadie. A Maggie, que es una reina generando contenidos, nomás la tienen enseñando pierna.

Jan, que es un genio de la diversión, parece como si estuviera deprimido. Y Nacho, que es analista político, ni hace análisis político ni nada que justifique su presencia. ¡Desperdicio total!

El de la tarde lo hacen Natalia Ricaud, Shaggy y Sopitas y yo me quiero morir, porque cuando veía a Shaggy en TVC Deportes, lo amaba, y porque cuando seguía a Sopitas en internet, lo admiraba.

Pero aquí solo están haciendo el ridículo aventados en el más barato de los estudios a la buena de Dios. ¿Por qué nadie los está cuidando? ¿Por qué nadie les está sacando provecho?

Y el de la noche lo hacen Vanessa Palacio y Christopher Smith. ¿Y qué cree? Es buenísimo. Gran manejo de la información, estupendo sentido del ritmo, maravillosa propuesta audiovisual, pero hay un problema: Eduardo Videgaray.

Aunque usted no lo crea, ahí está Eduardo Videgaray. ¿Y qué está haciendo? ¿Traducción simultánea? ¿Alguna sucursal de La sopa?

No, no está haciendo nada que ninguna edecán de antro no pudiera hacer y es tan notorio que hasta lo tienen en otro estudio, como si estuviera grabado. ¿Así o más sospechoso?

Mire, luego me voy sección por sección, porque este infierno de moda, trenes y humor da para mucho.

Hoy, por lo pronto, lo dejo con esto, que es alarmante, y le pido a Dios que me dé paciencia, porque, neto, en cualquier momento voy a vomitar. 

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