El pozo de los deseos reprimidos

"Cantinflas"

El 16 de septiembre fui al cine a ver el estreno de Cantinflas y me gustó tanto que no le puedo dejar de escribir de ella.

Desde Como agua para chocolate que no veía una película mexicana tan bonita y es que, seamos honestos, nuestro cine podrá ser todo lo bueno o malo que usted quiera, pero no se caracteriza por la producción de mensajes positivos.

Cantinflas es una película hermosa, que nos inspira, que nos invita a perseguir nuestros sueños, a luchar, a ser nosotros mismos, que nos reconcilia con la vida y hasta con el país.

Es un título ideal para ver en familia. Usted no sabe cómo se ríen los niños y cómo suspiran los ancianos. ¿Hace cuánto tiempo que a usted no le pasaba algo así con un filme hecho en este país?

Yo quiero darle las gracias a los responsables de este proyecto, porque a pesar de que me tocó la parte final de las obras de don Mario Moreno, me era indiferente.

Ahora, gracias a esta película, lo amo, lo amo en su complejidad, con sus aciertos y con sus errores, con sus aportaciones y sin ellas.

Y sí es importante que se lo diga en estos términos, porque los mexicanos no estamos acostumbrados a amar ni a nuestros personajes históricos, ni a la gente que se vuelve rica ni a los paisanos que reciben reconocimientos internacionales.

Siempre estamos buscándoles el lado malo, descalificándolos por insignificancias, atacándolos por tener dinero, calificándolos de vendidos, de prepotentes y de muchas cosas peores, como si tener éxito fuera algo malo.

Por eso me encanta esta producción y por eso estoy convencido de que va a triunfar en los mercados internacionales, porque toma al gran Mario Moreno como pretexto para construir una entrañable fantasía aspiracional.

Cantinflas no es una película biográfica, es un espectáculo motivacional de alto nivel que está en perfecta concordancia con las tendencias más importantes de la industria del entretenimiento a escala mundial.

Aquí no se trata ni de contarlo todo, ni de entrar en polémicas ni de decir la verdad.

Se trata de quedarse con lo mejor de una figura pública del pasado, de trabajar ese material, de combinarlo con las inquietudes del presente, con los grandes protagonistas de hoy, y de convertirlo en algo nuevo.

¿En qué? En un ejercicio de nostalgia, en algo que nos saque de nuestra triste realidad, que nos haga vivir una ilusión, que nos haga suponer que todo pasado fue mejor.

Por lo mismo, no es casualidad que aquí se hable de la diferencia entre las noticias oficiales y las noticias de verdad ni que muchos de nuestros más grandes actores aparezcan aunque solo sea para poner la cara en una o dos escenas.

Todo está perfectamente bien planeado, incluso lo de la nominación al Oscar.

Por supuesto que Cantinflas va a enloquecer a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Es más un homenaje al cine de Estados Unidos y a sus estrellas que al cine mexicano.

¿Me creería si le dijera, por ejemplo, que en esta película sale más el personaje de Elizabeth Taylor que el de María Félix?

No, y ni hablemos de la parte que tiene que ver con los estudios o con los premios de allá, porque jamás vamos a acabar.

Cantinflas quiere el Oscar y a mí me encantaría que se lo llevara, porque se lo merece y no nada más en la categoría de Mejor Película Extranjera. Aquí tiene que haber una nominación a Mejor Actor.

El trabajo de Óscar Jaenada, el histrión que interpreta a don Mario, es sublime y coincide con lo que se pide en esta clase de ceremonias: transformación física, construcción, manejo de edades, dominio de acentos.

Uno lo ve y siente que está viendo a Cantinflas. Se ve igual, se mueve igual, habla igual y, por lo mismo, los otros actores, que pocas veces se alcanzan a parecer a las celebridades que están interpretando, desentonan, distraen.

Pero esto, que a todas luces es un error, no trasciende, era necesario que todos ellos estuvieran ahí avalando el proyecto tal y como muchos famosos avalaron el proyecto del señor Moreno, al que constantemente se hace referencia en este filme plagado de cualidades.

¿Como cuáles? Como las actuaciones de Ilsa Salas, Gabriela de la Garza y Luis Gerardo Méndez.

¿Y qué me dice de la dirección de arte, la música incidental, la dirección y la producción de mucha gente querida cuyo talento ya habíamos visto en otros títulos o muy nostálgicos o muy aspiracionales como Elsa & Fred, El juego perfecto y El fantástico mundo de Juan Orol

Estamos ante algo que, por donde quiera que se mire, es grande. Pero no solo eso, es bonito. Y no sé usted, pero yo tenía muchas ganas de ver algo bonito, hecho en México, en el cine.

Si a usted le gustan esta clase de películas, corra a ver Cantinflas. Le va a encantar. Y si no, como quiera vaya. Hay proyectos a los que vale la pena apoyar y éste es uno de ellos. ¿A poco no?

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