El pozo de los deseos reprimidos

Cambiaron la historia

Yo no sé si los señores del corporativo de FOX ya se dieron cuenta, pero acaban de cambiar la historia de la televisión.

¿Con qué? Con Escuela para maridos, un programa que lleva poco más de tres semanas al aire en el canal FOXlife y que no solo es buenísimo, sino que es una mina de oro.

Si yo fuera ejecutivo en FOX ya le estaría vendiendo el formato a todo el planeta.

Ya estaría trayendo a los conductores de gira por las ciudades más importantes de México y ya estaría hablando con las marcas y con los anunciantes de gobierno más poderosos de este país para hacer los negocios más grandes del año.

No hay agencia de medios, en sus cinco sentidos, que no quisiera invertir los presupuestos de sus clientes en este proyecto.

¿Por qué? Porque este concepto es ideal desde cualquier perspectiva por donde se le analice.

Tal y como se lo dije en mi videoblog Surtido rico, Escuela para maridos es divertido, emocionante, chistoso, morboso, positivo, útil, inteligente, necesario.

Es uno de los programas de televisión que más se necesitan en México y yo creo que en los cinco continentes.

La razón es muy simple: estamos ante la primera academia que le enseña a los hombres a vivir en pareja.

¿Y? ¿Qué tiene esto de necesario? ¡Todo!

Le recuerdo, el matrimonio es una institución en crisis, la violencia intrafamiliar es un conflicto que va del terror psicológico al asesinato.

¿Y qué me dice si comenzamos a hablar de sexo, de economía, de salud y de mil cosas peores?

O nos metemos a la Escuela para maridos o nos metemos a la Escuela para maridos. Punto.

Y esto le va a gustar y le va a funcionar independientemente de que usted sea hombre o mujer, o de que esté soltero o casado.

Pocas veces, en mi carrera, había visto una aportación tan grande de Iberoamérica al mundo. ¡Qué orgullo!

No me he perdido ni una escena de este programa desde el día en que se estrenó y cada semana me involucro más, aprendo más y me río y me asusto más.

Y es que mis respetos para las personas que están aquí.

Se necesita de mucho valor, madurez, honestidad y de muchas ganas de aprender y mejorar para desnudarse así.

Porque estos señores y sus parejas desnudan sus cuerpos, pero también sus corazones, su intimidad, y eso no es común en América Latina.

A ver usted, macho mexicano, ¿estaría dispuesto a que la gente supiera lo malo que es en la cama?

¿Estaría dispuesto a balconear la manera tan grosera como se lleva con su esposa, a poner en evidencia sus debilidades, su falta de higiene, sus infidelidades, sus fantasías y sus errores?

¿Pero qué es Escuela para maridos? ¿De qué trata? ¿Quiénes lo conducen?

Escuela para maridos es un ejercicio de televisión real donde un muy heterogéneo grupo de hombres casados es encerrado en una casa a participar en distintas dinámicas a manera de terapia de masculinidad.

No, no se imagine usted una cosa aburrida o asquerosamente didáctica porque este reality show no va por ahí.

Estamos hablando de unos juegos divertidísimos donde se tocan temas como la comunicación en pareja, la teoría de la sexualidad y la confianza.

Mientras los vemos, usted y yo, como televidentes, podemos enloquecer de felicidad.

Y es que el que no se identifica se acuerda de algo o de alguien al mismo tiempo que se carcajea, se va de espaldas o se impresiona.

Los conductores de Escuela para maridos son Alejandro Fantino y Alessandra Rampolla, y yo a ambos les quiero poner casa de tan buenos que son.

Alejandro es una luminaria en el cono sur, comunicador con una amplísima trayectoria y popularidad, y Alessandra, como usted sabe, es una de las sexólogas más famosas de nuestra industria a escala continental.

El resultado es increíble porque hay rigor, pero también hay credibilidad, confianza, belleza, ritmo y energía.

Alejandro y Alessandra nacieron para hacer Escuela para maridos y a las pruebas me remito.

Véalos ejerciendo su autoridad sobre los participantes. Eso no se le permite a cualquiera y ellos, ahí, hacen eso y más, mucho más.

Yo no sé cómo le hicieron los señores de FOX para proponer y realizar este proyecto.

Pero a pesar de que en esta primera temporada está hecha con puros argentinos (lo cual es ideal porque crea una identidad), no hay manera de que uno, como mexicano, no lo sienta propio.

Para que vea que no es cierto eso de que los acentos nos separan.

Para que vea que en nuestra región todos, vivamos donde vivamos, compartimos ideas y emociones, conflictos y soluciones.

Luche por ver Escuela para maridos en sus diferentes horarios a través del canal FOXlife o a través de esa maravilla de plataforma digital conocida como FOXplay.

Yo no sé si los señores del corporativo de FOX ya se dieron cuenta de que acaban de cambiar la historia de la televisión.

Lo que sí sé es que a usted, esto, le va a encantar. De veras que sí. Se lo recomiendo.

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