El pozo de los deseos reprimidos

Buena a la fuerza

No es buena. Lo siento, será una de las más grandes apuestas de uno de los consorcios mediáticos más poderosos del mundo. Pero no es buena. Cometieron muchísimos errores.

Por supuesto, me refiero a la serie Wayward Pines, que desde la semana pasada se transmite, al mismo tiempo que en Estados Unidos, los jueves a las 22:00 por el canal Fox.

¿Qué fue lo que pasó aquí? Algo que podemos resumir con un refrán muy mexicano: del plato a la boca se cae la sopa.

Wayward Pines era una serie buena a la fuerza. Más allá de que contara con el respaldo del creador de la película El sexto sentido (M. Night Shyamalan) y de que tuviera un reparto con grandes figuras como Matt Dillon (Crash) y Juliette Lewis (Natural Born Killers), el corporativo Fox nos la vendió hasta en la sopa.

Miles de promocionales, kilos de publicidad, inmensos esfuerzos de relaciones públicas, preestreno exclusivo en FoxPlay, difusión simultánea a través de diferentes frecuencias.

Cualquier parecido con lo que hacen Televisa y Azteca con muchos de sus proyectos es mera coincidencia.

¿Pero de qué sirve el poder de una marca cuando el producto es malo? ¿De qué?

Para que nos entendamos, déjeme lo pongo en antecedentes. ¿Qué es Wayward Pines?

Estamos hablando de una serie sobre enigmas, de una serie como Lost.

Uno, como espectador, jamás sabe lo que está pasando y todo el tiempo, mientras la está mirando, está atando cabos para tratar de adivinar si los personajes están vivos, muertos o en una realidad aparte.

En teoría suena increíble, solo que ya no estamos en la industria de la década pasada, cuando el público estaba acostumbrado a abonarse a una ficción que se transmitiera a un ritmo de un capítulo por semana.

Hoy, si vamos a jugar al misterio sin resolver, lo tenemos que hacer con todos los episodios a la mano, sin tener que esperar ocho días para ver el siguiente capítulo o, peor tantito, sin tener que esperar más de tres meses para ver una temporada completa.

¿Cuál es la historia? Imagínese que un buen día un hombre despierta en un hospital. Es un agente especial del FBI que estaba investigando la desaparición de dos de sus compañeros.

El pequeño detalle es que está incomunicado, que toda la gente lo trata con una sospechosa amabilidad y que, por más que lo intenta, no puede salir de ese pueblo increíblemente perfecto llamado Wayward Pines.

Conforme avanza la acción del primer episodio vamos viendo cosas cada vez más emocionantes.

A este señor, por ejemplo, le quieren abrir el cerebro con el pretexto de que no está bien. Él se opone, pero no importa, algo tenebroso le quieren hacer a nivel mental.

Y no, no se asuste, no le estoy vendiendo trama. Solo le estoy dando ejemplos para que perciba lo buena que está esta serie.

A ver, ¿cómo que está buena? ¡Pues no le acaba de decir que es mala!

Lo que pasa es que cualquier cosa que yo le diga de todo lo que sucedió en el capítulo uno le va a parecer fabulosa. Son puras situaciones extremas, alucinantes, como trucos publicitarios pero aplicados a una serie de televisión.

Me queda claro que Fox quiso hacer algo como La dimensión desconocida o como las diferentes versiones cinematográficas que existen del libro Las mujeres perfectas (The Stwpford Wives).

Pero el resultado es profundamente decepcionante y se lo voy a demostrar:

A mí, como televidente, ¿en qué me afecta que el protagonista de esta historia salga o no salga de WaywardPines? ¿En qué me afecta si está ahí como parte de un macabro complot en su contra? ¡En nada!

Es más, si lo matan me da igual, porque ni lo conozco ni siento nada por él. Al contrario, me cae mal.

¿Por qué? Porque este fulano no representa nada positivo. Jamás, por ejemplo, se ha querido comunicar con su mujer porque la ame, jamás ha pensado en su hijo porque lo extrañe.

Se quiere poner en contacto con ellos para que lo rescaten. ¡Es un maldito! ¿Me creería si le dijera que hubo una escena en ese primer episodio que me hizo pensar que engañaba a su esposa?

Si no hay contacto emocional, no hay serie. Esto es básico, de dramaturgia uno.

Acuérdese de Lost. ¿Por qué todo el mundo estaba preocupado por sus personajes? Porque sus escritores, desde el principio, nos dieron elementos para vincularnos con ellos.

Y todos, hasta el peor de los hombres o de las mujeres que salían ahí, tenía su corazoncito.

¿Qué tiene el personaje estelar de Wayward Pines de bueno? ¿Por qué tendríamos usted y yo que preocuparnos por él?

Y no le he dicho nada. Esta serie es como una cátedra de lo que no se debe hacer a la hora de producir televisión.

A menos que ocurra un milagro en las próximas semanas, se va a venir abajo después de un glorioso comienzo porque, lo que sea de cada quien, Fox tiró la casa por la ventana para que media humanidad sintonizara este lanzamiento. ¿O usted qué opina?  

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