El pozo de los deseos reprimidos

¡Bravo, History!

“Mi país necesitaba una buena (noticia). Yo ya le di mi trabajo”, eso fue lo que dijo Gerardo Nungaray, el mexicano que ganó el tercer lugar en el concurso Una Idea para cambiar la historia y yo casi me pongo a llorar.

¡Qué hombre tan más admirable! Eso es lo que más le urge a México, personas que en verdad se comprometan, que cuando hagan las cosas piensen en el bienestar común, que tengan una meta social.

Y eso es lo que más le urge a la industria de la televisión, eventos donde la gente honesta brille, donde el público y los anunciantes puedan confiar en los resultados, donde no haya mano negra.

¡Felicidades, History por Una idea para cambiar la historia!

Yo no sé si ustedes, como expertos en historia, sabían lo que iba a pasar con nuestra pobre nación a estas alturas del año, pero hagan de cuenta que nos diseñaron esto a nosotros, para este instante, para unirnos, para motivarnos, para inspirarnos.

En el remoto caso de que usted no sepa de lo que le estoy escribiendo, lo voy a poner en antecedentes.

History es una marca líder que está presente en prácticamente todos los sistemas de televisión de paga de México.

Originalmente era una sola señal especializada en contenidos históricos. Hoy es un conglomerado de canales donde sí, está la historia, pero también las historias.

Hay producciones de muchos tipos, para todos los gustos y a eso le tenemos que agregar la excelente ventana que estos señores han construido en internet.

Hace algunos meses, History lanzó, por medio de embajadores como Jaime Camil, un proyecto titulado Una idea para cambiar la historia.

¿Cuál era el objetivo? Que personas como usted o como yo, de toda América Latina, generaran propuestas para mejorar las cosas. Así de simple, así de complicado.

¿Y qué iba a pasar con ellos? Que History, con el apoyo de diferentes empresas e instituciones, iba a premiar a los mejores para que esa propuesta se convirtiera en realidad.

Se recibieron casi 6 mil ideas. Algunas, impresionantemente buenas.

Al final, después de un enorme ejercicio de evaluación, donde participó un jurado de grandes personalidades internacionales, quedaron cinco finalistas y el miércoles pasado, en un evento de gala en el hotel St. Regis de las Ciudad de México se dio a conocer al ganador.

¿Cuál es la nota? El maravilloso manejo que History hizo de esta campaña a través de todas sus ventanas, incluyendo la de internet.

¿Por qué ésta es la nota? Porque History no es El Canal de las Estrellas o Trece que, como señales de televisión abierta, tienen una increíble capacidad de respuesta y una indiscutible posibilidad de interactuar con la gente.

History está en los cables y en las antenas directas al hogar.

¿Entonces cómo logró ese manejo tan maravillo que le acabo de mencionar?

Trasformando su página de internet en una especie de canal de televisión abierta, pero todavía mejor, porque los costos son mucho más bajos y la relación emisor receptor es inmejorable.

¡Qué tan buena no habrá estado esta transformación que la noche de la premiación History.com transmitió todo completamente en vivo a través de una producción de lo más atinada y profesional!

Aquí hay algo que, salvo honrosas excepciones tipo La liguilla botanera, casi nadie más ha querido o ha sabido aprovechar. Aquí hay una lección de televisión.

¡Hasta desde el punto de vista comercial! Sura y la UVM, los dos grandes patrocinadores de Una idea para cambiar la historia, acabaron más que felices con los resultados obtenidos y hasta incrementaron la cantidad de premios para los conceptos que llegaron a la recta final.

Bueno, y a todo esto, ¿quién ganó? Antes de decírselo le voy a describir los proyectos que llegaron a la final para que entienda la magnitud de este evento.

Estaba un señor de Perú que inventó una máquina para purificar el aire. Luego, un chileno que diseñó un aparato capaz de sacar agua potable de los más contaminados desechos líquidos.

Por un lado, un colombiano que creó un dispositivo para obtener energía francamente fabuloso.

Pero, espérese, también estaba otro joven de Chile con otro aparato capaz de llevarle agua potable a las comunidades más alejadas.

¿Y cuál fue la idea del mexicano? Una maravilla que si yo pudiera, se la patrocinaba: un máquina que convertía la basura en energía.

Ganó el colombiano (Wiesner Osorio). ¿Pero sabe qué fue lo más bonito de todo? Que ganamos todos: México, América Latina, Sura, la UVM, History, América Latina.

Y no, ni por error vaya a confundir esto con antecedentes como Iniciativa México.

Esto fue de verdad y espero que sea el principio de muchas cosas todavía mejores.

Busque todo lo que pueda sobre Una idea para cambiar la historia en internet.

Se va a sorprender y va a obtener eso que nadie más nos está dando y que hoy, como bien lo dijo Gerardo Nungaray, necesitamos.

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