El pozo de los deseos reprimidos

Autoboicot

Qué ganas de meterse el pie de los señores de Televisa. Tienen un canal magnífico, el pretexto perfecto para hacer un negocio multimillonario y, en lugar de aprovecharlo, lo dejan ir. ¡No lo puedo creer!

¿De qué le estoy hablando? Del aniversario número 20 del canal Ritmo Son que se puede ver en todo el país a través de diferentes sistemas de televisión de paga y en más de 50 naciones, donde goza de altos niveles de popularidad.

Sí, yo sé que a lo mejor usted odia a Televisa, que tiene algo contra Ritmo Son porque se quedó con su primera imagen o que, simple y sencillamente, no le gusta. Punto.

Perfecto, está usted en su derecho, pero yo tengo la obligación profesional de señalarle que Ritmo Son, a diferencia de Telehit, ha tenido una evolución maravillosa.

Comenzó como el canal naco de Televisa Networks pero, en lugar de estancarse, de retroceder o de traicionar su identidad apostando por pésimas producciones de comedia con tal de jalar rating, creció.

Ahora, le juro, Ritmo Son es el canal musical fino de Televisa, donde los cantantes de habla hispana pueden ir y presentarse, responder a buenas entrevistas, participar en extraordinarias campañas de responsabilidad social y compartir sus materiales con la confianza de que les va a ir bien, de que van a vender mucho.

Bueno, pues Ritmo Son acaba de cumplir 20 años de vida y Televisa, en lugar de tirar la casa por la ventana con un masivo increíble en algún lugar de alto impacto como Acapulco, Cancún, Monterrey o Guadalajara, hizo un chiquiconcierto en el Foro 2 de Televisa San Ángel.

Entre eso y En familia con Chabelo la única diferencia es la escenografía. ¡No se vale!

Cualquier gobierno de cualquier estado hubiera matado por patrocinar eso. Cualquier centro de espectáculos para miles de personas hubiera estado feliz de convertirse en la sede de este acontecimiento.

Veinte años es mucho y Ritmo Son tiene el poder de convocatoria para llenar el lugar que le pongan y para traer a la estrella que le pidan.

¿Qué pasó ahí? Yo creo que lo que siempre pasa: influencias. Alguien o no sabe, o no mira o no le cae bien la cabeza o la gente de Ritmo Son, que no hay apoyo.

¿Resultado? Un muy buen canal, pero sumergido en el silencio y en  la miseria.

Usted lo nota cuando pone cualquiera de los programas de esta estación.

Podrá estar la máxima estrella de la música hispana, pero el estudio es como de canal público de rancho; la escenografía, miserable, y la producción, más.

A mí se me caía la cara de vergüenza mirando la transmisión del concierto de aniversario en vivo la noche del miércoles pasado.

¿Qué habrá pensado José José al haber recibido su homenaje ahí, ante tan poquitas personas, pudiéndolo haber recibido en grande, como cuando Canal Once llenó el Auditorio Nacional para darle un trofeo a Cristina Pacheco?

¿Qué habrán pensado luminarias como David Bisbal o Cristian Castro al ver que la “gran” celebración de esa señal consistía en repartir cupcakes como en fiesta infantil de barrio?

Sí me da mucho coraje, porque Ritmo Son ahora es grande, porque ahí se han hecho muchas de las más importantes carreras de conductores y figuras que hoy son indispensables para la industria de la televisión mexicana y porque, insisto, ¡qué ganas de perder dinero!

¿A quién le sirven las pocas marcas que se anunciaron en esa transmisión, onda los Premios TVyNovelas, cuando Ritmo Son ameritaba algo igual o superior a MTV Latinoamérica?

¿Dónde estuvo el escándalo en la prensa? ¿Adónde se fueron los reportajes especiales en todas las plataformas de Televisa?

Bueno, ya, el colmo, ¿me creería si le dijera que en la página de internet de Televisa, cuando se habla de Ritmo Son, todavía se habla de este canal como Ritmo Son Latino, el nombre que tenía antes?

¡Qué pena! Yo, desde aquí, felicito a la gente que hizo, hace y sigue haciendo este excelente canal de televisión sin recursos, porque así, con dos pesos, han demostrado que merecen respeto, que tienen talento y que pueden hacer más.

¡Feliz aniversario, Ritmo Son! ¡Que vengan muchos años más!

Por último, quiero pedirle un favor: apoyemos a Acción Poética. ¿Cómo? Entrando a la página https://fondeadora.mx/projects/accion-poetica y donando desde 100 pesos.

¿Por qué? Porque creo profundamente en este proyecto del gran escritor regiomontano Armando Alanís.

A lo mejor usted no lo sabe, pero Armando fue el primer autor, a escala mundial, en llevar la poesía a las calles pintando bardas. Hoy es referencia y orgullo de México en decenas de naciones.

Bueno, Armando quiere ahora llenar las calles de más de 70 ciudades mexicanas con la poesía de Octavio Paz y nos necesita. ¿Lo vamos a dejar solo?

¿Lo vamos a dejar solo nosotros que nos la pasamos diciendo que lo que queremos es calidad, educación y cultura? No, por favor. Métase ya a esta página y participe. 

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