El pozo de los deseos reprimidos

¡Qué malo es 'Chumel'!

Estoy muy triste porque Chumel, el programa de Chumel Torres en HBO, se me hizo muy malo.

Como usted sabe, soy el fan número uno de El pulso de la República, el trabajo que el señor Torres hace en YouTube.

Cuando está en temporada, jamás me lo pierdo. Creo que Chumel tiene todo para convertirse en el Brozo de una nueva generación y la semana pasada hasta le hice su homenaje en vida en mi videoblog Surtido rico de milenio.com.

Pero Chumel es pésimo, a lo mejor alcanzará excelentes niveles de audiencia en sus primeras semanas de transmisión, pero terminará sin trascender.

¿Por qué? Porque está mal concebido. Como que a los señores de HBO se les hizo muy fácil generar un programa para toda América Latina.

Y pues sí, probablemente usted, como mexicano, está dispuesto a chutarse una serie de Chile o Brasil, pero no un late night show.

La ficción tiene sus reglas, crea universos que terminan involucrando a los espectadores sin importar su nacionalidad.

Cuando hablamos de late night shows, la cosa cambia. Como se trata de un formato que maneja noticias, solo funciona en audiencias locales.

A usted, como habitante de Monterrey, Puebla o Torreón, por ejemplo, ¿le importa lo que sucede en Nicaragua, Cuba o Ecuador?

¿Le interesa al grado de crearle una necesidad? ¿Es su máximo en la vida? ¡Por supuesto que no!

Latinoamérica no es un país, es una región de muchos países.

¿Entonces por qué funcionan producciones globales como Chelsea de Netflix?

Porque no estamos hablando de un late night show, estamos hablando de un experimento y su conductora es la primera en decirlo.

Por eso, si usted se fija, en esa joya de la televisión internacional todo el tiempo se están dando antecedentes y a cada rato vemos a su conductora viajando a diferentes lugares del planeta.

Chumel no viaja, está encerrado en un estudio que se supone está lleno de público y donde las cámaras únicamente lo toman a él, con los mismos dos o tres encuadres, como si ni siquiera existieran los camarógrafos, como si el equipo estuviera "amarrado" para grabar solo.

Y, perdón, eso no es televisión premium. Eso lo hace cualquier canal abierto. ¡Hasta los del gobierno!

Yo no sé si HBO de América Latina está formada por puros venezolanos, si Venezuela representa una fortuna para HBO en términos de mercado o qué.

Pero no se necesita tener doctorado en comunicación para haber detectado, en el primer capítulo de este proyecto, una obsesión bastante marcada por hablar mal de ese país, de su gobierno y de sus aliados.

¿Cuál es la bronca si se prestan para la comedia? Que en esta clase de negocios, cuando se tocan temas de alta política, hay que ser parejos, y que el humor termina cuando nos enfrentamos al odio. No puede ser que Chumel Torres le diga "pinche loco" al presidente de Venezuela y nada más "Frankie" al de México.

E, igual, llamar "cabeza de Pascua viviente" a Evo Morales no es un chiste, es un insulto.

Aquí el que queda mal es Chumel, porque ni modo de echarle la culpa a sus escritores o a los ejecutivos de HBO.

El que está dando la cara, el que está asumiendo la responsabilidad de lo que dice, es él.

Y le juro que me da mucha pena tener que decir esto, pero es la verdad: el señor Torres está quedando como un vendido, xenofóbico, clasista, racista, ignorante, de lo peor.

Con los antecedentes de El pulso de la República, la libertad técnica y editorial de HBO, y partiendo de que las grandes noticias que se generaron en este país en esos días tuvieron que ver con temas como la reforma educativa, la casa blanca, Carmen Aristegui y sucursales anexas, yo esperaba poco menos que un apocalipsis mediático.

¿Y qué fue lo que vimos? Dos o tres arrebatos light y ya.

Cualquier meme de cualquier red social decía más cosas, más críticas, más chistosas, de esas situaciones que, al final, fueron las menos destacadas en esa importantísima emisión de estreno.

¿Y qué me dice de ese penoso momento en que Chumel se burló de que en otro país de América Latina hubiera una ciudad llamada Cúcuta?

¿Alguien le habrá dicho lo patéticos que suenan los nombres de muchas localidades mexicanas a los oídos de nuestros hermanos que viven en lugares como El Salvador, Bolivia y Argentina?

Eso no es cómico, ni siquiera es irreverente. Es desagradable, agresivo, impropio de un comunicador profesional.

Además de que me parece lamentable que tratándose de una producción de HBO, no se pueda hacer referencia a las producciones de HBO como aclaró el señor Torres al aire.

El buen juez por su casa empieza. Tanta "abstracción" latinoamericana, tanto "control", no viene al caso con lo que hacen los grandes conductores de este formato en otras partes del mundo.

¿Ahora entiende cuando le digo que estoy muy triste? Yo esperaba otra cosa y ahora lo único que quiero es que esto se componga. ¿Usted no?

alvaro.cueva@milenio.com