El pozo de los deseos reprimidos

"Amores con trampa"

Perfecta, Amores con trampa, la nueva telenovela de las 20:20 de El Canal de las Estrellas, es perfecta. ¿Por qué?
Porque le da continuidad editorial a un proyecto telenovelero, porque le da certeza al público de un horario, porque cumple con todos los requisitos de lo que debe de ser un espectáculo de televisión abierta privada en la actualidad y porque está divertidísima.

Emilio Larrosa, el productor responsable de esta joya, ahora sí que se voló la barda, porque le atinó de principio a fin.

Si sigue como va, agárrese fuerte de donde pueda, porque Televisa va a volver a tener otro cañonazo tipo Hasta que el dinero nos separe.

Pero vámonos por partes para que nos entendamos. ¿Qué es Amores con trampa? ¿Quiénes participan? ¿De qué trata?

Amores con trampa es la versión mexicana de un formato chileno llamado Somos los Carmona. Es algo así como Los Beverly Ricos, pero en telenovela.

¿Qué quiere decir resto? Que es una comedia que parte del choque que se da cuando se juntan la gente del campo y la de la ciudad en un contexto de millonarios.

Sus protagonistas son Itatí Cantoral, Eduardo Yáñez, Ernesto Laguardia, un montón de personalidades consagradas y un muy buen equipo de jóvenes lanzamientos.

¿A qué me refiero cuando le digo que esta emisión le da continuidad a un proyecto telenovelero?

A algo muy curioso que ha estado pasando de un tiempo a la fecha en El Canal de las Estrellas.

Todas las telenovelas que se han estado estrenando a las 20:20 se han estado complementando hasta crear algo muy especial en términos editoriales, artísticos y comerciales.

Comenzó cuando Rosy Ocampo lanzó ¡Qué pobres tan ricos!, un melodrama cómico que proponía que el país se volviera a unir rompiendo las barreras entre ricos y pobres.

Luego vino Juan Osorio con Micorazón es tuyo, una telenovela cuya propuesta era que México se volviera a unir, pero a través de la familia.

Y ahora tenemos a Emilio Larrosa con esta simpatiquísima comedia que también tiene un mensaje de unidad. Amores con trampa propone la unión entre la gente del campo y la de la ciudad.

¡Esto es fantástico! Todo lo que se ha estado presentando en ese espacio en esa señal se ha ido complementando, ha sido congruente, positivo. ¡Bravo!

¿Qué le trato de decir cuando le comento que Amores con trampa le da certeza al público de un horario?

Que gracias a todo lo que le acabo de mencionar los espectadores que sintonizan la televisión abierta nacional a las 20:20 ya saben que, invariablemente, a esa hora, en El Canal de las Estrellas, van a encontrar una telenovela chistosa, bonita y popular.

Esto, en un país donde nadie está seguro de nada, significa mucho.

Se traduce en confianza, en algo que invita a las audiencias a construir hábitos, a regresar.

¿Adónde quiero llegar con eso de que Amores con trampa cumple con todos los requisitos de lo que debe de ser un espectáculo de televisión abierta privada en la actualidad?

Se lo voy a explicar con un ejemplo: siempre leo todo lo que me ponen tanto en las redes sociales como en los espacios de opinión de milenio.com.

Ayer, casualmente, un grupito de trolls me insultaba porque, según ellos, yo era un idiota al defender Micorazón es tuyo, a pesar de que no parecía una obra de Cuarón o de González Iñárritu.

Evidentemente, Mi corazón es tuyo jamás va a parecer una obra o de Cuarón o de González Iñárritu, porque no es una película, porque es televisión abierta latinoamericana, porque es un espectáculo de corte popular.

Si pareciera una cinta de algunos de esos directores, sería una desgracia.

¿Sí me explico? En este negocio hay reglas, lenguajes, ventanas, géneros, formatos. Me angustia pensar que haya tanta gente tan confundida. Eso es ignorancia, analfabetismo mediático, una bronca.

El caso es que Amores con trampa sí es como deben ser las manifestaciones artísticas de televisión abierta privada en la actualidad.

Tiene todo el manejo de los estímulos, del estilo, del tono, del ritmo. La admiro y quiero insistir en lo que le dije al principio de esta columna: es divertidísima.

Itatí Cantoral está sublime. Punto. ¡Qué manera de entretener al público! ¡La amo!

Ernesto Laguardia, impresionante. Es villano, pero es chistoso, pero tiene lo suyo.

Eduardo Yáñez está de aplauso. El señor está creando algo nuevo, superior. ¡Fascinante!

Luz María Aguilar es una reina. Deliciosa, deliciosa, lo que le sigue.

Don Ignacio López Tarso, ¡bueno!, genial. Verlo en comedia es un privilegio.

¿Y qué me dice de los demás? Jamás acabaría de felicitar a Maribel Fernández, a África Zavala, a José Eduardo Derbez, a todos. ¡A todos!

¿Ahora me entiende cuando le digo que esto es perfecto? ¡Qué gusto que Emilio Larrosa nos esté ofreciendo Amores con trampa! ¡Qué gusto poderla sintonizar todas las noches! ¿O usted qué opina?

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