El pozo de los deseos reprimidos

Amarga Navidad

Dígame la verdad, ¿soy yo o este año el espíritu navideño está del nabo?

Sí, ya vi los bonitos promos que se están transmitiendo en muchos canales, los agradecimientos de Televisa, la posada de Ventaneando y un montón de programas especiales por aquí y por allá, pero no siento que sean de verdad.

No siento amor, hermandad, felicidad. Siento prisa, ansiedad, actuación, ventas.

Y no sé usted pero al menos, en mi caso, eso, en lugar de reconfortarme, de alimentar mi fe o de ponerme de buenas, me pone peor, me hunde, me molesta.

A lo mejor es porque en esta ocasión el 24 y el 31 de diciembre caen en martes o porque, a pesar de las fechas, hay una realidad que se niega a irse de vacaciones, pero yo me siento como en cualquier otra época del año.

Hasta los canales especializados en difundir el espíritu navideño con una avalancha de producciones extraordinarias, como Fox Life y El Gourmet, están raros.

¿Me creería si le dijera que hasta la semana pasada Fox Life estuvo repitiendo los capítulos de 2012 de Navidadutilísima?

De por sí todavía hay fanáticos del canal Utilísima que están frenéticos por la desaparición de esa frecuencia.

¡Imagínese sus jetas cuando volvieron a ver a Luz Blanchet haciendo el mismo renito blanco de unicel del año pasado! ¡Se quisieron morir! ¡Qué mala onda! ¡Qué falta de respeto!

No, y desde el lunes, y nada más por esta semana, Fox Life, está pasando todos los días, a las 16:00, una cosa rarísima titulada Especial Navidad (se quebraron la cabeza con el nombre):

¿Qué es Especial Navidad? Navidad Utilísima pero sin Utilísima y tal vez hasta sin Navidad.

¿Qué era Navidad Utilísima y qué es Especial Navidad?

Navidad Utilísima era un paquete de programas extraordinarios que juntaban a lo más granado del reparto de todo el canal Utilísima a convivir y a hacer lo más espectacular de su repertorio para estas fechas.

Había recetas de cocina, dulces, bebidas, manualidades, consejos para arreglar la mesa, para envolver los regalos, moda.

Lo más bonito era que en lugar de tener un montón de programas largos y caros, teníamos un solo proyecto, precioso, con secciones cortas, que aprovechaban al máximo cada uno de los recursos y que creaban una deliciosa sensación de armonía corporativa.

Especial Navidad es lo mismo pero a la carrera, con unos contenidos que van de lo insólito a lo extraño y con una ausencia de control de calidad que preocupa.

¿A qué viene al caso, por ejemplo, dar como receta navideña una receta de waffles con pollo frito bañados en miel?

¡Eso es comida rápida gringa de todo el año! Se nota que no le pidieron con tiempo las cosas a los colaboradores, que nadie les exigió su mejor esfuerzo, que nadie los presionó, que era eso o nada.

Y lo mismo pasa con la parte de los conductores. FOXLife tiene aquí una reunión de magníficos presentadores como Benito, Solange y Aquiles Chávez que son capaces de improvisar discursos, chistes y tareas escénicas.

Pero los pone con unos pobres chavitos nuevos que, como no tienen experiencia, a media actividad se quedan callados. ¿Resultado? Una catástrofe sin tono, sin esencia, sin identidad.

Cualquier otro productor se hubiera quedado solo con los mejores presentadores o les hubiera pedido a los novatos que volvieran a grabar sus participaciones. Aquí, no.

¿Pero sabe qué es lo más triste de esta historia? Que si usted le cambia a otros canales que son competencia del nuevo Fox Life como El Gourmet, la cosa no mejora.

Hubo una época increíble en El Gourmet en que uno esperaba con ansiedad a que llegara la Navidad porque sabía que unos presentadores del más alto nivel se iban a partir el lomo para ofrecernos lo más sabroso, lo más bello, lo más creativo.

Hoy, esos conductores se fueron o a sus casas o a otros canales y los que se quedaron están trabajando con casi nada de dinero en unos programas que dejan mucho que desear.

Especialmente desde la perspectiva de la producción y del ritmo.

Yo, por ejemplo, soy el fan número uno de la chef Zahie Téllez. Creo que es una mujer que, además de dominar su materia, busca aportar cosas, sabores, ingredientes, salud, cultura. ¡Es una maravilla! ¡No cualquiera!

El otro día la vi en Buenos sabores, buenos deseos, uno de los muchos programas navideños que está sacando este importante canal de televisión de paga.

Y Zahie estaba dando el alma, pero sola, abandonada a la buena de Dios, sin una producción que la cuidara, que buscara los mejores ángulos, que quisiera ir más allá, que la trabajara más como conductora que como cocinera. Feo.

Verla era como ver un programa no de 2009, de 1989. Viejo, lento, pobre. ¿De qué le sirve a El Gourmet tener a tan buena gente si no le saca provecho?

En fin, a lo mejor soy yo pero tengo la impresión de que este año el espíritu navideño está del nabo. ¿O usted qué opina?   

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