El pozo de los deseos reprimidos

¡Hasta siempre, Xcaret!

Yo, como muchos mexicanos, por diferentes razones, estaba deprimido, molesto y sin esperanza.

¿Por qué? Por esta larga colección de broncas cotidianas a las que todos nos enfrentamos por aquí, pero ocurrió un milagro.

Gracias a la generosidad de unos amigos muy queridos me fui de escapada a los parques Xplor, Xcaret y Xel-Ha en la Riviera Maya y todo cambió.

Ahora estoy más enamorado que nunca de mi país, con muchísimas ganas de hacer cosas buenas y convencido de que todo lo malo pasará.

Es la magia de lo que viví en estos lugares prodigiosos. Es la magia de este otro lado del espectáculo.

Mire, se lo voy a decir tal cual. A los mexicanos nos encanta divertirnos y casi siempre que hablamos de parques temáticos lo hacemos de atracciones de otros países.

Xplor, Xcaret y Xel-Ha están en México, son nuestros y están al nivel de los mejores destinos del planeta.

Ahí la gente no se divierte entre criaturas robóticas y escenografías, sino entre animales y plantas de verdad, entre culturas milenarias y recibiendo los mensajes más hermosos que usted se pueda imaginar.

Todo en estos lugares está hecho con el máximo respeto a la naturaleza, apoyando a la gente de Quintana Roo y con una combinación de aportaciones artísticas y científicas francamente admirables.

¿Sabía usted, por ejemplo, que Xcaret está catalogado como el mejor parque acuático del mundo?

Y es tan grande y hermoso que no hay manera de conocerlo todo en un solo día.

¿Pero le digo lo mejor? Que tiene actividades para todos los gustos. Si a usted le gusta la adrenalina, la va a encontrar. Si lo que usted quiere es educar a sus niños, por supuesto que lo va a conseguir.

Y si lo que anda buscando tiene que ver con relajación, música, deporte o gastronomía, también.

Xcaret está cumpliendo 25 años y lo está celebrando con un montón de descuentos, actividades y lanzamientos como el de un aviario que puede volver loco de emoción a cualquiera.

Xplor es un regalo de Dios, un parque diseñado por la naturaleza donde la gente puede nadar, correr y hasta volar.

El nado es a través de unas cavernas subterráneas bellísimas. La carrera, en un vehículos anfibios divertidísimos. Y el vuelo, a través de unos circuitos de tirolesas alucinantes.

Y si de día esto es lo emocionante de lo emocionante, de noche se pone todavía mejor, porque todo se ilumina con antorchas y se llena de misterio. ¡Me encantó!

Xel-Ha es una joya de nuestra nación, punto, un espacio estratégico donde se unen el agua salada del mar con el agua dulce de los ríos en una especie de conglomerado de estanques naturales donde el público convive con unos peces divinos.

Mire, para mí sería muy fácil escribirle un catálogo atracción por atracción de estos destinos pero no lo voy a hacer, porque al igual que como sucede con la televisión o el cine, sería venderle trama y no se vale.

Usted tiene que sentir toda esta magia en carne propia, con sus hijos, con sus amigos, con su pareja. De veras.

Tanto en Xplor como en Xcaret y Xel-Ha hay atracciones de todo tipo.

¿Pero le cuento qué es lo más fabuloso? Las experiencias, ésas que no están en los folletos y que hacen la diferencia?

Xcaret tiene un espectáculo nocturno digno de la más fina y cara producción de Broadway.

Son cientos de actores, cantantes, bailarines y atletas del más alto nivel que le mostrarán cosas de México que no se muestran en ninguna otra parte.

Nomás me acuerdo y se me enchina la piel. Es increíble.

¿Y qué me dice lo que uno, como padre de familia, puede llegar a sentir al ver a sus hijos liberando guacamayas, caminando al lado de un montón de flamencos, buceando entre peces y rayas o siempre y sencillamente flotando en un río mientras las aves de colores vuelan muy cerquita de ellos?

El temazcal de Xel-Ha, por cierto, es una experiencia que va más allá de cualquier otra, porque está guiado por los mismísimos mayas con un respeto bárbaro. Se lo recomiendo.

Por otro lado, ¿me creería si le dijera que en Xplor hay un protocolo para personas con discapacidad?

A lo mejor usted, o alguien que usted conozca, no puede caminar. ¡En Xplor va a poder volar! ¡Volar en tirolesa! ¿Puede haber algo más maravilloso que esto?

Mi viaje fue muy corto pero provechoso y en todo el tiempo que estuve en Xplor, Xcaret y Xel-Ha jamás vi a un niño llorando, asustado o aburrido.

La seguridad es enorme desde todas las perspectivas. La comida, deliciosa. Y el tema de la ecología, como para escribir varios libros.

Yo, como muchos mexicanos, por diferentes razones, estaba deprimido, molesto y sin esperanza.

Ahora soy otro. Para esto sirve el espectáculo, para esto sirven los parques como los que acabo de visitar, para cambiar vidas, para volvernos mejores, para llenarnos de experiencias que jamás nos van a abandonar.

¡Gracias, Xplor, Xcaret y Xel-Ha! ¡Gracias por esto y por todo!

alvaro.cueva@milenio.com