El pozo de los deseos reprimidos

Agentes de cambio

El miércoles pasado tuve el privilegio de participar en el Congreso Internacional Compromiso Social (CICS), un evento organizado por trueQmx y la Universidad Anáhuac.

¿Qué es trueQmx? No, no es la típica fundación que usted y yo vemos en todos los canales de televisión. Es un concepto mucho más interesante, mucho más moderno, muy del siglo XXI.

Es una red social de ayuda mutua. ¿Cómo funciona? Tan sencillo y tan complicado como se lo voy a decir a continuación: a través del compromiso individual de cada uno de sus miembros.

Es una especie de intercambio de favores, juntar a las causas con las personas a las que pueden y quieren ayudar.

Maite Ibarra, la creadora de esto, es poco menos que un genio, porque, aprovechando todos los elementos con los que usted y yo contamos en la actualidad a nivel tecnológico, económico y social, está ayudando a más de seis fundaciones y tiene cualquier cantidad de seguidores de todo tipo.

¿Qué es la Universidad Anáhuac? Usted seguramente la conoce o ha escuchado hablar de ella.

Es una de las instituciones educativas más importantes de México que, con el pretexto de su 50 aniversario, está tirando la casa por la ventana.

Usted pasa por sus campus y se va a encontrar ene cantidad de congresos de todo tipo.

El CICS es uno de ellos y su poder de convocatoria fue tan amplio que consiguió lo mismo traer a México a Patch Adams y a Koffi Annan, que reunir a más de 4 mil participantes.

A mí me tocó moderar la mesa Agentes de cambio en México. ¿Por qué?, porque es un tema que me interesa de manera particular.

Si usted me sigue, se habrá dado cuenta de que estoy muy comprometido con ciertas causas y fundaciones y, por lo mismo, me preocupa el futuro.

Me angustia la ausencia de jóvenes líderes mexicanos que estén creando hoy lo que los muchachos de ayer, como Fernando Landeros (presidente de Fundación Teletón México), crearon en su momento.

No veo a un nuevo Esteban Moctezuma (presidente de Fundación Azteca). No veo a un nuevo Arturo Elías Ayub (presidente de Fundación Telmex).

Es como si todo en materia de filantropía, responsabilidad y compromiso social ya estuviera dado, como si fuera privilegio de una sola generación.

No lo puedo creer. Necesitamos motivar a los jóvenes a hacer algo más que quejarse a través de las redes sociales.

Necesitamos involucrarlos, enseñarles, acercarlos con las personas y las estrategias adecuadas.

Sin agentes de cambio, por más que trabajen el gobierno y las pocas o muchas fundaciones que existen en este momento, México se podría estancar en este sentido.  

Por eso estar en esa mesa es fundamental para mí. ¿Y sabe quiénes fueron los participantes? Pura gente de primera, del más alto nivel y, lo mejor de todo, de muchos y muy diferentes ámbitos.

Por un lado estaba Claudio X. González, presidente de Mexicanos Primero, con un mensaje muy fuerte vinculado a la necesidad de más y mejor educación para nuestros niños.

Por el otro, Adrián Rubalcava, el delegado de Cuajimalpa, que resultó ser un político particularmente inteligente y sensible para abordar este tema.

Pero también estuvieron Miguel A. Laporta, Armando Laborde y Alejandro Gou.

Miguel es director de Sustentabilidad Corporativa de HSBC, un señor muy preparado para moverle el tapete a los jóvenes con sus discursos.

Armando es especialista en la formación de emprendedores sociales, dirige Ashoka México y dio unas recomendaciones de antología.

Y Alejandro, conocidísimo en la industria, es uno de los productores teatrales más exitosos de México.

Producir teatro es trabajar con la cultura y, en su caso todavía más, porque muchas de sus obras tienen que ver con niños, con sembrar en ellos mensajes que contribuyan a su desarrollo.

No sabe usted qué ponencias tan más reveladoras, qué experiencia tan más rica y qué respuesta tan más positiva por parte de los asistentes.

Los que no querían asesoría para iniciar sus propios movimientos querían compartir sus experiencias en diferentes momentos de sus carreras, sumarse a muchos de los esfuerzos que ahora existen o participar en el debate.

Fue hermoso, porque me quedó claro que sí hay jóvenes comprometidos con este país y con su gente.

Lo que no había era la posibilidad de conocerlos, de apoyarlos y de acercarlos con estas personalidades más allá de eventos ahora olvidados como Iniciativa México.

Por eso, qué bueno que trueQmx y la Universidad Anáhuac organizaron esto y qué bueno que lo grabaron para que algún día lo compartan con más personas a través de otras plataformas.

Ahora lo que tenemos que hacer es convertir esto en televisión, crear agentes de cambio con la misma fuerza con la que hemos creado consumidores de productos y servicios, con la misma fuerza con la que hemos creado electores.

¿Se imagina todo lo bueno que podría pasar si lo conseguimos? ¿En verdad se lo imagina?

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