El pozo de los deseos reprimidos

¡Acaba con ella!

Agárrese bien fuerte de donde pueda porque hoy termina la segunda temporada de La isla, el mejor reality show de México.

Va a ser un capítulo especial, extralargo, donde vamos a pasar de la segunda parte de la etapa semifinal a la gran final.

Y voy a decir algo muy, pero muy delicado, quiero suplicarle que lo vea porque quiero que pierda Ceci Ponce.

Perdóneme por tomar partido pero seguramente usted coincidirá conmigo en que después de aquel numerazo con Carlos, el pescador, si existe justicia en este mundo, lo menos que merece esa señora es perder.

¡Alberto Guerra, tú puedes! ¡Derrótala! ¡Acaba con ella! ¡Te necesitamos! ¡Te queremos! ¡Por el bien de muchas cosas, aniquílala! ¡Destrózala! ¡Confiamos en ti!

Y sí, estoy tomando partido como pocas veces lo he tomado con esta clase de espectáculos pero si lo estoy haciendo es por una simple y sencilla razón: La isla es excelente.

Solo un reality show excelente consigue polarizar a las audiencias.

Solo un reality show formidable levanta la polémica que este título ha levantado no solo después de aquella fatal lucha cuerpo a cuerpo entre Ceci y Carlos, desde que comenzó.

A lo mejor usted está de acuerdo o no con sus responsables pero precisamente ese estar o no estar de acuerdo significa algo, significa respuesta, significa éxito.

¡Qué tan grande no será el fenómeno de La isla que gente de los canales más importantes de México le tiene miedo por sus impresionantes niveles de ventas, audiencia y ruido en las redes sociales!

Pero déjeme ponerlo en antecedentes para que entienda. ¿Qué es La isla? Un reality tipo Survivor, del mismo nivel técnico y editorial, pero mexicano.

Pasa de lunes a jueves a las 20:30 por Azteca 7 y ésta, su segunda temporada, estuvo millones de veces mejor que la primera que, dicho sea de paso, fue maravillosa.

Vimos a muchas personas como jamás las habíamos visto, las conocimos mejor, aprendimos a quererlas, a odiarlas y en términos de producción, créame, La isla tiene que ser un orgullo para la industria mediática de este país.

Jamás se había llegado tan alto con un programa de televisión de dinámicas extremas. Jamás se había desarrollado tanto un conflicto. Jamás nos habíamos quedado como nos quedamos después de algo que marcó este concepto.

¿Qué? Un arrebato de furia entre la actriz Cecilia Ponce y Carlos, un humilde pescador, donde a ella la dejaron seguir en el show, como si nada, y a él, lo expulsaron.

¡Fue violentísimo! ¡Monstruoso! Algo asquerosamente simbólico del régimen de injusticia e impunidad que está aniquilando a nuestra nación, pero fue algo que contribuyó a catapultar esto a niveles que nadie, ni siquiera sus responsables, habían imaginado.

Por eso me atrevo a decir que La isla es el mejor reality show nacional.

Y que me perdone La voz... México, que amo y que es excelente, pero ante este escándalo, solo otra tragedia como la de Jenny Rivera podría conseguir volver a colocarlos en la cima.

El caso es que, aunque se había anunciado para mañana, según mis fuentes, esto va a terminar hoy y usted no se lo puede perder.

¿Se acuerda de lo que le dije cuando se estrenó este proyecto? Que una de sus mayores virtudes era que servía de válvula de escape, que los televidentes, cuando lo mirábamos, no lo hacíamos porque queríamos que le fuera bien a sus participantes, lo sintonizábamos porque queríamos que les fuera mal.

El chiste de La isla es ver sufrir a la gente, que llore, que se desespere, que se pelee, que pase hambre, que grite, que se lastime. ¡Ah, qué rico es eso!

La razón es muy sencilla: nos da autoridad, superioridad, nos hace sentir bien y, a ver, ¿cuándo fue la última vez que usted experimentó algo parecido a la superioridad en su vida cotidiana?

¿Cuándo fue la última vez en que vio que a alguien le podía ir por que a usted?

Yo por eso tengo todas mis esperanzas puestas en el fracaso de Ceci Ponce. Quiero que pague por lo que le hizo a Carlos, que se arrepienta, que se quede con las ganas del primer lugar.

¡Claro! Suena enfermo, sádico, a lo menos políticamente correcto del universo pero a final de cuentas esto es un juego, ¿no?

Y si uno, cuando está en elecciones, cuando mira un partido de futbol o cuando observa un programa de otra naturaleza, sueña con ver perder a quienes le caen mal, ¿por qué no habría de pasar lo mismo con un realityshow como La isla?

Por el amor de Dios, luche con todas sus fuerzas por ver esto porque pase lo que pase, va a arder Troya.

Póngase a pensar, nada más, en lo que pasaría si ganara Ceci. Póngase a pensar en lo que pasaría si perdiera. ¿Ya me entendió?

Además, conociendo a estos señores, habrá sorpresas y una dinámica de antología. ¿A poco no?

Nos vemos desde las 20:30 en Azteca 13. Nos vemos en el desenlace del mejor reality show de este país: La isla.  

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